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El proyecto genoma humano.
De sus orígenes a las patentes de genes humanos.
Juan Ramón Lacadena |
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Genéticamente, la vida es un proceso
de flujo de información. El proyecto del Genoma Humano plantea
por ello nuevos problemas derivados de su conocimiento progresivo: cuestiones
éticas, técnicas, legales
1. LA BASE MOLECULAR DE LA HERENCIA
Desde el punto de vista genético, la esencia
del fenómeno vital no es más que un proceso de flujo de
información que se puede resumir en lo que el premio Nobel, Francis
H.C. Crick, denominó Dogma Central de la Biología Molecular:
la información genética está contenida en el ADN
(ácido desoxirribonucleico) que tiene la propiedad de copiarse
a sí mismo (replicación) para su conservación; dicha
información es transcrita (transcripción) a otra molécula
de ácido ribonucleico (el ARN mensajero) para ser después
traducida (traducción) a proteínas.
En otras palabras, la transcripción significa la síntesis
enzimática de una molécula monocatenaria de ARN complementaria
de la hélice codificadora del segmento de ADN bicatenario que es
el gen, mientras que la traducción es la síntesis de un
polipéptido (proteína) cuya secuencia lineal de aminoácidos
viene condicionada por la secuencia de bases en el ARN mensajero, que
se leen de tres en tres en forma de tripletes o codones sucesivos gracias
a la existencia de una clave o código genético, que relaciona
codones con aminoácidos.
Resumiendo, la secuencia lineal de bases nitrogenadas (adenina, timina,
guanina y citosina) del ADN que constituyen el gen, determina la secuencia
lineal (estructura primaria) de la proteína para la que codifica
y, por tanto, su especificidad funcional.
Establecido el dogma central de la biología molecular adquiere
todo su significado el razonamiento analógico reduccionista que
George Gamov hizo en 1954. El astrofísico Gamov -que fue uno de
los pioneros en el planteamiento formal del significado biológico
del código genético: cómo pasar de un lenguaje de
cuatro letras (las cuatro bases nitrogenadas A,G, T y C) a otro de veinte
(los veinte aminoácidos esenciales que componen las proteínas)-
propuso que las propiedades hereditarias de cualquier organismo podían
ser caracterizadas por un largo número (la secuencia de bases en
el ADN) escrito en un sistema de cuatro dígitos, las cuatro bases
nitrogenadas.
Desde el punto de vista evolutivo, es importante mencionar aquí
que el material hereditario de los organismos más primitivos, que
existieron hace unos tres mil o cuatro mil millones de años y los
más evolucionados que existen en la actualidad (por ejemplo, la
propia especie humana) es, exactamente, el mismo tipo de molécula
química: el ADN; lo único que diferencia al de unos y otros
es la cantidad y calidad de la información genética que
contienen. Por ejemplo, el ADN de un virus bacteriófago tiene unas
150.000 pares de bases (pb) y el de una bacteria como Escherichia coli
unos tres millones de pb, mientras que cada célula somática
humana tiene dos juegos de 23 cromosomas con una cantidad total de ADN
en cada juego de unos tres mil millones de pb. Hablamos de pares de bases
en razón de la estructura bicatenaria del ADN.
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2. EL PROYECTO GENOMA HUMANO
Por genoma en sentido estricto se entiende el conjunto
de genes que especifican todos los caracteres potencialmente expresables
de un organismo. Esta definición de genoma sensu stricto podría
plantear la cuestión de que en los organismos superiores (eucarióticos)
es norma general la existencia de una proporción mayor o menor
de su ADN, que aparentemente no codifica para gen alguno y cuyo significado
genético es en muchos casos desconocido. Por ello, el concepto
de genomas sensu lato hace referencia a toda la información genética
contenida en el ADN del organismo, considerada en forma de secuencia de
bases, independientemente de que corresponda o no a genes que codifiquen
para moléculas funcionales.
En la especie humana, la información genética total -el
genoma sensu lato- está organizada en dos juegos cromosómicos
de 23 cromosomas cada uno. Cada juego cromosómico tiene una cantidad
de ADN de 2,8 picogramos (1 pg= 10-12 g), equivalente a unos tres mil
millones de pares de bases. Por otro lado, si se estiraran las 23 moléculas
de ADN correspondientes a los diferentes cromosomas y se pusieran una
a continuación de otra obtendríamos una longitud total del
ADN de unos 85 cm.
