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CENTRAL |
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Introducción: La doble cara
de la radio.
Creciente vitalidad del medio frente a las dificultades estratégicas
del sector.
O. Martín Bernal
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La radio española cumple este año
su setenta aniversario inmersa en un múltiple proceso de cambios
profundos que, desde hace más de una década,está
configurando un modelo singular y un tanto contradictorio, en el que la
vitalidad del medio y su creciente aceptación social contrastan
con una cierta fragilidad estratégica y empresarial del sector.
El sector radiofónico español no ha acabado de asimilar
la concatenación de transformaciones que ha ido experimentando
en los últimos 15 años, de modo que en la actualidad nos
encontramos con un modelo muy peculiar y diferenciado, pero todavía
no totalmente estructurado y carente, al propio tiempo, de una posición
definida dentro del nuevo sistema global de medios.
CONTRASTE
DE LUCES Y SOMBRAS
En un entorno definido por el fuerte contraste de
luces y sombras, estos son algunos de los elementos que podrían
caracterizar la situación del sector en estos momentos:
- Existencia de un marco jurídico-administrativo
propio, basado en la Constitución de 1978 (y consiguientemente
en la descentralización de las competencias), que se ha ido configurando
con distintos textos legales (Estatuto de la Radio y TV, LOT, etc.) y
reglamentarios. Falta todavía por abordar algunos flecos importantes,
además de los requerimientos legislativos que el propio desarrollo
técnico va a ir necesariamente imponiendo.
- Crecimiento sustancial del número de emisoras en FM, tras la
aprobación del llamado Plan de Ginebra de 1984, que ha traído
como consecuencia un espectacular incremento de la oferta radiofónica.
- Consagración de un modelo mixto, radio pública-radio privada,
que la distribución de competencias ha tornado extraordinariamente
complejo, en especial por la aparición de las emisoras autonómicas
y municipales. Esta situación de coexistencia en el dial ha planteado
y sigue planteando algunos ribetes polémicos, fundamentalmente
en el plano de la financiación, pero también en otros aspectos,
como el técnico y el de la programación y, por supuesto,
el de la concurrencia en el mercado.
Tales desajustes parecen exigir la creación
de un cierto consenso entre todas las partes para establecer unas mínimas
reglas de juego que permitan clarificar y consolidar el sistema.
- Las tendencias generales del sistema de medios, en cuanto a la concentración
empresarial, se cumplen también de forma inequívoca en la
radio. La estructura oligopólica está sin embargo muy compensada
en este caso por la propia heterogeneidad del sistema: grandes cadenas
privadas y públicas,radios autonómicas y municipales, además
de la multiplicidad de emisoras comunitarias, "libres", etc.
En este sentido, cabe considerar la radio como el medio más plural
-y pluralista- del sistema español.
- Desarrollo lento y tímido, en términos generales, de los
procesos de innovación tecnológica en las emisoras, básicamente
por razones de tipo económico. Es obvio que el sector está
abocado, sin embargo, a afrontar de forma insoslayable las posibilidades
que ofrecen las nuevas tecnologías de la comunicación en
la era de las autopistas electrónicas.
- Estancamiento de los ingresos publicitarios de las empresas radiofónicas,
pese a los reajustes que se han producido en el sector, como la absorción
de Antena 3 en el grupo PRISA y la supresión de los anuncios en
Radio 5. Lo que se conoce eufemísticamente como desaceleración
de la inversión publicitaria se debe tanto a razones económicas
que están ralentizando el esponjamiento de la tarta publicitaria,
como, de forma especial en el caso de la radio, a la competencia de los
grandes medios: prensa y, sobre todo, televisión. Realmente, la
porción que de los ingresos totales por publicidad corresponde
al sector radiofónico es muy poco significativa y, al menos en
los últimos años, cada vez más desigual. La anunciada
mejoría no llegó a cubrir las expectativas en el año
1994, aunque parece ofrecer síntomas promisorios para el año
en curso; síntomas que, como es lógico, no predicen lo mismo
para todas las cadenas.
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- Crecimiento sostenido, pero muy significativo,
de las cifras globales de audiencia en medio de un clima de fuerte pugna
por las audiencias. De los 16.920.000 oyentes habituales censados en 1993,
lo que suponía casi un 52,9 por ciento de los consumidores potenciales
(1), se ha pasado a una cifra superior a los 20 millones (y, por tanto,
a una cuota de más del 62 por ciento) en 1995 (2), según
la oleada del Estudio General de Medios correspondiente al primer trimestre
del año. Independientemente de que tan notorio crecimiento porcentual
pueda ser un espejismo, atribuible a la escasa fiabilidad de la estructura
de medición de audiencias, lo cierto es que el volumen global resulta
altamente verosímil y supone, con todas las matizaciones que se
puedan sugerir, un trimestre informativamente espectacular, una prueba
fehaciente de la extraordinaria pujanza que la radio ofrece como medio
de comunicación.
