|
Las tecnologías de la información
en las emisiones deportivas
La vinculación deporte-medios de comunicación masiva
ha estado marcada profundamente por los cambios en las tecnologías
de la información. Pero su futuro dependerá también
de las políticas aplicadas, de sus objetivos y de la participación
abierta a los públicos.
Mirando hacia atrás en el tiempo, parece
claro que la evolución de los deportes en las últimas
décadas sólo puede entenderse en relación con
los cambios que paralelamente se han producido en los medios de
comunicación y en las tecnologías de la información,
ese campo al que nos referimos colectivamente con expresiones tan
genéricas como "sociedad de la información"
o "era informática". Los medios de comunicación
han llegado a tener un papel extremadamente importante en la financiación
de los deportes, en los ámbitos tanto profesional como aficionado.
También han modificado el carácter del deporte como
espectáculo, transformando la experiencia tanto de los atletas
como de los espectadores, hasta el punto de que el público
deportivo se encuentra ahora predominantemente en la audiencia de
la televisión.
La convergencia de tecnologías, industrias
y normas reguladoras en el campo de las comunicaciones es una característica
destacada de la era informática. La evolución de los
medios de comunicación parece orientarse, en términos
generales, en el sentido de la integración, la gestión
de redes y los dispositivos multimedia. No obstante, no es en absoluto
fácil discernir el significado futuro de la era multimedia,
en lo que se refiere a la producción, difusión y experiencia
de los deportes a través de la televisión. Este artículo
parte de la hipótesis de que la relación que se desarrolla
entre los deportes y los medios de comunicación sólo
puede ser comprendida plenamente si se consideran en su conjunto
todos los cambios acaecidos en las tecnologías relacionadas
con la comunicación y con los medios, en vez de considerar
aisladamente uno u otro medio.
En este artículo se analizan algunas
de las principales características de la era informática,
se reconsidera el creciente papel de las telecomunicaciones y de
las nuevas tecnologías de la comunicación en relación
con los Juegos Olímpicos, y finalmente se exponen algunas
ideas sobre las cuestiones que, en materia de política de
comunicaciones, tendrá que afrontar el movimiento olímpico
y, más en general, el deporte televisado.
I. LOS DEPORTES EN LA ERA
INFORMÁTICA EMERGENTE
Desde el punto de vista de la tecnología y de la economía,
la era informática se basa en el continuo progreso de la
tecnología de semiconductores. El coste inexorablemente decreciente
del procesamiento de la información es el condicionante de
muchos de los actuales cambios respecto de los ordenadores, las
telecomunicaciones y la electrónica de consumo.
La importancia determinante de estos cambios
económicos y tecnológicos puede verse también
en el fenómeno de la digitalización. La transición
a la comunicación digital es uno de los principales factores
que determinan la capacidad de integración de la convergencia
en las comunicaciones modernas.
A. El fenómeno de la convergencia
Los años 80 fueron la era de la convergencia de las telecomunicaciones
y de la tecnología informática, lo que dio como resultado
un aumento de la importancia de todo tipo de redes de comunicaciones.
El cambio principal fue el desarrollo y la instalación de
los sistemas de conmutación electrónica y la conversión
a la transmisión digital de información. Esto no sólo
simplificó la conexión de los ordenadores con los
teléfonos u otras redes de comunicaciones, sino que modificó
también la naturaleza de las propias redes, haciéndolas
inteligentes. Las implicaciones fueron múltiples. Entre ellas,
la posibilidad de transmitir un mayor volumen de información,
y la posibilidad de manipular o modificar dicha información
en diferentes formas, lo que dio lugar al crecimiento y a la proliferación
de las redes de valor añadido.
En los años 90, el fenómeno de
convergencia ha continuado, haciendo más difusas aún
las distinciones entre televisión, telecomunicaciones e informática,
llevando al mundo a los umbrales de la era multimedia (1). La convergencia
se puede considerar también en otros ámbitos, además
del relativo a las tecnologías y redes de comunicación.
