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Una larga serie de experiencias internacionales
busca fomentar la integración del sector cultural con la economía
local y regional. El examen de realidades y proyectos europeos muestra
los caminos a seguir y las condiciones del éxito. El torrente de imágenes,
ideas, sentidos, informaciones, estilos... procedentes de culturas foráneas
ha de ser bienvenido también desde las nacionalidades. Una cultura
abierta así lo requiere. Pero no cabe conformarse con absorber
todo lo ajeno con el único tamiz de la conciencia presente. Mal
regalo recibirían las nuevas generaciones con la construcción
de una cultura clónica. El único recurso es afrontar el
reto de un mundo abierto, produciendo y disfrutando cultura de suficiente
calidad y en suficiente cantidad como para que nos reconozcamos a nosotros
mismos en el espejo de la vida y de la historia, intercambiando en cierto
modo textos, imágenes, creaciones, etc.
Una apuesta colectiva por desarrollar la comunicación y la cultura como sector económico tiene, además de la gratificación estrictamente cultural, un indudable interés económico para el desarrollo regional. Diversos estudios recientes demuestran los importantes impactos económicos directos e indirectos, cuantitativos y cualitativos del sector comunicativo-cultural en la economía regional (2). Sin embargo, junto a la cultura tradicional y la industria cultural, y de la mano de las versátiles tecnologías de la información, se están modificando, también, los modos de hacer industriales, administrativos, decisionales, comunicativos, domésticos y culturales. Aparecen así cambios sustanciales en la organización del trabajo y el perfil de los oficios, la industrializacion e informatización de los servicios y oficinas, la conexión a redes complejas, la automatización de los hogares, las nuevas fronteras del arte por ordenador...
Además de abrir nuevos mercados y oportunidades,
las nuevas tecnologías configuran un nuevo marco industrial, administrativo
y social, cuando no una nueva cultura -con sus ventajas y problemas- que
tiene sus paradigmas (flexibilidad, interconectividad, polivalencia, interactividad,
convergencia, sinergia, multifuncionalidad, compartición de recursos,
control a distancia...), sus ámbitos globales de aplicación
(prodúctica, ofimática, domótica...), sus herramientas
(diseño, infografía, bases de datos, telecomunicación...),
sus soportes físico-lógicos (teletrabajo, telebanco, robotización,
telecompra, telealarma..) y sus nuevas aplicaciones (imágenes compuestas,
imaginería científica, infografía de modelos matemáticos,
imagen electrónica, animación por ordenador, simulación,
diseño de piezas, modelos arquitectónicos, gráficos
estadísticos, caretas televisivas, logos, arte por ordenador, videocomunicación...). La conciencia de esta integración entre economía
y cultura ha llevado a una creciente atención por parte de algunas
autoridades locales y regionales europeas hacia el sector comunicativo-cultural,
inaugurando formas novedosas de intervención en la cultura mediante
su integración en un marco de actuación económica
regional global y/o la adaptación de mecanismos y actuaciones propias
del sector industrial hasta ahora escasamente ensayadas en las industrias
culturales. LA INDUSTRIA AUDIOVISUAL EN EXPANSIÓN De todas formas el audiovisual no es un compartimento
estanco y definido. Por una parte, se beneficia directamente de los avances
en informática, diseño y telecomunicaciones, al mismo tiempo
que puede diversificar sus mercados hacia desarrollos en esos campos (videojuegos,
televisión por cable y satélite, videodisco, mediatecas..)