No hay que olvidar, tampoco, como uno de los factores evidentes de este
incremento, la lucha despiadada por las audiencias que se está
produciendo entre las grandes cadenas.
Esta dinámica de dura competencia tiene sin
duda algunos aspectos positivos pero, de forma general, puede estar contribuyendo
a perpetuar los desajustes estructurales que padece el sector, ya que
no se basa en planteamientos estratégicos sólidos, sino
en el recurso al tirón de famosos conductores de programas, algunos
de los cuales constituyen auténticos núcleos empresariales
dentro de las propias empresas radiofónicas.
- Alta credibilidad del medio radiofónico. La aceptación
social de la radio como medio no sólo se manifiesta en la expansión
de las audiencias sino también, y sobre todo, en el alto índice
de credibilidad que suscita entre los ciudadanos. Según todas las
encuestas se trata del medio que ofrece mayor fiabilidad, utilidad social
y posibilidades de participación cívica en un sistema de
comunicación cada día más inaccesible para el que
los ciudadanos son meros consumidores.
ALGUNOS RETOS DE FUTURO
En esta especie de cuadro diagnóstico que
se acaba de dibujar puede apreciarse nítidamente -por muy incompleta
y discutible que sea la descripción- el doble y contradictorio
perfil que ofrece hoy la radio española.
Por un lado, la vitalidad, casi agresiva, del medio, la nitidez de sus
perfiles de audiencia, su dinamismo, su interés social, su elevado
nivel de evolución comunicativa, su potencial riqueza como espacio
de participación y libertad. En el envés de la moneda, se
destacan las dificultades empresariales originadas tanto por la carencia
de una identidad sólida y competitiva en el actual sistema de medios,
como, de forma más general, por una clara deficiencia de planificación
estratégica, que afecta al sector en general y a la mayoría
de las emisoras en particular. Se trata de una precariedad sustantiva
que se intenta resolver día a día recurriendo a medidas
y soluciones coyunturales.
Es, por tanto, en es este plano estratégico donde resulta más
clara la necesidad de la investigación, la reflexión y el
debate para encarar los múltiples retos que el sector tiene que
resolver si quiere asegurar la pervivencia del medio. Tales retos se concretan,
en este nivel estratégico, en al menos tres horizontes fundamentales:
- Superar, mediante el establecimiento de unas claras
reglas de juego aceptadas de forma común, los desajustes internos
del sistema para asegurar la convivencia armónica de los numerosos
y disímiles actores que integran hoy el sector radiofónico
español.
- Definir una posición sólida y diferenciada en la estructura
actual de medios, marcada cada día más por la convergencia
de medios, la interactividad y las potencialidades de las autopistas de
la información. La innovación tecnológica hasta sus
últimas consecuencias parece una condición necesaria, aunque
no sea suficiente, para competir en este futuro multimediático.
- Establecer los dispositivos legales, financieros y empresariales que
hagan viable y rentable el negocio, articulando una estrategia rigurosa
e imaginativa a medio y largo plazo.
En el empeño de aproximaciones sucesivas de
la revista Telos al fenómeno radiofónico en estos años,
este Cuaderno Central está especialmente orientado a clarificar
el primero de los horizontes planteados: las condiciones de convivencia
entre las radios públicas y privadas.
Se recogen aquí, reelaborados, algunos de los materiales que sirvieron
como cedazo al debate en las Jornadas sobre radio pública y radio
privada: las reglas de juego, recientemente organizadas por Fundesco,
la Asociación Española de Radiodifusión Comercial
y Radio Nacional de España. En las conclusiones de estas jornadas
(3) se reconocía la necesidad un modelo radiofónico mixto,
pero se alertaba contra las prácticas de la doble financiación
y se pedía la adopción de decisiones, "fundamentalmente
de carácter normativo" para "obtener el necesario equilibrio
en el sistema radiofónico español".
La financiación, el marco jurídico y empresarial de la radio
y las tendencias de la programación fueron los grandes temas de
discusión, que se reproducen aquí a través de artículos
de expertos y las opiniones de los propios agentes del sector.
(1) DIAZ NOSTY, Bernardo. El estado de la comunicación,
en Comunicación Social 1994/Tendencias. Fundesco, Madrid, 1994.
(2) Diario EL País del 19 de Abril de 1995. Pág. 28
(3) Boletín Fundesco nº 160. Enero 1995, pág, 20.
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