El Proyecto Genoma Humano, en sus términos más simples,significa
el intento de secuenciar los tres mil millones de pares de bases que componen
el genoma sensu lato de la especie humana. Es decir, utilizando el lenguaje
analógico de Gamov antes mencionado, equivaldría a poder
escribir lo que es genéticamente el ser humano como un larguísimo
número de tres mil millones de cifras con cuatro dígitos:
las cuatro bases nitrogenadas del ADN.
Los orígenes del Proyecto Genoma Humano se remontan a 1984, cuando
el Departamento de Energía (DE) de los Estados Unidos se planteó
la necesidad de disponer de técnicas adecuadas para estudiar los
efectos genéticos de las radiaciones de bajo nivel. Por otro lado,
en los dos años siguientes se produjeron ya declaraciones públicas
e iniciativas a favor de la conveniencia de Ilevar a cabo la secuenciación
del genoma humano.
Todas estas primeras iniciativas fructificaron poco después, de
forma que en el Congreso sobre Molecular Biology of Homo sapiens, que
tuvo lugar en Cold Spring Harbor, Nueva York, del 20 de mayo al 4 de junio
de 1986, se dedicó una sesión al incipiente Proyecto Genoma
Humano. Especialmente, se discutió la conveniencia de que el proyecto
fuera liderado por el Departamento de Energía (el inconveniente
aducido fue que está dirigido principalmente por físicos)
o por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) más familiarizados
con la problemática biomédica. De hecho, en 1988 los NIH
crearon la Office of Human Genome Research que sólo tenía
atribuciones consultivas y administrativas, pero que fue transformada
en 1989 en el National Center for Human Genome Research, contando con
recursos propios para la investigación bajo la dirección
del premio Nobel James D. Watson.
Como consecuencia inmediata del congreso de Cold Spring Harbor, se convocó
una reunión bajo el título Informational Forum on the Human
Genome, organizada por el Howard Hughes Medical Institute, que tuvo lugar
el 23 de Julio siguiente en la sede de los NIH en Bethesda, Maryland.
En ambas reuniones se discutió la conveniencia de intensificar
los esfuerzos humanos y económicos para completar la secuenciación
total del genoma humano en pocos años. A partir de ese momento
podría decirse que la controversia estaba servida, produciéndose
posturas enfrentadas: desde Ios que se mostraron reticentes ante el valor
científico real que se pudiera derivar del proyecto hasta los que
lo consideraban fundamental, Ilegando casi a sacralizarlo; así,
el premio Nobel Walter Gilbert llegó a decir que "la secuenciación
total del ADN humano es el grial de la genética humana".
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Como escribía Watson en 1990, Ios Estados
Unidos han establecido como un objetivo nacional la construcción
del mapa genético y secuenciación del genoma humanos. El
orgullo nacional está en juego: del mismo modo que en 1961 el presidente
Kennedy tomó la decisión de enviar un hombre a la Luna,
ahora la nación se ha comprometido a sí misma en un objetivo
altamente visible e importante, añadiendo que, aunque el costo
global de la secuenciación total del ADN humano será inferior
en un orden de magnitud al de enviar al hombre a la Luna, las repercusiones
serán mucho más grandes.
La posible decisión de abordar la realización del proyecto
debía considerar dos problemas previos, uno técnico y otro
económico. Desde el punto de vista técnico habría
que tener en cuenta que las técnicas de secuenciación disponibles
son lentas: un experto de alto nivel trabajando en un laboratorio cualificado
puede secuenciar hasta 1000 bases-día, lo cual significa que sería
necesario el trabajo de 10.000 hombres-año. Por otro lado, desde
el punto de vista económico, el precio medio es de uno a tres dólares
por base secuenciada, lo que equivale a estimar un costo total mínimo
del proyecto de tres mil millones de dólares. No obstante, inmediatamente
empezaron a surgir soluciones: se han comenzado a diseñar máquinas
de secuenciación automática que tienen ya un rendimiento
de 340.000 bases-día (en el California Institute of Technology),
mientras que un grupo japonés (¡cómo no!) que dirige
el profesor Wada pretendía inicialmente llegar a un rendimiento
de un millón de bases-día, reduciendo además el costo
a unos veinte centavos de dólar por base secuenciada. Posteriormente,
no obstante, rebajaron sustancialmente el objetivo inicial marcado.