y otros más generales (grafismo electrónico, diseño,
bases de datos...), a través de lógicas combinatorias. El
audiovisual hace tiempo que ha traspasado la barrera de la ficción,
de la información y del ocio para convertirse también en
un input industrial, decisional, formativo, informacional, promocional,
etc. Aunque el audiovisual nació como herramienta cultural y de
ocio, como servicio final destinado al público, sus derivaciones
están resultando múltiples. En cuanto al sector electrónico en su conjunto, la producción mundial estaba en 1990 en 851.000 millones de dólares, de los que sólo el 18,8 por ciento era europeo. El Estado español, con sus siete subsectores (componentes, automatización, electromedicina, defensa, electrónica de consumo, informática hardware y telecomunicaciones) producía en 1989 565.228 millones de pesetas y tenía un consumo aparente de 1.261.616 millones de pesetas sin contar el software (estimable en unos 170.000 millones) (6). Alto valor añadido. Para el caso vasco
el valor añadido bruto de la producción audiovisual se sitúa
en un 58 por ciento, siendo ligeramente inferior para el conjunto del
sector. El cuadro 1 es bastante ilustrativo de la alta productividad del
sector, parangonable a la productividad que tenía Material de transporte
(empresas transnacionales) en Alava. Creador de empleo cualificado y polivalente. El empleo global del sector audiovisual en el Estado español en 1991 era de 38.458 trabajadores, de los que el 32 por ciento corresponde al sector videográfico, ámbito muy generador de puestos de trabajo. En el caso vasco la estimación para el audiovisual en 1990 era de 2.945 puestos de trabajo (el 7,6 por ciento del conjunto del Estado) de los que el 56 por ciento corresponde al ámbito de la producción, cuando hace una década casi ni existía. Excepción hecha del empleo vinculado a la distribución cinematográfica y videográfica y a la exhibición, así como el empleo administrativo o subalterno,la mayor parte del empleo vinculado a la gestión y producción es forzosamente cualificado -ya proceda de FP o del aprendizaje práctico- o muy cualificado a caballo entre el arte y la técnica que, dado el carácter de prototipo de cada producto, requiere el trabajo en equipos polivalentes y en constante experimentación. En el caso del conjunto
del sector de tecnologías de la información, el empleo está
estimado en 85.471 empleos. Si bien el 56 por ciento de las empresas tienen
menos de 50 trabajadores, las más grandes -32- absorben el 62 por
ciento del empleo (7). Sin embargo, un problema
fundamental para estas industrias audiovisuales regionales es el de desarrollar
una masa crítica suficiente que permita profundizar las especializaciones
empresariales y la densidad de las relaciones, tanto internas como externas
(12). Vector de desarrollos tecnológicos ininterrumpidos y combinados. El audiovisual es un importante usufructuario de las innovaciones en electrónica, informática y telecomunicaciones. La digitalización de la electrónica audiovisual profesional y del equipamiento doméstico no sólo ha supuesto una mejora cualitativa de la producción tradicional sino que ha permitido nuevos desarrollos hacia la generación de imágenes por ordenador, vídeo interactivo o videodisco. Los nuevos medios de transmisión como el cable y satélite eliminan fronteras para el audiovisual y permiten segmentaciones de unos mercados que sin abandonar la televisión generalista diversifican sus ofertas según gustos, culturas, edades o niveles de renta de los usuarios. Todo ello sin hablar de
la televisión de alta definición cuya implantación
masiva, de todos modos, se demorará -según los expertos-
unos diez años. Estos servicios (diseño por ordenador, simulación, visualización 2-D y 3-D, software) implican a una buena parte de las áreas empresariales (producción, formación, comercial-publicitaria, gestión). Creciente demanda social, pública y empresarial. Los datos de la Encuesta de equipamientos, prácticas y consumos culturales del Ministerio de Cultura indican que en 1991, en el País Vasco, el 99,3 por ciento de los hogares disponía de televisor -91,8 por ciento en color- y el 39 por ciento de dos o tres televisores. El 40 por ciento de los hogares vascos (43 por ciento en España) disponía de vídeo y el 11 por ciento de ordenador. Para el conjunto del Estado español la producción videográfica en sus distintas modalidades suponía 62.275 millones de pesetas. La demanda en los