Un primer ámbito es el correspondiente a las industrias y
servicios, como se manifiesta en la actual oleada de fusiones de
empresas telefónicas, operadoras de televisión por
cable y productoras de cine y vídeo de entretenimiento. Otro
ámbito es el relativo a las leyes y estructuras normativas.
El esfuerzo del Congreso de Estados Unidos por una reelaboración
global de las leyes en materia de comunicación coincide con
iniciativas similares en muchos otros países. Estos cambios
afectan al deporte actual de muchas maneras.
 |
B. La experiencia humana en relación
con el deporte
Los avances en la tecnología de las comunicaciones han modificado
ya la experiencia humana en relación con los deportes, aunque
no de modo uniforme en todo el planeta. Entre los ejemplos de este
cambio cabe destacar el uso de la función de repetición
y repetición en cámara lenta en las emisiones televisadas
de numerosos acontecimientos deportivos.
Estas técnicas ofrecen al espectador
de televisión una experiencia cualitativamente diferente
a la vivida por la persona que está presente en el propio
campo de juego. También podemos referirnos al simple uso
de las lentes fotográficas en las cámaras utilizadas
para televisar los deportes, que permite una mayor proximidad de
los televidentes respecto de la acción. Consideremos, por
ejemplo, el hecho, cada vez más frecuente, de que los espectadores
acudan al recinto deportivo, estadio o campo de béisbol equipados
con sus propios televisores de bolsillo, que funcionan con pilas,
para captar un primer plano de la acción, completada con
las repeticiones.
C. Mundialización del deporte
Los cambios en la tecnología de las comunicaciones han modificado
también la experiencia del deporte en otro aspecto muy importante,
por medio de la mundialización. Entre las categorías
de contenidos televisivos que traspasan sin dificultad las fronteras
nacionales y culturales, los programas informativos, musicales y
deportivos ocupan las primeras posiciones. La televisión
juega un importante papel en la información deportiva y en
la popularización de los deportes, como se ha podido comprobar
en los ejemplos del fútbol americano en Europa o de las competiciones
de sumo fuera de Japón. Ninguna de ambas cosas habría
sido posible sin los satélites, sin el cable de fibra óptica
y demás tecnologías en las que se basan las telecomunicaciones
a escala planetaria.
II. LOS JUEGOS OLÍMPICOS EN UNA ERA INFORMÁTICA
A. Como escaparate para las cadenas de televisión y medios
de comunicación
A lo largo de los años, los Juegos Olímpicos se han
impuesto como escaparate de primer orden para la industria televisiva.
Debido a las infraestructuras necesarias para gestionar, producir
y difundir la emisión televisada de los Juegos, sirven también,
cada vez en mayor medida, como escaparate para las empresas de telecomunicaciones
y de informática (2). En ellos se exhiben todas las tecnologías
y modalidades de producción más recientes.
B. Acontecimientos mediáticos: audiencias
masivas en una era informática
Por supuesto, la razón por la que los Juegos Olímpicos
son un escaparate industrial tiene mucho que ver con las audiencias
masivas que atraen y con el papel crucial que dichas audiencias
juegan en la economía de la televisión comercial.
En particular, los Juegos Olímpicos pertenecen tal vez a
una pequeña categoría de acontecimientos capaces de
atraer la atención simultánea de una audiencia masiva
mundial en una era en la que se produce una proliferación
general de canales y medios, y en la que las audiencias son más
fragmentadas y especializadas. Daniel Dayan y Elihu Katz son autores
de la que tal vez sea la obra definitiva sobre este fenómeno
hasta la fecha, el libro titulado Media Events: The Live Broadcasting
of History [Acontecimientos mediáticos: la transmisión
de la historia en directo] (3).
En este libro se argumenta que los acontecimientos
mediáticos constituyen un nuevo género narrativo que
pone de manifiesto el excepcional potencial de los medios electrónicos
para suscitar una atención global y simultánea. Su
definición de los acontecimientos mediáticos como
género incluye los siguientes elementos:
1. Son una interrupción de la rutina.
Durante un acontecimiento mediático, las programaciones normales
quedan suspendidas o absorbidas, lo que contribuye a transformar
la vida cotidiana en algo especial.
