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La distribución y comercialización
de libros en España.
Presiones del entorno y líneas de tendencia.
Angel Pérez-Carballo Veiga |
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La distribución y la comercialización
de libros en España presenta problemas específicos de grave
trascendencia económica. Se imponen líneas de actuación
urgentes en este campo.
Para la mayor parte de los productos, y el libro no es una excepción,
el coste de la distribución y comercialización tiende hoy
a sobrepasar el de la producción. Para un libro, no de texto, una
posible estructura del valor añadido podría ser la siguiente:
Producción 45%-50%
Distribución mayorista 15%-20%
Distribución minorista 30%-35%
Total distribución 45%-55%
El impacto económico de la distribución
en el sector es, pues, muy importante y sus posibles faltas de eficacia
resultan muy gravosas para la rentabilidad total.
La distribución se comporta como un sistema constituido por elementos
diversos e interdependientes entre sí, abierto a un entorno que
alberga un conjunto de fuerzas que lo condiciona, y dinámico por
estar sujeto a cambios internos y externos.
En consecuencia, la mayor o menor eficacia del sistema de distribución
depende de:
- su estructura y funcionamiento
- la naturaleza del contexto en el que opera
- la orientación de las líneas de tendencia a las que está
sometido
LA ESTRUCTURA DEL SISTEMA
DE DISTRIBUCIÓN DE LIBROS
Una primera aproximación a la estructura
de la distribución muestra la existencia de tres canales: el canal
largo, estructurado en distribución mayorista y minorista; el canal
corto, en que algunos minoristas se relacionan directamente con el editor;
y el canal de venta directa, de acción directa del editor sobre
el consumidor final.
La importancia relativa de los flujos en los diferentes canales resulta
difícil de establecer con exactitud por las siguientes razones:
1) la existencia de un segmento muy importante de la distribución
mayorista que, por estar integrado con la edición, distorsiona
la información acerca del peso relativo en la comercialización
del libro atribuible a cada canal; 2) el propio carácter fragmentado
de la información que hace difícil contar con una estadística
integrada.
Pero, con el fin de proporcionar una hipótesis de trabajo y una
orientación sobre la importancia relativa de cada forma de distribución,
susceptible de un posterior contraste, podrían aproximarse las
siguientes cifras:
A. Canal convencional largo: 60-70%
B. Canal convencional corto: 5-20%
C. Canal de venta directa: 20-25%
La estructura básica señalada
hace posible combinaciones muy diversas de los partícipes en el
proceso de distribución. El equilibrio puede conseguirse cuando
cada eslabón realiza, de forma no redundante y en condiciones competitivas,
una o varias de las tareas necesarias en el proceso: estandarización,
almacenamiento, difusión, transporte, reparto, facturación
y cobro y ventas, así como de gestión de incidencias.
Desde el anterior punto de vista, el sector español de la distribución
de libros adolece de una clara falta de equilibrio; sus causas se encuentran
tanto en la composición de la participación empresarial
en los canales, como en la presión de los factores del entorno.
Examinemos estos últimos y las líneas de tendencia.
FACTORES DE ENTORNO: CONTEXTO
ACTUAL DE LA DISTRIBUCIÓN
Siendo muy diversas las circunstancias que
convergen en el funcionamiento de la distribución del libro en
España, pueden destacarse como más decisivas las siguientes:
- Un enorme fondo editorial
- Un fondo en rápido crecimiento
- Dificultades en la demanda
- Devoluciones masivas
Hay que señalar que no es fácil
catalogar, en una primera aproximación, los factores anteriores
como causa o efecto, pues guardan entre sí una fuerte relación
de interdependencia.
Un enorme fondo editorial
Existe un fondo editorial en España
compuesto, aproximadamente, por unos 280/400.000 títulos diferentes,
de los que se estiman alrededor de 150.000 vivos producidos por las empresas
editoriales privadas, lo que representa una enorme variedad de productos.
Si el mero control e información de las existencias de un inventario
de esa naturaleza representa, ya de por sí, un buen reto... ¿qué
decir de las necesidades logísticas que plantean la captación,
tramitación y servicio de pedidos, en unas condiciones de coste
y tiempo de respuesta razonables?