Tras dos años de reuniones y discusiones, puede decirse que el
Proyecto Genoma Humano tomó ya carta de naturaleza en la comunidad
científica internacional, concretándose principalmente en
tres grandes grupos de trabajo: Estados Unidos, Japón y la Comunidad
Europea.
En los Estados Unidos el proyecto encontró inicialmente ciertos
obstáculos por parte de la propia comunidad científica (por
ejemplo, la Academia de Ciencias) porque no se veía mucho sentido
a la secuenciación del ADN humano de un extremo a otro sin más
ni más. Sin embargo, al final el proyecto original se modificó,
ampliándolo a otras especies clásicas en estudios genéticos.
Así pues, el proyecto aprobado por las autoridades científicas
(Academia de Ciencias y los NIH) y el Gobierno, refrendado por el Congreso
de la Nación, no es ya sólo un proyecto sobre el genoma
humano sino un proyecto más amplio sobre Organización del
genoma de organismos complejos, incluyendo como especies piloto la bacteria
Eschericia coli, la levadura Saccharomyces cerevisiae, el nematodo Caenorhabditis
elegans, la mosca de la fruta Drosophila, el ratón y el hombre.
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En otoño de 1988, las dos instituciones (DE
y NIH) acordaban crear un subcomité encargado de elaborar para
la primavera de 1990 el Plan Nacional del Genoma, que había sido
solicitado por el Congreso de los Estados Unidos con vistas a su incorporación
en los presupuestos generales de la nación de 1991. El proyecto
en cuestión abarca un período de cinco años en los
que se contempla la construcción de mapas genéticos de ligamiento,
mapas físicos (de restricción) y el desarrollo de la tecnología
(especialmente la automatización) de secuenciación del ADN.
También considera el abordar problemas informáticos, éticos,
de formación de personal cualificado, de transferencia de tecnologías
y de cooperación nacional e internacional.
La financiación para el proyecto en 1990 fue de 28 y de 60 millones
de dólares por parte del DE y de los NIH, respectivamente. En 1992
se prevé gastar 160 millones de dólares; no obstante, se
tiene previsto llegar hasta los 300 millones de dólares-año
hasta la terminación del proyecto.
El Proyecto Genoma Humano del Japón es uno de los tres prioritarios
junto con el del cáncer y el del SIDA, dependiendo institucionalmente
del Ministerio de Educación y del Ministerio de Sanidad en lo que
se refiere a las enfermedades hereditarias. En principio, a diferencia
del proyecto USA, no incluye estudios comparativos con los genomas de
otros organismos piloto. Dentro del proyecto japonés cabe destacar
la línea de investigación sobre tecnología de ácidos
nucleicos que dirige el profesor Wada al que antes hice referencia.
En la Comunidad Europea, al principio la investigación no se abordó
como un Proyecto Genoma Humano al estilo de los Estados Unidos y Japón,
sino que sólo existía un Programa Europeo de Medicina Predictiva
enfocado hacia la construcción de mapas genéticos humanos,
basados en el análisis genético familiar y el polimorfismo
de los fragmentos de restricción(RFLP). Posteriormente, se aprobó
un nuevo Programa de Análisis del Genoma Humano para desarrollar
durante el período 1990-1992 con un presupuesto de 15 millones
de ecus. En dicho programa se trata de mejorar el mapa genético
humano y de establecer una biblioteca ordenada de ADN humano (cartografía
de secuencias con extremos superpuestos: contigs), así como el
desarrollo de nuevos y mejores métodos para el estudio del genoma
humano, incluyendo nuevos métodos de tratamiento de datos (software).
Por otro lado, dada la envergadura del Proyecto Genoma Humano es obvia
la necesidad de una coordinación y cooperación internacionales.
Ello Ilevó a crear en 1998 una organización conocida como
HUGO (Human Genome Organization) que estuvo presidida inicialmente por
el americano Victor A. McKusik (un clásico en los estudios de Genética
Humana) y en la actualidad por el británico Sir Walter Bodmer.
La comisión cientifica de HUGO está constituida por 42 miembros
de varias nacionalidades e incluye a varios premios Nobel (Dausset, Dulbecco,
Gilbert, Jacob y Watson).
El futuro del proyecto está, sin duda alguna, en su importancia.
