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Importancia y dinámica de
las pyme industriales.
Estrategias diversas, diagnósticos específicos.
José Carlos Fariñas |
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Las PYME mantienen una enorme importancia para la economía de un
país. Diversas tipologías permiten comprobar su heterogeneidad
y medir el dinamismo de sus estrategias.
Este artículo sintetiza ciertos aspectos de la dimensión
empresarial que justifican el interés de analizar el tamaño
de las empresas como fac-tor que condiciona su com-portamiento. Los temas
tratados se han agrupado en dos apartados. En el primero se examinan tres
razones que justifican la importancia económica de las PYME: son
la forma más habitual de organización de la producción;
contribuyen a la generación neta de empleo en una proporción
superior a su cuota de participación en el empleo total; y protagonizan
el proceso de renovación del tejido productivo que se asocia con
fenómenos de movilidad empresarial.
En el segundo apartado se presentan dos tipologías de PYME industriales
obtenidas mediante técnicas a agrupación (cluster) multivariante.
Una de ellas atiende al dinamismo de sus estrategias innovadora, exportadora
y comercial como criterio de clasificación, la segunda al sistema
de comercialización utilizado por la empresa. Ambas tipologías
son útiles para contextualizar el análisis del impacto y
funcionalidad de las tecnologías de la información para
las PYME.
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1. LAS PYME: RAZONES DE SU IMPORTANCIA ECONÓMICA
El examen de la distribución de tamaños de las empresas
industriales proporciona el primer argumento que justifica la importancia
económica de las PYME: son la forma más habitual de organización
de la actividad productiva. Las empresas situadas por debajo del umbral
de empleo de 100 trabajadores representan en torno al 95 por ciento del
total. Su importancia económica queda, además, reflejada
en el hecho de que dan empleo a algo menos de la mitad de los efectivos
laborales y generan la tercera parte del valor añadido industrial.
En el contexto de la Unión Europea, España pertenece al
grupo de países en que las PYME tienen un mayor peso relativo.
Para el promedio de la UE, el porcentaje de ocupación de dichas
empresas supera el 25 por ciento del empleo total de la industria y en
España el porcentaje se aproxima al 50 por ciento. Esta diferencia
recoge un cierto efecto de composición sectorial de las respectivas
industrias, producido por la mayor presencia en la estructura industrial
española de actividades con menores tamaños medios. Sin
embargo, este efecto sólo explica el 20 por ciento de la diferencia
comentada y, por tanto, la menor dimensión media de las empresas
industriales españolas se debe fundamentalmente a su menor tamaño
en cada sector de actividad.
El cambio que se está produciendo en la distribución de
tamaños de la industria proporciona la segunda razón que
justifica la importancia de las PYME (1). Dos cifras resumen dicho cambio:
los centros productivos con empleo inferior a 100 trabajadores han incrementado
su participación en el empleo total en 5 puntos porcentuales durante
la pasada década, mientras que los centros con más de 500
trabajadores la han reducido en la misma magnitud. Esta tendencia hacia
la concentración creciente del empleo en las empresas de menor
tamaño es un fenómeno que se viene observando con regularidad
desde la década de los años 70 en los países industrializados.
La industria española se diferencia por haberse incorporado a esta
tendencia con cierto retraso temporal, pero coincide en su comportamiento
con el resto de países de la OCDE.
El examen de las causas que están produciendo el desplazamiento
de la distribución de tamaños permite identificar dos factores:
1) las empresas de menor tamaño que se han mantenido activas no
han modificado apenas su ocupación neta, mientras las grandes la
han reducido sensiblemente; 2) los puestos de trabajo generados en centros
productivos de nueva creación se han concentrado en el extremo
inferior de la distribución de tamaños. Una de las consecuencias
de los factores serialados es que sólo las PYME han contribuido
positivamente a la generación neta de empleo industrial. Su capacidad
potencial de crear una parte más que proporcional, respecto a su
cuota de empleo, de los nuevos puestos de trabajo, convierte a este tipo
de empresas en el eje de las políticas de empleo a medio plazo.
La interpretación de la actual disminución del tamaño
medio de las empresas tiene todavía un marcado carácter
especulativo. Se apuntan, en este sentido, dos tipos de hipótesis
(2). En primer lugar, las alteraciones asociadas con la mayor incertidumbre
en que operan las empresas en el mercado así como la inestabilidad
creciente de la demanda, junto a una mayor diversificación de los
gustos de los consumidores, habrían modificado los parámetros
de la ecuación de eficiencia a favor de las empresas de menor dimensión.
En segundo lugar, la aparición y difusión de las nuevas
tecnologías flexibles habría reducido las diferencias de
eficiencia entre las empresas grandes y pequeñas. En este sentido,
el mayor dinamismo del empleo de las PYME puede provenir tanto de su mayor
capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias como de la
reducción del tamaño de los establecimientos propiedad de
grandes empresas por razones tecnológicas.