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Dado que cada libro es diferente, no sólo
por título-autor, sino también por presentación,
traducción, edición, etc., cabe decir que posiblemente no
exista otro sector comparable en cuanto a diversidad de existencias vivas
se refiere.
El manejo de ese fondo editorial exige un servicio de reposiciones ágil
y económico, basado en un buen sistema de información, de
gestión y control, capaz de recibir pedidos, procesarlos y enviarlos,
procediendo a la facturación y al cobro, y gestionando cuantas
incidencias puedan presentarse.
En términos generales, podría afirmarse que un sistema de
esta naturaleza, para ser competitivo, y como lo muestran las experiencias
en otros países, exige un alto grado de cooperación entre
los intervinientes en el mercado, tanto editores como distribuidores,
y una amplia aceptación por parte de libreros y otros detallistas.
Las soluciones basadas en tratamientos indi-vidualizados del problema
resultan bastante menos prácticas y económicas, por lo que,
en tanto no exista un sistema moderno en su concepción y avanzado
técnicamente y, por tanto, relativamente colectivo para la organización
y control del servicio de reposición, éste condicionará
y presionará al sistema de distribución, al obligarlo a
dar respuestas costosas por numerosas, desintegradas y por su pequeño
volumen económico.
En este sentido, se considera como una necesidad inmediata la implantación
de un sistema de telepedido ágil, dinámico y fiable que
permitiría la racionalización del servicio, con la consiguiente
economía de costes para todo el sector.
Rápido crecimiento del fondo
En cierta manera, como efecto, en parte, del
tamaño del fondo editorial, pero jugando el papel de variable independiente,
hay que destacar el rápido crecimiento del fondo editorial.
Este fondo se ve enriquecido por decenas de miles de nuevos títulos
publicados todos los años -prácticamente 43.000 en 1991,
del orden de 50.000 en 1992 y alrededor de 120.000 durante el período
1989-1991; aunque, sin duda, existen duplicidades de contabilidad, la
magnitud de las cifras es reveladora por sí misma.
Sin entrar en las razones que puedan justificar tal inflación de
títulos -por ejemplo, hay quien fundamenta esas cifras en el surgimiento
de numerosísimas nuevas profesiones, actividades y formas de ocio
que generan nuevas necesidades de formación, de actualización
profesional y cultural, que han venido a obsoletizar parcialmente los
antiguos catálogos-, la realidad es que un fenómeno como
éste tiene importantes repercusiones sobre el funcionamiento de
la distribución.
Tal número de títulos, además de engrosar el fondo
editorial, plantea una cuestión acerca de los estándares
de calidad de tal volumen de producción y exigen con su presencia
y carácter de novedad, no ya ser considerados y distribuidos, sino
que su distribución sea rápida y lo más extensa posible.
Todo ello representa la puesta en marcha de un servicio de novedades que
ha de actuar en el seno de una red de distribución que cuenta hoy
con más de 25.000 puntos de venta, de todas clases, activos en
el territorio nacional.
Servicio de novedades
El servicio de novedades está estimulado
económica y financieramente, por lo que, sin ser obligatorio, suele
estar muy extendido y es la vía de entrada de novedades en las
librerías y, en su caso, en los quioscos.
En particular, hay que destacar que el sistema de anticipos y de cargos
y abonos provisionales, que conlleva el servicio de novedades, quizás
pueden representar ventajas financieras en la cabecera de la cadena, la
edición, a costa del sistema de distribución, incluido el
nivel detallista.
En la medida en que esa hipótesis fuese cierta, estaríamos
en presencia de un mecanismo realimentado positivamente, que incentivaría
el lanzamiento de más y más novedades para conseguir niveles
crecientes de financiación y que, en condiciones de baja rentabilidad
de los editores y/o del sector libro, en general, resultaría explosivo
en el momento en que la capacidad financiera de la distribución
resultara agotada.
Quizás, en su dinámica, el servicio de novedades que los
distribuidores rinden a los editores ha perdido algo de su carácter
integral, como servicio de comercialización, para agudizar su interés
como fuente de financiación.
Cada distribuidor sabe, teóricamente, el número de ejemplares
que debe enviar, pero el sistema genera numerosas quejas y agravios, por
distintas razones, entre los detallistas, que afirman recibir libros inadecuados
para su librería, por su especialización, por su localización
o concepción del negocio; en este sentido, los libreros advierten
una cierta presión por parte de la distribución.
