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CENTRAL |
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Industria audiovisual: formación,
ética y educación.
Fernando Labrada |
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Los avances en el fomento de la industria audiovisual
europea ponen a la orden del día las nuevas necesidades de formación
creativa. Se trata de un envite estratégico para la identidad europea.
El año 94 está presentando una serie de hechos positivos
para la industria audiovisual euro-pea, como la publicación delLibro
Verde, los trabajos del Grupo de Reflexión encarga-dos por la Comisión,
las negociaciones del GATT, el paso del ecuador del Programa MEDIA y,
por último, la celebración de la Conferencia Audiovisual
Europea en julio de 1994.
Todos estos hechos, relacionados entre sí, nos han obligado a realizar
reflexiones personales y colectivas en el marco de una amplia discusión
a nivel profesional y político, que pretende como último
objetivo la creación y potenciación de una auténtica
industria audiovisual de dimensión europea.
Dando por sabidas las consideraciones de carácter cultural, económico,
social, político y artístico, que justifican la promoción
y desarrollo de esta industria en su dimensión continental, hay
dos temas que se pueden considerar estrellas de este conjunto de reflexiones
y trabajos: la necesidad de formación de los profesionales europeos
y la necesidad de crear estructuras de distribución a nivel continental.
En este Cuaderno Central de la revista Telos, otros colegas y compañeros
de reflexión, con los que me siento orgulloso de haber compartido
horas y horas de trabajo preparando documentos básicos para la
política audiovisual europea, analizan con conocimiento y autoridad
los diversos problemas de esta industria. Me voy a referir en este trabajo
al primero de los temas señalados.
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Las enormes ventajas de tipo operativo que
presentan las nuevas tecnologías se ven acompañadas de grandes
riesgos si no prestamos la atención suficiente. Es indudable que
el concepto de homogeneización cultural y el efecto globalización
están en el centro del desarrollo de estos nuevos medios y los
profesionales europeos no pueden perder la oportunidad de intervenir en
el proceso y desarrollo de los nuevos mercados que estas tecnologías
están creando, con todo lo que ello significa para la defensa y
promoción de nuestras culturas.
En este marco, el factor humano y la formación creativa, que no
la puramente técnica, bien resuelta por otras vías, adquiere
una importancia de carácter prioritario e incluso estratégico.
La organización de las compañías de producción,
la financiación y los aspectos legales, el marketing, la estructuración
de los guiones, la dirección artística y la dramaturgia,
todo ello enmarcado en un concepto empresarial e industrial, adquieren
una importancia capital para el desarrollo de la industria y exigen un
formidable esfuerzo en la cualificación de profesionales jóvenes
y activos, capaces de dominar estas tareas y áreas de actividad.
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1. ADAPTARSE A LOS SISTEMAS EDUCATIVOS
Pero este esfuerzo, que generalmente es muy bien
entendido por todos los interlocutores cuando nos referimos a los países
del Este de Europa, hay que plantearlo con la suficiente humildad para
reconocer que todo está por hacer también en este campo
en la actual Unión Europea (UE). El problema actual es cómo
adaptar los sistemas educativos existentes a una necesidad imperiosa de
training cuya demanda crece de forma exponencial, diversificada y con
un alto índice de actualización y cómo crear nuevas
estructuras que alimenten las necesidades de los profesionales europeos
en la hora actual, de modo relacionado y coordinado con las estructuras
existentes. La experiencia del Programa MEDIA es clara en este punto.
No existe ningún puente o enlace entre la llamada formación
académica y la formación profesional.
No existe una política de formación creativa de carácter
global y las acciones existentes no tienen relación con los procesos
establecidos de la formación reglada. Esta situación puede
resolver problemas puntuales de la industria pero no ataca el problema
en su base y se enfrenta además al problema añadido con
la incorporación, más o menos cercana, a la UE de los países
del centro y el este de Europa. En la actualidad la UE dedica a los programas
de formación a través del Programa MEDIA, y para todos los
países miembros de la Unión, la cifra de 4 millones de ECU
al año, es decir, el costo de una producción cinematográfica
modesta.
Los pocos recursos y las necesidades de formación
han determinado que el Programa MEDIA dé los primeros pasos en
el campo de la coordinación de sus actividades en este campo y
de su coordinación con otras instituciones, en el marco de un plan
global de formación para la industria.
La Media Business School ha asumido el liderazgo en esta tarea y después
de identificar las acciones realizadas hasta el momento, está procediendo
a la determinación de las necesidades y al diseño de un
plan global de formación creativa. Este plan incluye la identificación
de entidades públicas y privadas que actúan en este campo,
un programa de formación de formadores y un plan de ayudas económicas
comunitarias para centros que cumplan las condiciones y planes establecidos.
De los trabajos realizados se desprende claramente una necesidad de training
en las áreas de gestión,financiación, marketing,
coproducciones y sus implicaciones legales, escritura de guiones y desarrollo
de proyectos.
También se desprende que algunas iniciativas realizadas por Sources,
la propia Media Business School y otras iniciativas, se basan en acciones
de formación de corta duración como las sesiones de la Film
Business School y la TV Business School, y otras de larga duración
en las que se combina la formación y el desarrollo de proyectos
con profesionales trabajando en temas concretos. Este es el caso de EAVE
Europa para jóvenes productores, el Attelier del Cinema Europeen
para largometrajes con potencia europea o Pilots para series de TV de
larga duración. Todas estas acciones, junto con otras desarrolladas
en la industria del dibujo animado y en el sector de la dirección
artística, completan un panorama que refleja el carácter
experimental de las mismas, la necesidad de coordinación de los
contenidos, y que la demanda existente implica que, siendo estas acciones
necesarias, no son suficientes.