El tercer argumento que justifica la importancia de las PYME se relaciona
con los fenómenos de movilidad empresarial. La concepción
del proceso competitivo como un mecanismo de selección natural,
implica convertir las entradas y salidas de unidades productivas en protagonistas
de la dinámica y de los cambios observados en el mercado. Un dato
es suficiente para confirmar las limitaciones de una visión estática
de la estructura productiva de la industria: la tasa media de rotación
(entradas más salidas) de establecimientos alcanzó un valor
próximo al 13 por ciento durante la pasada década. Una tasa
de rotación de esta magnitud, bajo el supuesto de equilibrio de
las tasas de entrada y de salida, y considerando la probabilidad de cierre
independiente de los años transcurridos desde la entrada, implica
que algo más de la cuarta parte de los establecimientos se renueva
cada cinco años.
Las empresas pequeñas protagonizan, en buena parte, la dinámica
asociada con la movilidad de empresas. El tamaño medio de los centros
productivos de nueva creación está en torno a seis trabajadores,
que es inferior al empleo medio de los establecimientos ya instalados,
que se sitúa en 14 trabajadores.
El examen temporal de las tasas brutas de entrada y de salida en la industria
española pone de manifiesto una clara correlación positiva
entre ambas. Una interpretación posible de este resultado es que
las entradas se verían estimuladas por las dificultades que experimentan
las unidades operativas menos eficientes o que la irrupción de
empresas nuevas induce la salida de las menos eficientes.
La considerable movilidad existente entre las
empresas de menor dimensión contrasta con la estabilidad que se
observa en el extremo superior de la distribución de tamaños.
En consecuencia, el sentido de la relación entre las entradas y
salidas de empresas pone de manifiesto que las PYME operan en un medio
comparativamente más competitivo que las empresas grandes. Aunque
las estructuras de mercado tienden a presentar cierto grado de estabilidad,
los cambios suaves en el extremo superior contrastan con los éxitos
y fracasos que caracterizan la vida de las empresas pequeñas.
Tres razones sintetizan, por tanto, la importancia
económica de las PYME: son la forma más habitual de organización
de la producción; contribuyen a la generación neta de empleo
en una proporción superior a su cuota de participación en
el empleo total, y protagonizan el proceso de renovación del tejido
productivo que se asocia con fenómenos de movilidad empresarial.
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2. TIPOLOGÍAS DE PYME
El tamaño es una variable que condiciona multitud de decisiones
empresariales. Sin ánimo de exhaustividad, las empresas de dimensión
pequeña y media tienden a ser gestionadas directamente por sus
propietarios en una proporción mayor que las empresas grandes;
presentan grados de integración vertical y de diversificación
de su producción menores que las empresas grandes, y operan en
mercados cuyo ámbito geográfico es más reducido (3).
Hay que agregar inmediatamente, sin embargo, un rasgo que caracteriza
a las PYME: su heterogeneidad. Desde las empresas pequeñas que
operan en el entorno de las grandes como subcontratistas especializadas,
hasta las unidades de dimensión pequeña con capacidad de
innovación, crecimiento rápido y situadas en mercados imperfectos
protegidos de la entrada de competidores potenciales, la gama de situaciones
es muy amplia.
Cabe añadir a lo señalado que la relación entre tamaño
y variables de decisión es distinta según se distinga entre
adoptar o no la decisión y la magnitud con que se manifiesta dicha
decisión. Por ejemplo, la decisión de exportar exige una
cierta dimensión para que se observe como hecho probable (sólo
el 18,1 por ciento de las empresas con empleo entre 10 y 20 trabajadores
exporta, y en las de más de 500 el porcentaje es del 87,4 por ciento),
pero, una vez tomada la decisión, el tamaño no es relevante
respecto a la intensidad con que se manifiesta, que es mayor en empresas
de tamaño medio.
Esto implica que en el universo de PYME se
encuentran empresas cuya propensión exportadora, o la magnitud
de otras muchas decisiones, es superior a la de las empresas grandes.
Dada la heterogeneidad existente en el grupo
de empresas pequeñas y medianas, tiene interés identificar
tipologías de empresas que puedan ser útiles en el análisis
del impacto y funcionalidad de las tecnologías de la información
para las PYME. En este apartado se presentan dos tipologías de
empresas obtenidas con técnicas de agrupación (cluster)
multivariante.
El objetivo de este tipo de análisis
es identificar agrupaciones entre los individuos que componen una población
o muestra extraída de ésta. Los individuos hacen referencia
en este caso a las empresas industriales con empleo inferior a 200 trabajadores.
Por el concepto de agrupación debe entenderse la asignación
de empresas a grupos homogéneos a partir exclusivamente de los
datos disponibles (4).