La mayoría de los envíos son de un sólo ejemplar
-aunque no se dispone de datos, valga, por próxima, la referencia
francesa: entre un 60/70 por ciento-, lo que origina que si un libro de
novedad es vendido, ha de producirse la reposición, que puede ser
cara y lenta.
Dificultades en la demanda
La incidencia de las circunstancias anteriores
es necesariamente diferente según se comporte la demanda: una demanda
activa, en rápido crecimiento,es un factor de dinamización
de la red y confiere seguridad a todos los partícipes en el sistema
de distribución; pero la situación es hoy muy diferente
en el mercado español aunque, posiblemente, no pueda negarse un
suave crecimiento de la demanda interior.
En efecto:
- la desfavorable evolución de los mercados
exteriores, con la recesión de las exportaciones, que representaban
en 1991 un 50 por ciento menos de las de 1980, en términos reales;
- así como la competencia creciente que representan las importaciones,
que en 1991 fueron más de tres veces las correspondientes a 1980,
en términos reales;
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han conducido, entre otras causas, a una disminución
muy importante de las tiradas medias, que en 1990 se situaban en 5.104
ejemplares por título, cifra que se compara negativamente con los
8.521 ejemplares por título editados en 1982. (El número
de ejemplares totales ha venido decreciendo estructuralmente: 1982-257
millones de ejemplares; 1985-241 millones de ejemplares, y 1990-215 millones
de ejemplares), con el consiguiente incremento del coste unitario
- y su repercusión sobre los precios, que han crecido a un ritmo
del 4,1 por ciento anual en términos medios reales, con una apreciación
global del 27 por ciento, en términos reales, para el horizonte
1985/91
- lo que en un mercado que se dice tiene elasticidad unitaria
- desalienta proporcionalmente a la demanda.
Todo ello configura un mercado perezoso, de
lento crecimiento, que rota muy poco los stocks estructurales del fondo
editorial y produce un nivel de devoluciones importante en el servicio
de novedades y en el propio servicio de reposición del fondo.
De manera que los problemas de la distribución pueden ser atribuidos,
en una parte significativa, a las dificultades de crecimiento de la demanda,
que limitan la fluidez del sistema, y a la rigidez de la oferta editorial
para reaccionar, adaptarse y gestionar adecuadamente esa situación.
Devoluciones masivas
Las devoluciones de libros son la consecuencia
clara e inmediata de un sistema de novedades hipertrofiado, que ejerce
una presión indiscriminada sobre la distribución, especialmente
sobre el nivel detallista tradicional. Hasta tal punto que el librero,
en ocasiones, ni abre el paquete que le es remitido, contentándose
con devolverlo lo antes posible para evitar las repercusiones financieras
del cargo correspondiente (considérese en este sentido que 46.000
novedades por año... ¡son más de 100 títulos
nuevos por día!).
Si bien la tasa de devoluciones es muy variable según sean los
fondos, actúe el distribuidor y gestione el detallista, una hipótesis
razonable es que se sitúa entre el 30-60 por ciento. Esta tasa,
siendo de por sí alta, es más grave por la tendencia creciente
que marca.
Y ello, no sólo porque empíricamente así parece constatarlo
la experiencia diaria de la distribución, sino porque mientras
no se den otras circunstancias en el sector, diferentes a las expuestas
y que reviertan la evolución negativa hoy en marcha, no parece
posible que sea de otra manera.
Un nivel de novedades creciente implica una presión creciente y
un desajuste creciente, lo que satura el sistema que pierde funcionalidad
progresivamente y, además, se hace más caro: el coste de
cada devolución se sitúa, estimativamente, entre el 3,5
y el 5 por ciento del precio de cubierta.
Aún cuando no se dispone de datos sobre qué se hace exactamente
con los libros retornados, lo cierto es que éstos o se saldan,
o se reclasifican, o se destruyen; en este sentido, en Francia se apunta
que se destruye del orden del 75 por ciento de los libros retornados.
Una hipótesis muy sencilla, posiblemente conservadora, permite
estimar cuál podría ser el orden de magnitud de la cifra
de ejemplares destruidos en España: 15-20 por ciento; esta tasa
podría cubrir también los libros que no llegan a ser distribuidos
y que resultan destruidos, posteriormente, por obsoletos.