Como decía Watson (1990): "nunca se encontrará un conjunto
de libros de instrucción más importante. Cuando sean finalmente
interpretados, los mensajes genéticos codificados dentro de nuestro
ADN nos proporcionarán las últimas respuestas a los cimientos
químicos de la existencia humana. No solamente nos ayudarán
a comprender cómo funcionamos como seres humano sanos,sino que
también nos explicarán, químicamente, el papel de
los factores genéticos en una multitud de enfermedades -como el
cáncer, la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia- que disminuyen
la vida individual de millones de personas".
Sin embargo, como mencionaba en un lugar anterior, nada más ponerse
en marcha la idea de llevar a cabo el Proyecto Genoma Humano se levantó
una fuerte controversia sobre su interés científico. Junto
a defensores del mismo como los premios Nobel Gilbert o Dulbecco (por
citar algún nombre concreto) otros muchos investigadores dudan
de su valor científico argumentando que, dada la elevada proporción
de ADN repetitivo que tiene el genoma humano, su secuenciación
total podría asemejarse a un tupido bosque en el que los propios
árboles impiden ver el bosque. Por otro lado, dada la enorme variabilidad
genética -sobre todo a nivel molecular- de la especie humana, al
hablar de la secuencia del genoma humano habría que preguntarse
si los datos obtenidos de muestras de muchos individuos diferentes no
podrían introducir errores en la interpretación de los resultados.
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Así como una buena parte de los científicos
desaprueban la idea inicial de secuenciar el genoma humano de un extremo
a otro, sin embargo nadie duda de la utilidad de ir secuenciando genes
concretos, especialmente aquellos responsables de enfermedades importantes,
puesto que el conocimiento de la estructura molecular de tales genes puede
contribuir a la comprensión de la patología molecular de
las enfermedades con vistas a una posible curación, tal como se
refería Watson.
Por otro lado, el tratar de encontrar genes concretos mediante la secuenciación
total del genoma es lo mismo que buscar una aguja en un pajar, puesto
que la probabilidad de encontrar un gen de tamaño medio (de 1000
a 3000 pb) entre una longitud total de 3.000 millones pb es del orden
de uno en un millón. Sin embargo, si se utilizan otras especies
biológicas cuyo conocimiento genético es mayor y su organización
genómica más simple -como son las especies piloto incluidas
en el proyecto USA- es más fácil aislar genes concretos
de funciones fisiológicas celulares importantes y, utilizándolos
como sondas radiactivas, se pueden localizar en el ADN humano los genes
homólogos que, una vez aislados, pueden ser ya secuenciados y analizados.
Como veremos más adelante al tratar la patentabilidad de los genes
humanos, las aplicaciones prácticas que se derivan del aislamiento
y conocimiento molecular de un gen, se pueden basar en la utilización
de la metodología de la Genética inversa para identificar
la proteína que tal gen codifica y su lugar de acción en
el organismo. Otra fuente importante de conocimiento, que se puede derivar
de la secuenciación del genoma es la de Ilegar a identificar la
estructura de los elementos reguladores de los genes eucarióticos
hasta ahora poco conocidos.
Desde el punto de vista social, no cabe duda que,
además del indudable interés científico del proyecto,
el gran revuelo internacional que se ha producido para su realización
está motivado por razones socioeconómicas (y, quizá,
políticas) que no siempre es fácil de precisar.
Entre ellas, a mi juicio, cabe mencionar la presión ejercida por
la industria de los ordenadores, ya que la envergadura del proyecto implica
necesariamente el desarrollo tanto del software como del hardware. También
habría que mencionar los indudables avances que se habrán
de producir en el automatismo de la tecnología molecular a los
que ya he hecho referencia anteriormente. También, sin duda alguna,
detrás de todo ello está presente la proliferación
y florecimiento de compañías multinacionales, que están
invirtiendo grandes sumas de dinero en la creación de laboratorios
de investigación y plantas industriales destinados a la biotecnología.
Cuando se inició el Proyecto Genoma Humano se habían secuenciado
unos doce millones de pares de bases. A principios del año 1992
los centros de investigación norteamericanos ya habían llegado
a los setenta millones de pares de bases, esperándose alcanzar
un ritmo de progreso en la investigación tal que duplicará
cada dos años las secuencias conocidas. Se estima que la secuenciación
casi total del genoma humano estará prácticamente terminada
para el año 2005.