2.1. Tipología I: innovación, exportación y estrategia
comercial
Se considerarán en este apartado tres
variables de decisión para la empresa: su carácter innovador
en el ámbito tecnológico (gastos de I+D sobre ventas), la
venta de sus productos en el mercado exterior (exportaciones sobre ventas)
y la realización de actividades de promoción comercial (gastos
de publicidad sobre ventas). La idea de agrupar las PYME en función
de la intensidad con que se manifiestan las tres decisiones citadas parte
de la hipótesis de que permitirá construir agrupaciones
muy correlacionadas con el tamaño.
La muestra de empresas utilizada procede de
la ESEE y está formada por unidades empresariales cuyo empleo está
comprendido entre 10 y 200 trabajadores. La aplicación de técnicas
multivariantes de agrupamiento (cluster) ha permitido identificar cinco
grupos de empresas que se describen a continuación.
Grupo 1. Empresas muy pequeñas que no realizan actividades de I+D,
de promoción comercial y de exportación:
Este grupo representa el 33 por ciento de la población de empresas
industriales con empleo entre 10 y 200 trabajadores. Se trata de unidades
productivas muy pequeñas cuyo empleo medio es de 24,6 trabajadores.
Están presentes en todos los sectores de actividad y el único
rasgo que diferencia la especialización productiva de estas empresas
es su fuerte presencia en los sectores de alimentación y textil,
vestido, cuero y calzado, donde se localizan casi el 50 por ciento de
todas las empresa de este grupo. Son, por otra parte, empresas en las
que el ámbito geográfico predominante de sus mercados es
local, provincial o regional. Su nivel medio de productividad por trabajador
es el más bajo de todos los grupos identificados.
Grupo 2. Empresas pequeñas orientadas hacia el mercado interior
con una actividad significativa de promoción comercial:
Este grupo representa el 50 por ciento de la
población de referencia. El empleo medio de las empresas de este
grupo es de 25,2 trabajadores y el ámbito predominante de sus mercados
es el nacional. La propensión exportadora y los gastos de I+D sobre
ventas son ligeramente inferiores a los del conjunto de la industria,
mientras que la proporción de recursos dedicados a las actividades
de promoción comercial supera la de la industria. La composición
sectorial de este grupo de empresas reproduce la de la industria en términos
agregados.
Grupo 3. Empresas pequeñas, innovadoras y orientadas hacia la exportación:
Este grupo representa en torno al 4 por ciento de la población
de PYME del sector industrial. El empleo medio de este grupo es de 38,3
trabajadores, que corresponde sobre todo a empresas situadas en el intervalo
de ocupación entre 20 y 50 trabajadores. El rasgo que más
identifica a este grupo de empresas frente a las restantes es su marcada
orientación hacia los mercados internacionales: las exportaciones
representan en media el 75,1 por ciento de sus ventas. Por otra parte,
sus gastos de I+D sobre ventas son superiores a la media nacional y su
productividad del trabajo la más elevada de todos los grupos identificados.
Grupo 4. Empresas de tamaño medio orientadas hacia el mercado interior:
Grupo que representa en torno al 10 por ciento de la población
de PYME. Se trata de unidades productivas situadas en los intervalos de
tamaño de 51-100 y 101-200 trabajadores, con un número medio
de 114,7 empleados. El perfil de las empresas de este grupo es parecido
al del grupo 2, con valores medios más elevados de la propensión
exportadora y de los gastos de I+D sobre ventas. El segundo rasgo distintivo
es también la mayor presencia de capital extranjero, con el 30
por ciento de las empresas participadas.
Grupo 5. Empresas de tamaño medio, innovadoras, con fuerte participación
de capital extranjero y muy exportadoras:
Las empresas de este grupo representan el 3
por ciento de la población. Son unidades productivas situadas en
el intervalo de empleo entre 101 y 200 trabajadores, que dan ocupación
a unos efectivos laborales medios de 174,9 trabajadores.
Este grupo puede considerarse la contrapartida,
con empresas de mayor empleo, del grupo 3: su actividad innovadora es
superior a la media de la industria y exportan el 38,3 por ciento de su
producción. Dos rasgos adicionales que caracterizan este exiguo
grupo de empresas son la elevada participación de capital extranjero,
presente en el 40 por ciento de ellas, y una orientación más
marcada hacia los sectores de bienes de equipo.
2.2. Tipología II: estrategia comercial
En este apartado se ofrece una segunda tipología
de PYME que trata de caracterizar la naturaleza de las relaciones comerciales
entre las empresas y sus clientes. Se trata de establecer una taxonomía
de las empresas en función de los sistemas de comercialización
que utilizan. Uno de los criterios de segmentación empresarial
más relevantes para conocer la funcionalidad de las tecnologías
de la información consiste en evaluar las necesidades derivadas
del sistema de comercialización utilizado por la empresa. Complementando
la tipología presentada en el anterior apartado, en este se recoge
una clasificacidn ajustada al criterio señalado.