2. La interrupción es monopolística.
La mayoría de los canales de televisión abandonan
su programación habitual, creándose un consenso sobre
la importancia del acontecimiento.
3. El hecho es en directo. Los acontecimientos
se transmiten en el momento en que ocurren, en tiempo real.
4. Los acontecimientos, generalmente, están organizados fuera
de los propios medios. Estos sucesos se producen fuera del estudio,
en lo que las cadenas emisoras denominan "localizaciones remotas",
y normalmente no son generados por las propias cadenas.
5. Los acontecimientos son planificados con
antelación. Son anunciados y publicitados por anticipado
por las emisoras.
6. Los acontecimientos mediáticos son
presentados de forma reverente y ceremoniosa. Los comentaristas
periodísticos que presentan estos acontecimientos prescinden
de su actitud crítica y abordan el tema con cierto grado
de reverencia e incluso temor.
7. Los acontecimientos celebran la reconciliación,
más que el conflicto. Esta es una diferencia crucial con
respecto a los informativos diarios.
8. Apasionan a públicos muy amplios.
Estos sucesos atraen poderosamente a los espectadores de uno o varios
países, o del mundo entero.
9. Son hegemónicos. En términos
generales, celebran iniciativas oficiales.
10. Son proclamados como hechos históricos.
Incluso en el caso de un suceso repetido, como los Juegos Olímpicos,
que son presentados como hechos históricos excepcionales.
11. Hay una norma de visión. Durante
un acontecimiento mediático, los espectadores se dicen unos
a otros que el resto de la programación debe pasar a segundo
plano.
12. Los televidentes celebran el acontecimiento.
Muy a menudo, los espectadores se reúnen ante el televisor
en grupo, en lugar de hacerlo solos.
13. Promueven la integración social
y la renovación de la lealtad hacia una sociedad. Aunque
este artículo trata sobre las tecnologías informáticas
y de comunicación y su nuevo papel en relación con
el deporte, las observaciones de Dayan y Katz vienen a subrayar
que la respuesta del espectador o del cliente, junto con los avances
de las tecnologías de los medios de comunicación,
contribuirán a determinar el futuro de los deportes televisados
y difundidos a través de dichos medios.
III. DE SEUL A BARCELONA: REDES Y SERVICIOS
DE COMUNICACIÓN
Al asumir los avances generales en el campo de las telecomunicaciones,
las emisiones de televisión a escala mundial y otras formas
de cobertura informativa de los Juegos Olímpicos de nuestra
época requieren la construcción y la utilización
de gran número de redes de comunicaciones, junto con la provisión
de servicios diversos a través de dichas redes. Estas redes
pueden ser de ámbito mundial o local, y su grado de interconexión
e integración es cada vez mayor, formando así una
gran "red de redes". En este sentido, la ciudad anfitriona
de los Juegos Olímpicos es literalmente una "ciudad
electrónica" [wired city] durante la celebración
de los Juegos Olímpicos.
Las redes construidas como soporte de la emisión
televisada a escala mundial, y de otras formas de cobertura informativa
de los Juegos Olímpicos, cumplen diversos fines. En primer
lugar, transportan las señales de televisión, así
como otras emisiones acústicas, radiofónicas, de fax,
correo electrónico o transmisión telefónica,
realizadas por los periodistas de la prensa escrita. En segundo
lugar están las redes que proporcionan una multitud de servicios
informativos necesarios para que las cadenas de televisión
y la prensa vayan desentrañando los Juegos Olímpicos
a medida que se van desarrollando. Por último, están
las redes y servicios necesarios para una gran diversidad de funciones
de gestión imprescindibles para organizaciones como la cadena
de televisión anfitriona, el comité organizador, las
cadenas de televisión internacionales y demás organismos
relacionados con los medios de comunicación. En Barcelona,
la infraestructura de comunicaciones incluía elementos tan
diversos como la torre de telecomunicaciones de la Sierra de Collserola,
los marcadores electrónicos en los diferentes recintos empleados,
los tableros de información interactiva, los sistemas PA
y de seguridad electrónica. Una amplia gama de redes informáticas
y de comunicación diversas facilitaban a los usuarios (público,
prensa, funcionarios de las distintas federaciones o atletas) un
servicio informativo completo y tecnológicamente avanzado.