Parece razonable pensar que el servicio a una red amplia, de 25.000 puntos
de venta, implica una cierta sobreproducción si se desean evitar
costes de ruptura importantes, pero no cabe duda de que, con las cifras
consideradas, deben de existir posibilidades de optimización importantes.
Sólo la racionalización de las novedades sobre la base de
una moderación adecuada de la oferta o un cambio estructural en
los niveles de demanda, inducido quizás por una mejoría
del sector exterior que ralentizase el crecimiento de los precios interiores,
o por un cambio, autónomo o provocado por el sector, en el comportamiento
de la población, podrían representar la aparición
de un punto de inflexión.
HIPÓTESIS
DE PLANTEAMIENTO DINÁMICO: FACTORES DE PRESIÓN SOBRE LA
DISTRIBUCIÓN
Como resultado de lo expuesto, se está
en condiciones de lograr una adecuada perspectiva global de la problemática
que afecta a la distribución, integrando dinámicamente el
conjunto de factores de presión que hoy inciden sobre ella.
Con tal fin se ha elaborado el cuadro titulado Presiones sobre la distribución
(ver gráfico 2), que incorpora el conjunto de hipótesis
expuestas; sobre él pueden desarrollarse los siguientes comentarios:
- En la cabecera del cuadro se sitúa
la edición que alimenta el sistema con una política editorial
caracterizada por el gran número de novedades anuales en el marco
de un fondo editorial muy amplio.
El problema de la profusión de novedades plantea el interrogante
acerca del objetivo último que persiguen los editores: ¿Se
trata de una auténtica necesidad social en respuesta a la segmentación
y especialización de la población lectora? ¿Se trata
de una política que valora los nuevos lanzamientos sobre la base
de su contribución a gastos generales y beneficio, sin llegar a
cubrir su coste completo de medio plazo? ¿De ambos factores a la
vez? ¿De éstos y otros factores? ¿En qué proporción
y en función de qué ...?
- El papel central de los servicios de reposición
y novedades resulta decisivo para el buen funcionamiento del sistema de
distribución; sin embargo, éstos actúan, posiblemente,
sobrecargados por el volumen del fondo y la dinámica de las novedades;
y ello, con niveles tecnológicos e informáticos que no alcanzan,
todavía, su total potencial.
- Las transacciones comerciales que se dan
al nivel de detallista vienen condicionadas por el significativo crecimiento
de los precios e importaciones, que el tan sólo suave aumento de
la demanda no logra neutralizar y que produce como fenómenos más
característicos el crecimiento de las devoluciones y las bajas
rotaciones de los fondos en los distintos niveles de distribución.
- Las devoluciones recargan los sistemas de
gestión mayorista y minorista y tienden, por la saturación
que provocan, a producir a priori más devoluciones, ajenas al propio
comportamiento de la demanda: son las novedades devueltas, que no llegan
ni al mostrador ni al escaparate.
- La realimentación de las devoluciones
actúa también sobre la edición que reacciona disminuyendo
la tirada media -en busca de un ajuste con el nivel del mercado interior
y con el débil comportamiento del sector exterior- aumentando novedades,
para no perder cuota (?), nivelar la cifra de beneficio a corto plazo
(?) y obtener ventajas financieras (?), respondiendo al crecimiento de
costes con crecimientos similares o superiores de precios. El factor precio,
junto con la evolución de las importaciones, debilita las transacciones
comerciales que se materializan con la compra-venta de producto interior.
LÍNEAS DE TENDENCIA
GENERALES DEL SECTOR DE LA DISTRIBUCIÓN
El sector de la distribución de libros,
como sector vivo y activo, está sujeto a cambios. Algunos de éstos
ya se han consolidado claramente; otros muchos, en conexión más
o menos directa con los anteriores, emergen embrionariamente y con distinta
fuerza, marcando unas líneas de tendencia que materializan, en
muchos casos, amenazas y oportunidades para el sector y que resultan de
gran interés para proyectar su futuro, perfilar las estrategias
de respuesta de los distintos agentes de la distribución y, en
su caso, recomendar las acciones a emprender.