videoclubs en 1989 se estimaba en 55.000 millones de pesetas, descendiendo a 43.000 y 29.757 millones para los años 90 y 91, y actualmente en proceso de recuperación mediante reconversión de los videoclubs (su modelo de oferta y precios) y concentración de los editores, hasta alcanzar los 39.000 millones de pesetas en 1992 (13). Lógicas descentralizadoras. En la actualidad pugnan especialmente dos tendencias en el mundo de la comunicación y del audiovisual, la centralización y la descentralización. Por una parte, los centros mundiales (Hollywood, Badelsberg, Pinewood, Cinecittá....) han visto nacer otros centros competidores en sus propios países y a escala internacional: Nueva York, Orlando, Miami (en EE UU), Billancourt, Quatre Vingt Onze o la Victorine (en Francia)... Pero junto a esa ampliación de centros pesados, empiezan a surgir centros dispersos con cierta integración interna basados en PYME en torno a media parks, tecnopolos o distritos (Francia, Alemania, Gran Bretaña..) y una miríada de productoras y empresas de servicios, pequeñas televisones locales o regionales, redes locales de cable, servidores de redes de teletexto o videotex y bases de datos, que atienden pequeños nichos de mercados inabarcables por las grandes y con el riesgo de la experimentalidad y del pequeño producto (televisivo, cinematográfico, videográfico, publicitario o simplemente a pedido). Este fenómeno juega a favor de la corriente con la explosión actual del audiovisual. Por otra parte, surgen
grandes capitales, cuya vocación se ha dirigido más a las
redes centralizadas televisivas (televisiones nacionales e internacionales)
y al dominio de los sistemas de distribución (edición de
vídeos, cine, explotación de derechos audiovisuales, financiación
de productos de masas). Entrada de capitales en busca de nuevas opciones estratégicas. Ya es bastante conocida en Europa la entrada de grandes capitales de la comunicación en el mundo del audiovisual (Murdock, Hachette, Havas, Bertelsmann, CLT, Kirch, Springer, Prisa..) así como la irrupción de capitales industriales, comerciales e inmobiliarios (Fininvest-Berlusconi, Bouygues, Once..) y financieros (Bruselles-Lambert, Rotschild, Banesto, BBV...). Quizás sea menos conocido que son innumerables las pequeñas empresas europeas constituidas con pequeños capitales y una idea de producto, que funcionan satisfactoriamente, crean empleo y son funcionales al propio sistema. Ello no evita una importante mortalidad de empresas, puesto que el sector ya está en fase de reordenación y profesionalización. De todas las maneras, es impensable que la importante concentración de capital que se da en el sector pueda afrontar todos los nichos de un mercado extremadamente dinámico y abierto, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en el mundo del disco. Atención pública comunitaria. Las instituciones de la UE y del Consejo de Europa han prestado una especial -aunque insuficiente- atención al audiovisual en sus aspectos de producción, coproducción, cofinanciación, distribución, formación, experimentación, conexión de agentes, etc., mediante programas como Media, Eurimages, Eureka, Race, o Sprint. A ello hay que añadir las políticas estatales. Estas se han centrado más en la televisión pública, la regulación y cuasisubvención de las nuevas televisiones privadas y el cine, dejando abandonada a su suerte, en el caso español, la producción videográfica -el área más prometedora, auténtica cantera y vivero de la renovación del audiovisual- así como la publicidad. Habría sido de esperar que, al menos, le alcanzaran las ayudas generales o sec-toriales de la política industrial. En todo caso, las televisiones públicas han ejercido coyunturalmente una influencia muy positiva como mercado. La entrada en vigor -aunque de forma progresiva- de la Directiva comunitaria de la televisión sin fronteras (1989) tendrá efectos muy positivos sobre la producción audiovisual al establecer la obligación de emitir hasta un 50 por ciento de programas de origen europeo y reservar un 10 por ciento para la producción europea independiente. En el Debe de estas empresas, como ya se ha mencionado, hay que señalar: En primer lugar, su vulnerabilidad,
tanto por los riesgos de la experimentación ante el mercado como
por la atracción que ejercen los aciertos sobre las grandes empresas. LOS POLOS TECNOLÓGICOS
O TECNOPOLOS 3. La transferencia de
conocimientos y de tecnologías no se hace de manera automática.