Por poner un ejemplo, la acreditación y entrega de tarjetas
de identificación fotográfica laminadas, para los
7.951 miembros acreditados de los medios de televisión y
los 4.800 miembros acreditados de la prensa escrita, requirieron
el uso de tecnología informática de procesamiento
de imágenes y datos.
La inversión total realizada por Telefónica
en la provincia de Barcelona entre 1988 y 1992 ascendió a
345.400 millones de pesetas, de los cuales 92.300 millones correspondían
a inversiones directamente destinadas a los Juegos Olímpicos.
 |
A. Redes y servicios de comunicaciones
El sistema del satélite Intelsat sirve como red de base para
la difusión mundial de la señal de televisión
de los Juegos Olímpicos, mientras que, en el caso de Barcelona,
el sistema EUTELSAT cumplió las mismas funciones en la región
europea. La distribución internacional de señales
de televisión se llevó a cabo en España por
medio de una red terrestre de enlaces nacionales e internacionales
a cargo de Telefónica y Retevisión (la empresa proveedora
de la infraestructura de red para las cadenas españolas de
televisión). Los enlaces establecidos enviaban programas
de televisión desde el Centro Emisor Internacional (IBC),
a través de: 1) los centros de comunicaciones por satélite
situados en el Penedès (Barcelona), para las conexiones permanentes,
y en Guadalajara (Armuna) y Buitrago (Madrid) para las conexiones
ocasionales con satélites para cobertura a escala mundial;
y 2) los países cercanos a España, que se comunicaban
a través de circuitos terrestres que permitían la
transmisión de señales a otros países europeos
y a la zona mediterránea (4).

Una característica de las redes
de telecomunicaciones actuales, que pone en entredicho su poder
y su influencia, es que, al igual que ocurre con el soporte lógico
informático, son en gran parte invisibles para el público.
Uno no suele ver cables de fibra óptica, especialmente cuando
están bajo tierra o bajo el mar, como tampoco ve las microondas
viajar por el aire o en transmisiones por satélite. No obstante,
la construcción de la infraestructura de red para los Juegos
Olímpicos de Barcelona dejó dos señales muy
visibles en el perfil de la ciudad. Una es la Torre de Comunicaciones
de Collserola, en la cima del Tibidabo. La otra es la Torre Telefónica
de Montjuic.
Algunas otras redes de comunicación
se instalaron en el Centro Emisor Internacional, en el Centro Principal
de Prensa y otras instalaciones olímpicas. La televisión
por cable dentro del Centro Emisor Internacional permitía
la visión de hasta 72 señales o canales. Estos canales
proporcionaban a las cadenas internacionales de televisión
acceso a la cobertura deportiva de los principales recintos olímpicos,
junto con resúmenes de la RTO (Radio Televisión Olímpica),
ruedas informativas en el Centro Principal de Prensa, información
de la Villa Olímpica, imágenes de hermosos paisajes
captados por las cámaras por toda Barcelona, y emisiones
de canales comerciales de televisión por cable, tales como
la CNN, Sky News y MTV.
Había también redes propias
de cadenas individuales de televisión o de agrupaciones de
emisoras. En el caso de cadenas de televisión de tanta entidad
como la estadounidense NBC, el empleo de las redes de área
local (LAN) se ha convertido en parte esencial de la producción
de programas de televisión sobre los Juegos Olímpicos.
Este tipo de red conecta cientos de ordenadores personales instalados
en la ciudad olímpica con los ordenadores de la sede central
de la NBC en Nueva York y con sus delegaciones en otros lugares.