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3. CONSECUENCIAS ÉTICAS DEL
PROYECTO GENOMA HUMANO
La primera cuestión que podría plantearse es si la secuenciación
total del genoma humano no supone un peligroso reduccionismo, que nos llevará
a considerar al ser humano solamente, como una larguísima secuencia
de las cuatro bases nitrogenadas (adenina, timina, guanina y citosina).
En mi opinión, no creo que, el proyecto atente contra la ética,
teniendo en cuenta que en Biología el todo no es igual a la suma
de las partes como consecuencia de las interacciones, que se producen en
la organización molecular y celular.
Otra cuestión ética que ya ha sido planteada en los Estados
Unidos y en la Comunidad Europea es el derecho a la privacidad de la constitución
genética molecular de los individuos en relación con la contratación
en el trabajo y las compañías de seguros: parece que, en algunos
casos, se puede diagnosticar molecularmente, si una persona tiene cierta
probabilidad de cursar en el futuro ciertas enfermedades (cáncer,
demencia senil, psicosis maniaco depresivas, etc.), lo cual obviamente,
puede condicionar el contrato laboral o las primas de seguros de vida o
enfermedad.
En noviembre de 1979 el Papa Juan Pablo II decía en una alocución
a la Academia Pontificia de Ciencias que "...la ciencia fundamental
es un bien universal que todo el pueblo debe tener posibilidad de cultivar
con libertad respecto de toda forma de servidumbre internacional o de colonialismo
intelectual". En definitiva,estaba denunciando el neocolonialismo científico
y técnico que se está produciendo en el mundo donde unos pocos
países dominan al resto. En la carrera competitiva de la Biología
Molecular (incluyendo el Proyecto Genoma Humano) y la Biotecnología
parece claro que los paises menos desarrollados no pueden seguir el ritmo
cada vez más acelerado de los más desarrollados. Pero ¿qué
hacer? ¿deben los paises menos desarrollados arrojar la toalla y
dejarse colonizar científica, técnica y comercialmente por
los poderosos o, por el contrario, deben tratar de no perder el ritmo aunque
ello suponga un esfuerzo económico desproporcionado a sus recursos?
La importancia de las consecuencias éticas y sociales que puede tener
el Proyecto Genoma Humano ha llevado a la propia comunidad científica
a plantear la necesidad de abrir foros de debate interdisciplinar entre
expertos de los diferentes campos del saber (ciencias experimentales, de
humanidades, sociales, etc.). Por ello, en este contexto bioético
es digno de mención que, por ejemplo, los Institutos Nacionales de
la Salud de los Estados Unidos hayan decidido destinar un tres por ciento
del presupuesto del proyecto al estudio de las consecuencias éticas
y sociales.
En esta misma línea habría que mencionar el congreso internacional
que, organizado por Santiago Grisolia, tuvo lugar en Valencia en noviembre
de 1990 y fue convocado para tratar de forma específica las consecuencias
éticas del proyecto. Como conclusión de los trabajos presentados
en el congreso, se propuso la Declaración de Valencia 90 sobre Etica
y el Proyecto Genoma Humano, que hace especial énfasis, entre otros,
en los siguientes aspectos:
- Respeto por la diversidad genética humana
en contra de cualquier actividad eugenésica.
- La información genética debe ser utilizada en favor de
la dignidad del individuo.
- Todas las personas que lo necesiten deben tener acceso a los servicios
genéticos de diagnosis y prognosis.
- Los programas genéticos deben ser aplicados bajo los principios
de autonomía, beneficencia y justicia.
- El conocimiento del mapa genético y la secuenciación del
genoma humano repercutirá en beneficio de la salud y bienestar
humanos.
- Necesidad de coordinar la investigación y compartir la información
a nivel internacional.
- Ante el temor suscitado del uso y abuso del nuevo conocimiento genético
se recomienda con urgencia promover debates públicos sobre las
consecuencias éticas, sociales y legales de la utilización
clínica, comercial y de todo tipo de la información genética.
- Necesidad de educar a la población (medios de comunicación
social, escuelas, etc.) sobre el Proyecto Genoma Humano (construcción
de mapas genéticos y secuenciación), las enfermedades genéticas
y los servicios genéticos.