Esto implica la creación de servicios intermediarios. EXPERIENCIAS Y PROYECTOS
DEL ENFOQUE TECNOPOLAR EN LA CULTURA
Es constatable, asimismo, que en casi todos los proyectos se pretende afrontar problemáticas de declive industrial o de regeneración urbana, física y social, concibiéndose el desarrollo de la producción cultural y comunicativa como factor de regeneración o de diversificación económica, regional y urbana. Para ello se parte, salvo en Poitiers (Futuroscope), de la constatación de una cierta base de actividad previa en este sector. El objetivo principal del proyecto sería provocar un impulso añadido y generar las condiciones que permitan una producción más diversa y de mayor calidad, la interconexión de las industrias culturales locales y/o regionales y su inserción en los circuitos de financiación y comercialización estatales e internacionales. En cambio en Poitiers, y parcialmente en Karlsruhe, se da una política de choque exógeno que busca la implantación de un nuevo sector económico en la región. El desarrollo de una innovación
tecnológica/creativa no es generalizable a todos los proyectos
aunque, de forma explícita o implícita, el elemento tecnológico
está presente en todos. Así, en el caso de Hamburgo, por
ejemplo, resulta notable la ausencia total o parcial de acciones específicas
en este sentido. Lo mismo ocurre en cierta medida en Madrid. En todos los casos se
busca la generación de una identidad/imagen exterior como factor
de atracción de otras actividades económicas no inmediatamente
ligadas a la comunicación/cultura. a) El establecimiento de zonas para el asentamiento conjunto de empresas productivas y de servicios culturales siguiendo esquemas similares a los de oferta pública de suelo industrial (suelo subvencionado, oferta de uos servicios administrativos, de apoyo y de gestión comunes,...). Es el caso de Madrid, Hamburgo o Sheffield. La lógica de la aglomeración es fundamental en estos proyectos. El efecto atracción se ejerce principalmente sobre las empresas situadas en el entorno geográfico cercano, a pesar de que en todos los proyectos aparece una intención de ampliar este impacto al ámbito estatal e internacional. b) El establecimiento de semipúblicos de investigación y desarrollo. Este es el caso de Aubervilliers o Karlsruhe. Adjuntan importantes iniciativas en el ámbito formativo con una perspectiva interdisciplinar arte-tecnología, casi siempre ligadas a instituciones universitarias y centros de investigación y formación situadas en el entorno inmediato. Sin embargo, se observan distintos desarrollos en ambos proyectos. Así, por ejemplo, en Aubervilliers está presente la opción de una estrategia de promoción de nuevas empresas ligada al centro de investigación a través del establecimiento de un semillero de PYME, con todas las estructuras de apoyo que ello conlleva (subvenciones, estructuras de financiación, infraestructuras de telecomunicación...). En Karlsruhe, en cambio, esta opción no está contemplada y se ha elegido una vía de incidencia en el ámbito social a través de estructuras de exhibición y popularización de las aplicaciones tecnológicas. c) Una vía mixta, cuyo mejor ejemplo es Colonia, donde se conjugan las dos líneas de actuación anteriores: principalmente, oferta de espacio para asentamientos de servicios -apoyadas por un telepuerto e importantes infraestructuras de telecomunicación-, y establecimiento de estructuras de investigación, desarrollo, innovación y formación. d) El establecimiento de centros de exhibición y popularización de los avances tecnológicos. En el caso de La Villette se va a dar una complementariedad con Aubervilliers -situada a dos kilómetros de distancia- conformando un conjunto de innovación altamente interesante. En Futuroscope (Poitiers), el parque de entretenimiento busca una prolongación industrial a través de espacios adjuntos de infraestructuras avanzadas de telecomunicación -telepuerto- y centros de investigación y formación. e) El caso de Montpellier
es atípico debido a la ausencia de una lógica de aglomeración
en el proyecto. Se trata, más bien, de integrar al sector de producción
cultural y comunicativa de la ciudad en la política general de
polos diseñada en la región, ofreciéndole un paraguas
que ejerce de dinamizador y protector. A ello se añaden diversas
actuaciones de tipo social. VIABILIDAD DE UN PARQUE