Gestiona gran número de aplicaciones diferentes, incluidas
las siguientes:
- un sistema de biblioteca que permite a los usuarios localizar
rápidamente cualquier película de vídeo entre
miles con material olímpico;
- un sistema de investigación
que permite a los ayudantes de los locutores que intervienen en
directo el acceso instantáneo a biografías de atletas,
historias y resultados de acontecimientos recientes de atletismo
y normas olímpicas;
- un sistema de seguimiento de personal
que permite controlar el paradero y los horarios de los miles de
empleados que trabajan en los Juegos;
- un sistema de apoyo logístico que contiene información
personal y financiera para ayudar a gestionar y localizar información
sobre viajes y alojamientos;
- un dispositivo de seguimiento visual
(que permita introducir, en directo, un guión en un ordenador
personal, para su transmisión a un monitor de seguimiento
visual (teleprompter) en cuestión de segundos (5).
Los servicios de telecomunicación móvil incluían
servicios interurbanos de radio y buscapersonas, junto con servicios
de telefonía móvil, analógica y digital. El
teléfono móvil digital paneuropeo (GSM) se introdujo
a título de prueba en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
 |
B. Servicios de información
El sistema AMIC de información de la comunidad olímpica
era un sistema de información y comunicación diseñado
básicamente para los medios de comunicación y a disposición
de toda la comunidad olímpica. Permitía la conexión
de unos 1.500 ordenadores personales con un ordenador central donde
se almacenaban las bases de datos. Desarrollado por IBM, se podía
consultar en el Centro Emisor Internacional, en el Centro de Prensa
central y en los centros de prensa establecidos en distintos recintos
olímpicos de Barcelona. La información incluía
datos históricos (categorías de medallas de juegos
anteriores, mejores marcas, resultados de campeonatos mundiales),
biografías, boletines y previsiones meteorológicas,
información textual (sobre Barcelona, recintos de competición,
biografías de famosos), noticias (generadas por 157 informadores
y 77 traductores), resultados y un calendario. La información
era facilitada en los cuatro idiomas oficiales, inglés, francés,
español y catalán. Además, el AMIC ofrecía
una opción de correo electrónico para el envío
y la recepción de mensajes entre los miembros de la comunidad
olímpica (6).
El sistema de información para
comentaristas (CIS, Commentary Information System) era una innovadora
base de datos instalada en los centros de transmisión de
información de algunos de los espacios olímpicos y
en el Centro Emisor Internacional. (Funcionaban 850 secciones del
CIS, de las cuales 200 habían sido instaladas en el Centro
Emisor Internacional) (7). El CIS estaba integrado por un monitor
de imagen con una pantalla sensible al tacto y opciones que incluían
listas de comienzo de competición, resúmenes, estadísticas,
récords y biografías. El CIS permitía el acceso
a la base de datos del ordenador central para consultar las biografías
(al igual que el AMIC) y a la información sobre las medallas
obtenidas en Barcelona 92. El sistema estaba disponible en los cuatro
idiomas oficiales y permitía a los comentaristas seleccionar
datos sobre sus respectivos países y atletas. Con ocasión
de la ceremonia de apertura, incluyó información básica
especial de apoyo para los comentaristas.
El Centro Emisor Internacional, el Centro
Principal de Prensa y los centros de prensa de los distintos recintos
de competición incluían también casilleros
electrónicos complementarios de los casilleros manuales habituales.
Estaban compuestos por un estudio con pantalla táctil y equipos
de impresión para la recogida de información sobre
resultados. En otro ejemplo de conexión entre redes, los
resultados calculados por el servicio de gestión de resultados
estaban conectados a la señal de televisión de RTO
92 para 12 grandes deportes, entre ellos atletismo, ciclismo, gimnasia,
natación y levantamiento de pesas. Este servicio se podía
consultar principalmente en los propios lugares de competición,
aunque también se podía acceder a él en el
Centro Emisor Internacional (8).
Para las agencias de noticias, se organizó
un servicio de resultados consistente en la distribución
directa de los resultados a los ordenadores de las agencias en el
Centro Principal de Prensa, nada más conocerse. Para las
agencias informativas oficiales (Reuters, AP, UPI, France-Press
y EFE) existía un servicio personalizado, en lo relativo
a formatos de información (9).
Existían también unos servicios
de prensa de teléfono modular mediante tarjeta, que funcionaba
con tarjetas telefónicas de crédito. Los teléfonos
estaban preparados para transmitir datos, telefax y telefoto, y
estaban instalados en 46 centros de prensa situados en los distintos
recintos olímpicos.