Las líneas de tendencia que hoy se dan en el sector de la distribución
son de muy distinta naturaleza, ya que responden tanto a cambios propios
de este segmento de la distribución como a aquellos otros inducidos
por el resto de los sectores del libro y por los que determina, también,
el entorno social, económico y político en el que desarrolla
sus actividades.
Como conjunto, cada una de las líneas de tendencia contribuye y
forma parte de un escenario de futuro de la distribución. Por ello
se entienden y explican mejor cuando se consideran unas en relación
con otras y cuando la imagen se completa con las posibles proyecciones
del resto de los sectores del libro.
Como resultado del análisis desarrollado se ha podido identificar
un conjunto de líneas de tendencia del sector del libro, que podrían
resumirse en los términos siguientes:
Entorno país
La progresiva articulación del territorio
y los niveles crecientes de lectura, según marcan los países
de nuestro entorno, implican la incorporación de nuevos sectores
de público al libro y a la lectura; cobrarán importancia
plazas, áreas y localizaciones hoy marginales tanto para la distribución
mayorista como para la distribución minorista.
Cabe esperar, también, tendencias demográficas diversas,
transformaciones generalizadas en los modos de vida y modificaciones en
los hábitos de compra, los cuales, por razones diversas, como la
motorización, la pauta de autoservicio apoyado y la unidad del
acto de compra, se han orientado hacia el sector moderno, favoreciendo
su rápido crecimiento.

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Se mantendrá, además, el proceso
de segmentación y especialización de las necesidades de
la demanda, con aparición de nuevos intereses, profesiones, pasatiempos,
actividades..., lo que suscitará el desarrollo de estrategias comercializadoras
diferenciadas, más atentas a las necesidades del público
lector, provocando la especialización de la edición y la
distribución minorista que acabará contagiando al resto
de los escalones del canal.
Los cambios anteriores representan un estímulo importante para
el crecimiento, desarrollo empresarial, concentración y renovación
de la distribución. Y en particular, la proliferación y
desarrollo de nuevas formas alternativas de distribución, todas
las cuales estarán en competencia creciente entre sí y con
las formas más tradicionales.
Sector editorial
El proceso de concentración del sector
Editorial exigirá como contrapartida para el mantenimiento del
equilibrio en el canal, el fortalecimiento empresarial y económico-financiero
del resto de los partícipes en él, reforzando la tendencia
autónoma hacia la concentración del sector mayorista.
El creciente poder de la edición integrada
podrá verse reforzado por la internacionalización del sector,
lo que se ve favorecido por el desarrollo de nuevos métodos de
distribución con mejoras significativas en logística y comunicaciones,
generándose editoriales paneuropeas que pudieran arrastrar a la
distribución.
Como efecto de la concentración e internacionalización del
sector editorial, así como de su integración vertical, hay
que anticipar una acusada competencia entre editores, con una fuerte presión
hacia la racionalización de sus negocios y la exigencia de una
creciente competitividad a sus proveedores. Ya que hoy se admite, generalmente,
que cuesta más distribuir que vender, para la edición los
esfuerzos por racionalizar la distribución serán constantes.
Un primer paso en ese esfuerzo racionalizador lo constituye el proceso
de integración mencionado, que deja bajo control editorial a un
sector importante de la distribución.
Esa labor habrá de completarse, en un
segundo movimiento, con su racionalización y la de la red completa
en que se apoya. Se presentarán fuerzas importantes en búsqueda
de los mismos servicios a menor coste. Esa presión representa una
amenaza importante para los sectores más atrasados de la distribución
y un estímulo a su transformación si han de sobrevivir.
Básicamente, las demandas de la edición sobre la distribución
lo serán en el doble sentido de la logística y la difusión,
en correspondencia con el doble papel de la distribución: acercamiento
físico y acercamiento ideológico del producto a sus clientes
intermedios y finales.
El desarrollo logístico, en su triple dimensión de información,
comunicación y transporte, resulta ser hoy y será en el
futuro un factor de éxito crucial para las empresas de distribución
mayorista. En este sentido, como se deduce de la experiencia internacional,
un planteamiento logístico eficiente exige la concentración
de esfuerzos, es decir, la cooperación de los partícipes.
Además, la aparición de algunos pequeños y medianos
editores, nuevos editores, que fundamentan su actividad sobre la creatividad
editorial y sobre el acceso a mercados nicho, requiere de la distribución
estructuras de apoyo en servicios muy diversos.