DE PRODUCTOS Y SERVICIOS CULTURALES a) La producción y/o la creación audiovisual, al tratarse de actividades de prototipo, son en sí mismas innovación, lo que no obliga necesariamente -aunque sería deseable- a una diferenciación y articulación entre los centros de experimentación y la base industrial que los utiliza o industrializa ni a la combinación de empresas de hardware (electrónica profesional o de consumo) y software (programas, contenidos). Además, en un ámbito en acelerada y concentrada mutación como el de las tecnologías de la información es bastante impensable la autonomía tecnológica, siendo más prudente la innovación en las aplicaciones. b) A diferencia de otras actividades productivas, se trata de productos y servicios que antes o después tienen un destino de uso social con un impacto importante en la cultura y consumo sociales. Parece oportuno que un tecnopolo cultural se imbrique desde un principio con el público como lugar de encuentro y de referencia. c) Hay claramente dos líneas de partida distinta. Una opción por la creatividad artística, experimental o de vanguardia -una opción por las elites artísticas- o una opción más industrial, manteniendo algunos servicios experimentales, vinculados o no a la formación. A su vez, esta última opción puede conocer dos tipos de desarrollo: una vía más cultural, social y artística y, otra vía más dirigida a la aportación de servicios de tecnología avanzada (sistemas, aplicaciones infográficas, diseño...) a los agentes económicos y públicos. d) Hay varios ámbitos posibles de operación. Una vocación inmediatamente internacional, vinculada a la especialización, o una opción más regional con cierta vocación de diversificación y aprendizaje de oficios, y en cuyo marco pudieran ir destacando líneas de especialización expansiva. e) Si un modelo ideal es un parque integrado desde el principio y en el que estarían presentes todas las actividades tecnológicamente vinculadas, parece más realista y menos vulnerable partir de actividades preexistentes homologadas creando un cuadro referencial desde el que, a largo plazo, podrían irse destapando sinergias. Resultan imprescindibles así, al menos, tres requisitos a la hora de la definición de actividades vinculadas al audiovisual: una formación especializada in situ, una base creativa e industrial mínima y partir de puntos fuertes. f) Aun cuando los tecnopolos suponen la aglomeración, en el mundo cultural y del audiovisual el concepto puede flexibilizarse con el concepto de vinculación dentro de un ámbito geográfico local, territorial o nacional, siempre que se establezcan nexos suficientes como para poder hablar de red de relaciones, pedidos, encuentros, informaciones... Lo que parece inexcusable es un centro motor y coordinador con suficientes actividades (formación, experimentación, usos sociales, coordinación) como para constituirse en matriz. g) El carácter emergente y todavía limitado del mercado impide la creación de varios tecnopolos cercanos compitiendo entre sí, salvo que se articulen en círculos de especialización productiva. h) Dado el carácter pionero de estas actividades parece imprescindible un sistema de ayudas a la emergencia de empresas (un semillero empresarial). i) La existencia previa de parques tecnológicos convencionales brinda la oportunidad de una interconexión. Los parques tecnológicos se beneficiarían del surgimiento de oficios como guionistas, realizadores audiovisuales, videoastas, diseñadores, técnicos infográficos... absolutamente imprescindibles para desarrollar programas, modelos, imágenes, grafismos... j) Una apuesta por generar
un tejido industrial cultural de mediana potencia no puede ser ni coyuntural
ni sólo pública. Los riesgos de una industrialización
apoyada únicamente en el sector público son de dos tipos.
Por una parte, los presupuestos públicos son muy sensibles a los
ciclos económicos y sociales, siendo frecuente que los primeros
recortes presupuestarios, cuando de reducir déficits se trata,
se hagan con cargo a Cultura. Y es que la cultura aparece, más
que como un gasto superfluo, como una de las posibles utilizaciones de
una especie de remanente público, cuando existe, pero no como un
gasto fijo. Por otra parte, los riesgos de dirigismo cultural, abierto
o encubierto, sobrevienen con frecuencia. Es por ello que, sin perjuicio de una imprescindible y permanente presencia pública en calidad de reguladora, promotora, inversora o redistribuidora social, las garantías de una producción cultural creciente han de proceder de una base más estable a cuya generación puede contribuir decisivamente la Administración. Nos referimos a la creación de una base industrial cultural, innovadora, atractiva a las inversiones, abierta a la aplicación de tecnologías, con capacidad de desarrollo propio y de competitividad respecto a otras zonas del Estado y países. En suma, parece oportuno combinar los conceptos de parque científico y centro de incubación según la clasificación anteriormente señalada de Dufourt. En cualquier caso, la viabilidad de un Parque de Industrias Culturales está condicionada por el lugar que habría de ocupar en un diseño múltiple: regional, económico/industrial, cultural, tecnológico, formativo y social. El fallo en cualquiera de estas dimensiones puede hacer tambalear un proyecto. (1) Este artículo es un resumen de un amplio