Para el público o la "familia
olímpica", Barcelona incrementó el número
de teléfonos públicos en más de un 42 por ciento,
instalando 1.750 nuevos aparatos además de los 4.000 teléfonos
públicos normales. De ellos, 594 fueron instalados en los
centros de prensa, 602 en cabinas públicas, 481 en distintos
recintos olímpicos y 65 en locutorios de Telefónica
(10).
C. Avances tecnológicos esenciales
Barcelona supuso la primera ocasión en que una televisión
anfitriona adoptaba una norma digital de 1/2" para la producción
de televisión olímpica. Esta aplicación a gran
escala de la tecnología digital hizo posible una importante
mejora de la calidad de la imagen videográfica. También
significó que las 2.800 horas de señal internacional
registrada, contenidas en el archivo audiovisual de Barcelona 92,
no se deterioren con el paso del tiempo o por sucesivas copias,
gracias a los magnetoscopios digitales.
Durante 1992, tanto Barcelona como los
Juegos Olímpicos de Invierno de Albertville fueron empleados
como campo de prueba a gran escala para el lanzamiento de la norma
europea de televisión de alta definición. En una colaboración
entre RTO 92, Retevisión, Pesa Electrónica, S.A. y
RTVE, durante los Juegos de Barcelona se produjeron en alta definición
12 horas diarias de programación en directo y en diferido.
La NHK emite diez horas diarias a Japón utilizando su propia
norma de alta definición. También instaló una
sala de visionado para que los visitantes del Centro Emisor Internacional
pudieran experimentar por sí mismos la calidad de la televisión
de alta definición.
Las actividades de investigación
y desarrollo hicieron posible la utilización de cámaras
y sistemas de grabación con un mayor número de opciones
y flexibilidad de tipos de filmación. Las cámaras
submarinas y las cámaras de control remoto fueron algunas
de las principales innovaciones que permitieron una mayor variedad
de expresiones en la transmisión de los deportes olímpicos
por televisión.
D. Conflicto entre patrocinadores
La dependencia del patrocinio comercial en las redes y servicios
informáticos necesarios para televisar los Juegos Olímpicos,
implica también una serie de problemas. Un ejemplo de ello
fue el Proyecto Alcatel en Barcelona 92. Se trataba de un proyecto
conjunto del COOB y la empresa Alcatel, con participación
de Toshiba. Dentro de este proyecto, se repartieron ordenadores
portátiles gratuitamente entre 3.600 usuarios, casi todos
ellos periodistas del mundo entero. Alcatel prestó apoyo
técnico y la red internacional mediante la cual se podría
acceder a una base de datos en Barcelona desde 50 países
de todo el mundo, simplemente con una llamada telefónica
local. Los ordenadores fueron especialmente configurados con un
soporte lógico que permitía a los usuarios acceder
a una base de datos de información sobre los Juegos Olímpicos
de Barcelona en cada uno de los cuatro idiomas oficiales de los
Juegos. La base de datos estaba dividida en las siguientes nueve
principales categorías de información: Historia de
los Juegos Olímpicos; Barcelona 92 (programas y proyectos);
Estrellas del 92; El movimiento olímpico; Barcelona hoy;
Cataluña hoy; España hoy; Boletín de noticias
y Servicio de buzón electrónico. Este último
servicio permitía a los usuarios solicitar y recibir la información
específica solicitada sobre Barcelona 92.
El servicio se inició en octubre
de 1990 y fue un éxito absoluto. No obstante, dado que IBM
organizaba el sistema de información AMIC durante los Juegos
Olímpicos, el proyecto Alcatel concluyó en la medianoche
del 24 de julio de 1992. Parece algo sin importancia, pero, desde
la perspectiva de los periodistas que utilizaban la base de datos
del proyecto Alcatel, habría sido preferible continuar con
dicho proyecto a lo largo de los 16 días de la competición
olímpica, o bien, en alguna medida, haberlo integrado en
el sistema AMIC.