La política de producto del sector editorial
tendrá una influencia acusada sobre la evolución de algunos
segmentos de la distribución, ya que productos distintos -fascículos,
libros coleccionables y económicos, ...-tienen diferentes necesidades
de distribución.
No cabe esperar cambios significativos en el número de títulos
editados anualmente, por lo que la presión del editor a lo largo
del canal para la distribución de novedades no disminuirá,
con la consecuencia final del mantenimiento de las devoluciones en tanto
no se articulen sistemas que enfoquen la distribución de novedades
hacia los puntos de venta adecuados.
Sector de la distribución
De manera general, la línea de tendencia
más acusada en el sector de la distribución, tanto en el
escalón mayorista como en el minorista, es el proceso de concentración
y renovación en la gestión que habrá de producirse
durante los próximos años.
Estas fuerzas de concentración representarán oportunidades
importantes para aquellos distribuidores que estén en condiciones
de tomar la iniciativa y aprovecharse de esta tendencia estructural, que
acabará con la multiplicación inútil de esfuerzos,
delimitando zonas claras de influencia que permitan, además, alcanzar
unidades racionales de explotación. Por el contrario, serán
los agentes, tipos y sociedades de menor iniciativa -no siempre las más
pequeñas-, las que están llamadas a desaparecer.
Los bajos niveles de rentabilidad en algunos escalones de la distribución
propiciarán la salida de algunos agentes, facilitando la modernización
del sector y la depuración del sector tradicional.
Como consecuencia de su actividad difusora, la distribución se
enfrenta a la demanda creciente de información acerca del mercado,
el comportamiento de los compradores y las líneas de tendencia
observadas. En una lógica especialización, la distribución
mayorista tendrá una visión más panorámica
del mercado, mientras que será la distribución minorista
la que accederá a información de carácter de detalle
en cuanto a pautas de compra, productos asociados, comportamiento del
comprador y similares.
De ocurrir lo observado en otros sectores de la distribución, la
entrada de capital extranjero se producirá, en muchos casos, por
la adquisición de empresas de distribución en marcha que
controlen áreas y clientes significativos; como complemento del
cambio de propiedad se fortalecerá la estructura empresarial y
financiera de las nuevas empresas, extremándose la competencia
con los distribuidores que por territorio, producto u otra circunstancia,
estén más próximos.
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Distribución mayorista
La distribución mayorista tiene un papel
que cumplir entre fabricante y detallista y ésa es la base sobre
la que se apoya su capacidad de supervivencia y progreso; dada la creciente
presión de la edición, ha de cumplir algunas condiciones,
si desea prosperar:
- Ha de conseguir una buena rotación,
ya que sus márgenes, necesariamente, han de ser progresivamente
más pequeños si el conjunto del canal debe funcionar económicamente.
- Sus costes de distribución han de ser inferiores a los que conseguiría
el fabricante a igualdad de servicio.
- Ha de responder integralmente a las demandas de la edición, si
desea preservar su independencia y continuidad como empresa en marcha.
El distribuidor habrá de actuar más
como asesor del editor en la definición y redefinición de
productos. Este valor añadido de su función, permitirá
diferenciar sus servicios logísticos que tendrán una mayor
tendencia hacia la estandarización, es decir, serán menos
diferenciables por su carácter más técnico y optimizable
y por compartir, en muchos casos, sistemas comunes de comunicaciones y
transporte.
El rápido ritmo de crecimiento del sector moderno de la distribución
minorista, con sociedades de raíz internacional tradicionalmente
ajenas o con poca actividad en el sector del libro pero de mucho mayor
potencial, debilitará a la distribución mayorista en general;
particularmente a los escalones más bajos del canal que, o bien
serán obviados, o verán fuertemente reducidos sus márgenes
de operación.
Distribución minorista
Como factor muy característico de la
distribución minorista, es necesario señalar la competencia
directa que se presenta entre el sector moderno y sector tradicional y
que, hoy por hoy, parece saldarse con un sector moderno emprendedor y
en alza, con ventas crecientes y renovadas iniciativas, frente a un sector
tradicional en regresión y a la defensiva.