Aquí es cuando surge la necesidad de un plan global que sólo
puede ser concebido como una tarea solidaria, con la colaboración
de todos los sectores implicados, superando barreras burocráticas,
barreras gremiales y barreras de visiones más o menos fragmentadas
del problema. Aquí estamos contemplando una política de
amplia colaboración con centros de formación especializados,
Universidades avanzadas en este campo, Escuelas de Cine y TV, Institutos
de investigación, Escuelas de negocios y con editoriales y distribuidoras
de dimensión europea.
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2. UN CÓDIGO ÉTICO EUROPEO
Este plan global, en cuya preparación se trabaja
en la actualidad, debe incluir también una visión clara
referente al humanismo de los profesionales europeos. La formación
hay que realizarla desde una perspectiva cultural diversa, como la europea,
que se niega a ser homogeneizada y convertida en una monocultura de mínimo
común denominador y desde una situación cultural y social
con un orden de valores. En esta línea tenemos que abrir una reflexión
sobre el concepto ética audiovisual, que no puede ser identificado
con una moral de carácter religioso, ni de carácter político,
ni siquiera de carácter social. Nos estamos refiriendo a crear
un ámbito de reflexión, de carácter personal y colectivo,
que nos permita elaborar racional y autónomamente unos principios
generales de valores y normas de conducta en el tratamiento audiovisual
de nuestros productos.
Si nos queremos acercar a un horizonte deseable como es el de una industria
europea, con todas las características diferenciadoras que le son
propias, se hace necesario establecer el gran marco de lo que podríamos
llamar Código Etico Europeo de la industria audiovisual, que establezca
un marco de aspiración y de máximo común denominador
para nuestra industria, que permita resolver los problemas de valor a
los profesionales, con criterios reflexionados que sustituyan a la lógica
egoísta y a la lógica científica y que pueda ser
asumido y aceptado libremente por la gran mayoría de todos los
implicados.
Hay que tener en cuenta que el abanico de conflictos de valor en la industria
es amplio y va desde los criterios de selección de guiones hasta
los criterios utilizados en la investigación de nuestras audiencias,
pasando por criterios de marketing o criterios semióticos.
Si llegamos a disponer de un plan global de formación
que contemple las necesidades de los países de una UE ampliada,
y de un Código Etico Europeo (CEE, siglas de solera en la UE),
este último ejercerá de palanca en un doble sentido. Por
una parte elevará a la categoría de educación lo
que es simplemente formación y por otra nos permitirá la
conquista, con las debidas garantías, del gran mercado potencial,
nuestro propio mercado, que se abre a la luz de lo interactivo.
La batalla por este mercado ya está planteada y la pérdida
de este envite puede ser extremadamente grave para la propia identidad
europea. Tenemos que pensar en las aportaciones de Europa a una civilización
avanzada, donde se aporten sus propias experiencias culturales y sociales
y para ello es necesario identificar y seleccionar estructuras de producción,
con profesionales puestos al día, que generen productos identificados
con nuestros orígenes, basados en la diversidad, en lo multidisciplinar,
y contrarios a las normalizaciones y especializaciones de bajo nivel.
Por esta vía se abre el gran reto, el gran mercado de la educación,
en un sentido amplio y no referido al mundo de las aulas. Ahí están
los nuevos medios y mercados generados por el vídeo, los CD, CD-I,
CD-ROM, Video on Demand además de las ofertas de toda clase de
canales de TV abiertos o de pago.
Ese reto está ante nosotros y, directamente relacionado con ello,
está el papel de la radiodifusión pública en Europa.
Hoy la TV pública, ese gran patrimonio de carácter europeo,
se ve forzada a reexaminar su propósito, su naturaleza, su misión,
y sus fuentes de financiación pero su existencia no puede ser cuestionada.
Los sistemas públicos deben dirigirse al corazón de la sociedad
y a sus raíces culturales, ofreciendo una amplitud de temas que
persiguiendo las máximas audiencias, sirvan a los intereses de
todos los ciudadanos, a las minorías, contribuyendo a reforzar
nuestra capacidad de ética ciudadana y nuestra capacidad de alcanzar
compromisos sobre valores que vayan más allá de lo mediocre.
En el diseño de sociedad que deseamos para nuestros nietos, juega
un papel clave la TV pública como uno de los grandes articuladores
de la idea europea y desde luego uno de los grandes colaboradores de la
creación de una auténtica industria audiovisual de dimensión
continental.
David Puttnam explica con brillantez que una de las cosas necesarias para
el desarrollo de la industria europea consiste en la aplicación
de la fórmula ECO, esto es, Energía, Confianza y Oportunidad,
tres factores que se alimentan el uno al otro y que ponen en marcha una
máquina como si fuese un eje motor. Pero este eje lo imagino como
varias ruedas dentadas, sincronizadas entre sí, y una de ellas
debe girar con la fórmula FEE, esto es, Formación, Etica
y Educación. Estos conceptos también se alimentan entre
sí y además multiplican el movimiento de la máquina.
Si a esto añadimos otros mecanismos necesarios, la máquina
de la industria audiovisual europea es imparable.
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