 |
IV. LOS RETOS DE
LA POLÍTICA DEPORTIVA EN LA ERA INFORMÁTICA
Existen diversos paralelismos entre la política de telecomunicaciones,
según es convencionalmente concebida, y las cuestiones de
política de televisión y comunicaciones en relación
con el movimiento olímpico o con el deporte más en
general. Tradicionalmente, los servicios de telecomunicaciones de
la mayoría de los países del mundo eran facilitados
por las empresas públicas de correos, teléfonos y
telecomunicaciones. Funcionaban como proveedores en régimen
de monopolio (el regulador es también el proveedor) de dichos
servicios, en parte con el argumento de que las telecomunicaciones
constituían un monopolio natural en el que las economías
de escala permitían que un único proveedor ofreciera
servicios a un coste inferior al que tendrían de existir
servicios competidores. Otro de los soportes tradicionales de la
política de telecomunicaciones ha sido el ideal y el objetivo
del servicio universal. Desde sus inicios en los años 70
y 80, el sector de las telecomunicaciones ha experimentado, a escala
mundial, una oleada de nuevas tecnologías y nuevos servicios,
acompañada de una evolución hacia una liberalización
del mercado o una situación de desregulación o privatización.
Aunque la televisión olímpica
no es un monopolio exactamente en el mismo sentido en que lo son
las empresas públicas de telecomunicaciones, en ciertos aspectos
ha funcionado con un único regulador, el COI, que actúa
a través de la cadena de televisión anfitriona y a
través del comité organizador de los Juegos, para
facilitar una señal internacional de televisión. Por
otra parte, la política aplicada ha exigido la limitación
de los derechos de emisión a una emisora o asociación
de emisoras por país. Como ha sucedido en general en el campo
de las telecomunicaciones, los avances en la tecnología de
los medios han suscitado ya una presión sobre el COI, en
el sentido de abrir la cobertura televisiva a organizaciones de
la competencia, tendencia que probablemente se mantendrá.
A. El objetivo del servicio universal
Los objetivos del universalismo olímpico suponen para la
televisión y para los medios de comunicación algo
muy similar al objetivo del acceso universal a los servicios de
telecomunicaciones. Realmente, dada la importancia clave de la televisión
en relación con la experiencia olímpica de la mayor
parte de las personas del mundo, el COI no puede argumentar que
ha logrado sus objetivos hasta que todos los pueblos del mundo no
tengan acceso aproximadamente a un mismo volumen y diversidad de
programación de los medios de comunicación sobre los
Juegos Olímpicos. Hoy en día, este objetivo sigue
estando muy lejos de verse realizado, al igual que ocurre con el
objetivo de la UIT de acceso universal a los servicios básicos
de telecomunicaciones a escala mundial.
En relación con las visiones de
superautopistas de la información y de proliferación
de las redes y servicios de comunicación avanzados, el problema
es que, históricamente, tales innovaciones se han difundido
por todo el mundo según un patrón extremadamente desigual.
Pese a los progresos y avances tecnológicos, la diferencia
entre ricos y pobres en materia de información sigue siendo
muy difícil de superar. Por consiguiente, el objetivo del
servicio universal -entendido aquí como acceso universal
y participación en relación con el deporte- puede
seguir siendo algo tan esquivo como siempre, en un futuro previsible.
Esto supone un reto esencial en materia de política deportiva,
no sólo para el movimiento olímpico, sino también
para el campeonato mundial de fútbol y en general para el
deporte internacional.
B. Financiación del deporte
La creación de nuevas empresas de medios de comunicación,
ante la convergencia de las tecnologías de información
y comunicación, tiene profundas implicaciones para la futura
financiación del deporte. Aunque probablemente la relación
entre el deporte y los medios de comunicación seguirá
teniendo un carácter básicamente comercial, el inminente
aumento del número de canales, junto con una programación
más interactiva y más adaptada a los individuos, significará
que los ingresos comerciales dependerán de una base distinta
de la que determina las actuales negociaciones con redes y asociaciones
de empresas de televisión, sobre derechos de televisión.