informe elaborado por los autores, coordinados por R. Zallo, para el Departamento de Promoción Económica y Empleo del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz a lo largo de 1992. Dicho informe incluye un análisis exhaustivo de todos los proyectos y experiencias europeas estudiadas que luego se mencionan. Los autores agradecen a dicho Departamento la posibilidad de hacer públicas las conclusiones de dicho informe. (2) Véanse, entre otros, MYERSCOUGH, J., The economic importance of the arts in Britain, PSI, Londres, 1988; Centre for popular culture, Cultural industries Report núm. 2; Sheffield's Audiovisual, Music and Printing and Publishing industries. Sheffield City Council, Sheffield, 1988; COMEDIA, Birmingham's Audiovisual Industry, 2 vol., Birmingham City council, Birmingham. 1987; COOKE, P., GAHAN, C., The Television Industry in Wales, Regional Indusnial Research/Igam Ogam, Cardiff, 1988. (3) Recientemente se ha desarrollado desde la perspectiva del desarrollo regional y local una amplia literatura dedicada a investigar la importancia de los entornos social, institucional y cultural como factores de innovación y desarrollo. Cabe citar, entre otros, a AYDALOT, PH., KEEBLE. D. (ed.), High Technology Industry and Innovative environments: the european experience, Routledge, Londres, 1988; MAILLAT. D., LECOQ, B., "Technologies nouvelles et transformation des structures regionales en Europe: le role de milieu", Ponencia presentada a la Conferencia Lo local y lo internacional en el siglo XXI. La importancia de las redes de colaboración, Bilbao, 1991; PERRIN, J.C., Milieux innovateurs. Eléments de théorie et typologie, Actas del coloquio GREMI-EADA. Barcelona, 1989; QUEVIT, M., Le pari de I'indusuialization rurale, Eresa-Ecanomica, París, 1986. (4) KUNZMAN, K.R., "Cultural and environmental industries: the neglected endogenous (economic) potential of traditional industrial regions", en J. DEL CASTILLO (ed.), Regional development policies in areas in decline, EADI-Book 9. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao. 1989: pp: 87-124; MURRAY, R., Local space; Europe and the new regionalism, CLES/SEEDS, Manchester/Stevenage. 1991. (5) BIANCHINI, F., "Cultural policy and urban development: the experience of west european cities", ponencia presentada a la Conferencia Cultural Policy and Urban Regeneration: the west european experience, Liverpool, 1990; Centre for popular culture, op. cit. pp: 4-5. (6) IDATE, Le marché mondial de I'audiovisuel, Montpellier 1990; OMSYC Les chiffres clés de l'audiovisuel mondial, París 1991; M. CASTELLS (dir) La industria de las tecnologías de la información (1985-1990), Fundesco, Madrid, 1991. (7) M. CASTELLS, op. cit., p. 226 (8) STORPER, M., CHRSITOPHERSON, S, "Flexible specialization and regional industrial agglomeration: the case of the U.S. motion picture industry", en Annals of the Association of American Geographers, vol 77, núm. 1, marzo 1987, pp: 104, 117; SHAPIRO, D., ABERCROMBIE, N., LASH, S., LUKY. C.. "Flexible specialization in the culture industries", en ERNSTE, H., MEIER, V. (ed.), Regional Developmenmt and contemporary Industrial response: extending flexible specialization, Londres, Belhaven, 1992, pp: 179-194. (9) Para una posición crítica ver, AKSOY, A., ROBINS, K., "Hollywood for the 21st Century: Global Competition for Critical Mass in Image Markets", en Cambridge Journal of Economics, 16, 1-22. (10) CORNFORD, J.. ROBINS, K., "Development strategies in the audiovisual indusuies: the case of North-East England", Working paper núm. 4, Newcastle Programme on information and communication Technologies. Centre for Urban and Regional Development Studies, University of Newcastle upon Tyne, octubre 1991. (11) AZPILLAGA, P., La industria Audiovisual en Euskadi, Euskalmedia, Donostia, 1992. (12) CORNFORD, J.; ROBINS,K., op. cit., p: 23. (13) ALVAREZ J.M., IWENS J.-L. La Industria audiovisual en España, 1992; AA.VV. La industria cinematográfica en España 1980-1991, Fundesco, Madrid, 1993. (14) J.L. RAVIX. A. TORRE, "Pôles de croissance et technopoles: une lecture en termes d'organisation industrielle". Economies et societés, núm. 8. París, 1991, p. 75. (15) Idem, pp. 28-52. (16) J.P. de GAUDEMAR, "Technopôles et politiques régionales: les risques d'un dévéloppement hors-sol". Economies et societés, núm. 8, París, 1991, p. 139 y ss. (17) DUFOURT, "Innovations technologiques et structures d'organisation: les technopôles comme vecteurs de la transformation des functions des agents de la crëation technique". Economies et societés, núm. 8. París. 1991, p. 93. (18) En Poitiers están presentes las tres dimensiones aunque poco articuladas. En Madrid la investigación no está presente y es una incógnita la puesta en pie de un centro de formación. En Karlsruhe y Aubervilliers están especialmente centrados en formación e investigación. |