- Ante las nuevas posibilidades de pronóstico clínico e
información terapéutica que se derivarán del desarrollo
del Proyecto Genoma Humano, resulta urgente la formación de asesores
genéticos, así como la educación genética
de otros profesionales de la sanidad.
- Debe ser tenido como un principio general que la información
genética sobre un individuo sólo puede ser dada a conocer
con autorización del mismo o de sus representantes legales;cualquier
excepción a este principio debe estar fuertemente justificada por
razones éticas y legales.
Conocida la secuencia de los genes humanos se puede
diagnosticar por análisis molecular si una persona es portadora
de genes causantes de ciertas enfermedades. Sin embargo, este avance científico
se ve contrarrestado con el hecho de que tal conocimiento sólo
contribuirá a la angustia de las personas afectadas a menos que
se desarrollen y tengan acceso a las terapias adecuadas. Por esta razón
-decía el premio Nobel James D.Watson- "es imperativo que
empecemos a educar a la gente sobre las opciones genéticas entre
las que ellos como individuos pueden elegir". Está claro que
este hecho, que tiene que ver tanto con una paternidad responsable como
con una paternidad irresponsable, puede plantear problemas éticos
adicionales muy serios. El asesoramiento genético presenta las
siguientes cuestiones éticas:
- Es bueno querer conocer las caracteristicas genéticas
propias para prevenir daños a uno mismo y a su descendencia.
- Igualdad de oportunidades de acceso a los Servicios Genéticos.
- Elección reproductiva (llevar a término el embarazo o
abortar) Confidencialidad (se debe comunicar a los parientes que pueden
verse afectados si el interesado se niega).
- Protección de la privacidad frente a terceros (contratación
laboral y seguros de vida).
- Revelación de los datos genéticos (a quién y cómo).
- Asesoramiento no directivo (excepto personas incapacitadas).
Un último aspecto ético que quiero
comentar en relación con el Proyecto Genoma Humano es el de la
patentabilidad de los genes humanos que, por su importancia y actualidad,
paso a describir en el apartado siguiente.
4. PATENTES DE GENES HUMANOS
Hasta hace poco tiempo, parecía haber
un consenso muy mayoritario en la comunidad científica sobre la
no patentabilidad de los genes humanos bajo la argumentación de
que son patrimonio de la naturaleza humana. Desde hace mucho tiempo se
vienen patentando las variedades de plantas obtenidas por los mejoradores
y nadie puso nunca reparo ético alguno; sin embargo, cuando se
patentaron organismos vivos (bacterias, ratones) obtenidos por manipulación
genética se produjo cierta controversia ético-científica.
Ahora que se plantea la posibilidad de patentar genes humanos la mayoría
de la comunidad científica se rasga las vestiduras.
El 20 de junio de 1991, el doctor Craig Venter, de los Institutos Nacionales
de la Salud, Bethesda, presentaba en la Oficina de Patentes de los Estados
Unidos la solicitud para patentar 337 nuevos genes humanos. La técnica
utilizada por Venter y sus colaboradores es muy sencilla: Unicamente secuencian
el ADN correspondiente a genes que se expresan en determinadas células
humanas (ellos trabajan con células de cerebro). Para ello sintetizan
mediante la enzima transcriptasa inversa los ADN copia (ADNc) a partir
de los ARN mensajeros (ARNm) aislados de dichas células humanas.
Puesto que los ARNm son el producto de la expresión (transcripción)
de genes funcionales, ello significa que cada molécula de ADNc
diferente que se obtiene corresponde forzosamente a un gen funcional distinto.
Una vez obtenido el ADNc se secuencia parcialmente (sólo un fragmento
del ADN total por simple razón de eficacia y rapidez) mediante
procedimientos automatizados, habiéndose estimado que en el laboratorio
de Venter se pueden secuenciar unos 75.000 pares de bases de ADNc por
día correspondientes a unos 100 genes. Como era de prever, el grupo
de Venter siguió trabajando y en febrero de 1992 publicaba la identificación
de la secuencia parcial (lo que ellos llaman etiquetas de secuencias expresadas)
de 2.375 nuevos genes que se expresan en células del cerebro humano
y cuya patente también ha sido solicitada. Como era de esperar
la controversia científico-ético-legal ha estallado. En
primer lugar, hay que tener en cuenta que para que una invención
biotecnológica pueda ser patentada ha de cumplir los tres criterios
básicos siguientes: debe ser novedosa, debe no ser obvia y debe
tener alguna utilidad.