Esta situación que es muy similar, salvando las desviaciones cuantitativas
que puedan presentarse, en todos los países de nuestro entorno
cultural y económico, provoca la desaparición de las pequeñas
estructuras, menos profesionalizadas. La progresiva selección competitiva
que se está produciendo en el sector minorista tradicional fortalece
a los agentes minoristas supervivientes.
El canal comercializador clásico del libro ha sido la librería,
que está sometida a las fuerzas de transformación asociadas
a los cambios ya indicados en el entorno país y a los que se han
producido en el sector del libro.
En términos generales, puede señalarse que las circunstancias
sociales, económicas y tecnológicas que han erosionado el
papel tradicional del librero,han repercutido, de manera global, deteriorando
los niveles de rentabilidad de las librerías y condicionando radicalmente
sus condiciones de supervivencia: "las librerías son el eslabón
débil de la cadena del libro".
La evolución de los costes de los inmuebles, "la necesidad
del librero de ser simultáneamente un gestor, un comerciante, un
experto en literatura..., se traduce en que equilibrar las cuentas de
una pequeña librería es, crecientemente, difícil".
La baja rentabilidad de las librerías es una consecuencia, entre
otras, de la escasa rotación y elevado coste de la gestión
de las existencias, motivados por la multiplicidad de los títulos,
el acortamiento de la vida de los libros y las modas que, inevitablemente,
marcan la actividad literaria.
El crecimiento rápido del fondo y un servicio de novedades extraordinariamente
activo han producido un desequilibrio entre medios disponibles y los medios
necesarios para el adecuado desarrollo del negocio de librerías,
a todos los niveles: humanos, materiales, financieros, tecnológicos
y específicamente de gestión.
Además conviene destacar por su impacto directo sobre la cuota
de mercado de las librerías los cambios siguientes:
- El relevante peso de las promociones y ventas
directas, por parte de los editores, así como la cuota alcanzada
por los clubs del libro.
- La aparición y consolidación de un sector moderno de distribución
de libros, que tiene un mayor tamaño y entidad empresarial, está
altamente profesionalizado y adecua su forma de venta a las aspiraciones
de muchos compradores que no desean soportar la presión del vendedor.
- El significativo papel de los quioscos, y de otros puntos de venta,
en la distribución minorista de libros.
La caída de la rentabilidad responde
también al proceso de concentración e integración
de la edición y la distribución mayorista que ha desequilibrado
los pesos relativos en el canal, debilitando el poder negociador del sector
de librerías y desdibujando, posiblemente, el seguimiento de un
conjunto difuso de acuerdos informales, englobados bajo el concepto de
usos y costumbres.
Junto con las fuerzas de impacto negativo, también están
presentes otras de signo diferente y que constituyen un patrimonio favorable
a las librerías como: el reconocimiento general del papel esencial
que juegan las librerías en la difusión del libro como forma
minorista de mayor interés cultural y como oferta de servicios
a compradores y a lectores; y la constatación de que el sector
más maduro del público lector, que va más allá
del libro de primer nivel, prefiere seguir comprando en la librería,
si bien va demandando un concepto de librería diferente, en el
que priman el servicio, el intercambio de información e incluso
su carácter de lugar de encuentro.
Sin embargo, con la excepción de aquellas librerías que
ya han iniciado el proceso de transformación, el balance de las
fuerzas en presencia hoy es desfavorable para las librerías en
su conjunto.
Este balance negativo se traduce en la desaparición de muchas de
ellas, en su supervivencia precaria, en los bajos niveles de rentabilidad
señalados y en su estancamiento.
En realidad puede decirse que, para aquellas librerías que más
acusadamente carecen de estructura, de recursos y de criterios empresariales,
la situación competitiva y las amenazas que afrontan son muy similares
a la que viene afrontando el sector del pequeño negocio minorista:
generación escasa de recursos con variables de negocio limitadas
a la selección de producto, carácter del servicio personal
y localización de la tienda, todas las cuales se desajustan y pierden
eficacia, según evolucionan las variables del entorno y sectoriales.
Las propias estrategias de respuesta que se instrumenten desde las librerías
para afrontar y superar una situación competitiva difícil
frenarán la caída de su poder negociador, y no cabe descartar
que en el futuro puedan llegar a participar en la propia distribución
mayorista.
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