La agrupación de empresas se ha realizado con las unidades productivas
de la ESEE, cuyo empleo está comprendido entre 10 y 200 trabajadores.
La aplicación de técnicas de agrupamiento multivariantes
proporciona una solución de tres grupos que se comentan a continuación.
Grupo 1. Empresas con integración alta de su distribución
comercial:
En esta situación se encuentran el 49,5
por ciento de la población de PYME. Las características
siguientes resumen el perfil del grupo: son empresas con una elevada integración
de su sistema de comercialización, representando, en promedio,
la venta directa a clientes y a través de una red de distribución
propia el 82,7 por ciento de las ventas totales; sus clientes están
muy concentrados, suponiendo los tres más importantes un promedio
del 56,5 por ciento de las ventas totales; apenas realizan actividades
de promoción comercial; no mantienen acuerdos de comercialización
con mayoristas y minoristas; determinan el precio de venta en contacto
con el cliente; y apenas realizan estudios de mercado y marketing.
El perfil anterior corresponde a empresas de producciones poco estandarizadas,
suministradoras, en muchos casos, de bienes intermedios a otras empresas,
y con una presencia sectorial significativa en industrias de bienes intermedios
y de inversión. En este primer grupo de empresas, la necesidad
de disponer de una logística de comercialización muy desarrollada
es baja y, por este motivo, la distribución comercial aparece integrada
en la empresa.
Grupo 2. Empresas con una integración media de su distribución
comercial:
Este grupo supone el 17,3 por ciento de las
empresas de la población de referencia. Se trata de empresas con
un grado de integración de su distribución comercial intermedio,
situándose en los valores medios del conjunto de la industria:
la venta directa y mediante red de distribución propia alcanza
el 42,1 por ciento de sus ventas totales. Sin embargo, forman el grupo
de empresas que dedica mayores esfuerzos y recursos a la logística
de la comercialización: el 86,2 por ciento realiza actividades
de promoción comercial; el 67,1 por ciento encarga estudios de
mercado y marketing; el 65,4 por ciento mantiene acuerdos de comercialización
con mayoristas y minoristas.
Las empresas de este grupo producen bienes
muy estandarizados y si algún rasgo sectorial merece ser destacado
es la sensible presencia de empresas del sector de alimentación,
que representan la tercera parte de las unidades de este grupo.
Grupo 3. Empresas con una integración baja de su distribución
comercial:
Este grupo representa el 33,2 por ciento de la población de empresas
comprendida entre 10 y 200 trabajadores. El rasgo que más diferencia
a este grupo es el bajo porcentaje que representan las ventas directas
y a través de una red propia en las ventas totales (24,3 por ciento).
Esta débil integración del sistema de comercialización
en la empresa no estimula, sin embargo, el desarrollo de actividades destinadas
a la promoción comercial: sólo el 5,6 por ciento de las
empresas de este grupo realizan estudios de mercado, y mantienen acuerdos
de comercialización con mayoristas y minoristas en el 21,3 por
ciento de los casos.
Los grupos 1 y 3 corresponden a empresas con escasa actividad de promoción
comercial, aunque con una diferencia significativa: en el grupo 1 la situación
se corresponde con las características de los productos y procesos
productivos, que no requieren un considerable desarrollo comercial. En
el grupo 3, sin embargo, parece expresar una situación de debilidad
del sistema de comercialización de las empresas que lo componen.
Las dos tipologías presentadas, además de ilustrar la heterogeneidad
a que se hizo referencia, proporcionan una valoración cuantificada
de tipos distintos de PYME atendiendo al dinamismo de sus estrategias
innovadora, exportadora y comercial, así como al sistema de comercialización
utilizado por la empresa.
Z. Acs y D. Audretsch (1990), Innovation and
Small Firms, The MIT Press, Cambridge, Mass.
M. Benavente, J.C. Fariñas e I. Sánchez-Seco
(1992), "Comportamiento y tipología de empresas", Las
tecnologías de la información y su impacto en las PYME.
Programa TRYS. Fundesco.
J.C. Fariñas y otros (1992), La PYME
industrial en España, ed. Civitas e IMPI, Madrid.J. Segura y otros
(1992), Un panorama de la industria española, Ministerio de Industria
y Energía, Madrid.
(1) Véase J.C. Fariñas y otros
(1992).
(2) Véase Z. Acs y D. Audretsch (1990).
(3) Véase en J. Segura y otros (1992)
una documentación más completa sobre este tema.
(4) Para un mayor detalle de los resultados
que se presentan a continuación, véase M. Benavente, J.C.
Fariñas e I. Sánchez-Seco (1992).
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