Aunque Venter no ha inventado ni el concepto (secuenciar el ADNc) ni la
tecnología automatizada y, además, su aplicación
es obvia, sin embargo su acierto está en la aplicación de
la secuenciación a gran escala combinada con la búsqueda
electrónica de tales secuencias en bases de datos de ADN,lo cual
le permite generar nuevos genes humanos a una velocidad sin precedentes,
Pero el obstáculo más serio con que se puede encontrar Venter
en su solicitud de patentar tales genes humanos hasta ahora desconocidos
es que, al menos de momento, no se sabe para qué sirven los nuevos
genes identificados y por tanto no se cumpliría el tercer requisito
de cualquier patente: tener alguna utilidad concreta.
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Ante la nueva situación se están produciendo
múltiples reacciones; por ejemplo, el grupo que trabaja en Francia
en el Proyecto Genoma Humano utilizando solamente la secuenciación
del ADNc (la misma idea conceptual en que se ha basado Venter) ha amenazado
con patentar sus propios resultados, mientras que otros centros o instituciones
de investigación, como el Medical Research Council de Gran Bretaña,
tenían planeado dar acceso libre a su banco de datos a los científicos
académicos (universidades y centros estatales de investigación)
pero exigir una tasa de subscripción a los centros de investigación
privados. Por su parte, Sir Walter Bodmer, director del Imperial Cancer
Research Fund de Gran Bretaña y presidente de la Human Genome Organization
(HUGO), ha declarado "estar fuertemente a favor de patentar genes
humanos". Sin embargo, el premio Nobel James D. Watson disconforme
con la idea de secuenciar y patentar el ADN dimitió como Director
del Proyecto Genoma Humano de los Estados Unidos.
¿Por qué interesa patentar genes humanos?. Evidentemente
por razones económicas: Los investigadores o instituciones que
patenten la secuencia total o parcial de un gen determinado (que al fin
y al cabo, no es más que un fragmento de ADN) serán acreedores
de los derechos que se deriven de tal conocimiento para la obtención
de fármacos mediante el proceso denominado de Genética inversa;
es decir, el conocimiento de la secuencia total (o parcial) de un gen
permite inferir la proteína (o una parte de ella) para la que codifica
y, mediante anticuerpos monoclonales e inmunofluorescencia, determinar
el lugar del organismo donde tal proteína actúa, permitiendo
así contrarrestar o suplir su efecto con el fármaco adecuado.
Pocos meses antes de que se produjera el anuncio público de la
solicitud de patentar genes humanos realizada por Venter, escribía
yo un articulo en el que mostraba mi escepticismo sobre la no patentabilidad
que defendía la mayoría de la comunidad científica,
argumentando que había ya múltiples pruebas de que el hecho
científico va por delante de las normas éticas y legales
y, en este caso, las razones económicas eran lo suficientemente
poderosas para prever lo que acabaría sucediendo.
¿Qué valoración puede hacerse desde el punto de vista
ético? ¿Realmente atenta a la dignidad humana o a la inviolabilidad
del patrimonio genético de la humanidad -como algunos autores dicen-
el hecho de patentar la secuencia de bases de un gen humano? Yo me atrevería
a decir que no; otra cuestión sería querer patentar a un
ser humano completo como se han patentado ratones. Patentar un gen humano
puede no significar más, en definitiva, que patentar un procedimiento
de obtención de ciertos fármacos. El peligro podría
estar en el abuso de poder económico que pueda llegar a tener una
institución oficial o una empresa multinacional de ingeniería
genética, que acumulara las patentes de muchos miles de genes humanos.
Sin embargo, esta situación no significaría, ni mucho menos,
que alguien pudiera decir a una persona: usted me pertenece porque yo
le he patentado.
El presente artículo está basado mayoritariamente en los
trabajos previos del autor que se indican a continuación:
Lacadena, J.R. "El Proyecto Genoma Humano: Pasado, presente y futuro".
Veintiuno (Revista de pensamiento y cultura), Madrid, núm. 8: ,
1991, 15-26.
Lacadena, J.R. "Gen-ética: A nuevos avances científicos,
nuevos problemas éticos". En La fe cristiana ante los retos
culturales de un nuevo siglo, PUb 1. Univ. Pontificia Comillas. Madrid,
1992, (en prensa).
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