La cobertura de la televisión
de pago en los Juegos Olímpicos de Barcelona [Olympic Triplecast]
representa sólo la punta del iceberg en lo relativo a los
futuros servicios olímpicos de vídeo y televisión.
En general, no obstante, la televisión de pago plantea un
dilema a la política olímpica en materia de comunicaciones.
¿Sólo aquéllos que puedan permitirse pagar
tendrán acceso a esa programación más variada
e interactiva? Si es así, esto parece ir directamente en
contra del ideal de participación universal en la experiencia
olímpica. Asimismo, si los servicios más avanzados
son más costosos, ¿implicará eso una influencia
excesiva, sobre la financiación y producción de la
televisión olímpica, por parte de los pocos que puedan
acceder a los servicios de alto coste, a expensas de las masas que
no tiene esa posibilidad? Tales cuestiones sólo pueden ser
abordadas en el terreno político, mediante difíciles
decisiones políticas.
 |
C. Nuevas comunicaciones, mensajes olímpicos
y experiencia del público
Muchas empresas y especialistas sugieren, actualmente, que el mundo
se acerca a una época de comunicaciones multimedia, interactivas,
móviles (o sin trabas) y personalizadas. Una de las hipótesis
se centra en los servicios de comunicación personal (PCS,
Personal Communication Services), ofrecidos a través de las
redes de comunicación personal (Personal Communication Networks).
Dicha hipótesis sugiere que habrá una red de redes,
dentro de la cual las redes celulares convencionales estarán
conectadas a redes de edificios de oficinas, barrios y redes de
terminales callejeros o subterráneos, todas ellas a su vez
conectadas a una Red Digital Avanzada que coordina dicha red de
redes. Los servicios de comunicación personal se distinguirán
de los servicios existentes de teléfono y telecomunicaciones
móviles, básicamente, en que habrá un número
de teléfono para cada persona dentro de la red, y dicho número
podría acompañar a una persona en cualquier parte
del mundo.
Dada la fuerte tendencia hacia la informatización
de la ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos y de la red
global con la que está conectada para retransmitir los programas
olímpicos, es totalmente plausible, incluso probable, que
la difusión de los mensajes olímpicos sea, en el futuro,
más personalizada, móvil e interactiva. Si se puede
llegar a una red de servicios de comunicaciones móviles en
el ámbito de la ciudad olímpica y de los recintos
de competición olímpica, junto con dispositivos de
comunicación personal ligeros de peso, portátiles
y de fácil uso, no se requiere un gran esfuerzo de la imaginación
para concebir cómo podrían ser utilizados. Podrían
ofrecer explicaciones de fondo y apoyo informativo a la ceremonia
de inauguración, junto a una información rica y variada
sobre deportes, equipos, atletas, la ciudad anfitriona, etc. En
pocas palabras, podrían abrir una red mucho más amplia
para el tipo de servicios informativos que en la actualidad se están
expandiendo, pero que permanecen aún relativamente confinados
al ámbito de la comunidad olímpica. Mediante conexiones
con la red mundial, tales servicios se extenderán por todo
el mundo.
Este breve ensayo ha abordado algunos
de los avances producidos en las tecnologías y en los sectores
relacionados con la comunicación, que no se limitan a describir
la nueva y ampliamente anunciada era informática, sino que
se aplican en su integridad a la relación cambiante de los
medios de comunicación con los deportes. No obstante, sigue
sin estar clara la forma precisa que adoptará en un futuro
la imagen del deporte en los medios de comunicación. Al igual
que ocurre con los cambios pasados y presentes, eso dependerá
en gran parte de las políticas que se apliquen, y el proceso
de elaboración política sigue siendo un proceso de
carácter esencialmente político y humano.
Los Juegos Olímpicos nos ofrecen
el ejemplo más claro en este sentido. El desarrollo de las
políticas futuras de televisión y comunicaciones será
mucho más positivo si se cede la palabra no sólo a
los representantes de las empresas que construyan las nuevas redes
y que produzcan unos servicios más avanzados de comunicación
olímpica, sino también a una gran variedad de públicos
interesados en el mundo del deporte y en el mundo en general.
Traducción: Antonio Fernández Lera
|