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Una
guerra sin cuartel.
Informática
M.E. |
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La industria informática está pasando
por uno de sus peores momentos. Es todavía un sector inmaduro que
está dando sus últimos coletazos de crecimiento y las grandes
empresas están tratando de colocarse en los mejores puestos de
salida para afrontar con éxito la reestructuración final
que va a decidir quien quedará dentro y quien fuera.
La crisis del sector informático afecta por igual a grandes y pequeños.
Los fabricantes de hardware tienen que enfrentarse a una drástica
disminución de los márgenes si quieren seguir vendiendo.
Los precios tienen que ajustarse al máximo a consecuencia del crecimiento
de la competencia y de los sistemas estándar. Otro problema añadido
es que se producen menores ventas por unidad debido al fuerte aumento
de la potencia de los equipos. Además, a esto se le añade
una sobrecapacidad de producción de toda la industria.
Por su parte, los fabricantes de software deben enfrentarse a un aumento
de la competencia debido a la reorientación hacia este sector de
los fabricantes de hardware que prefieren compensar así la caída
en la venta de equipos. Otro problema añadido es que si quieren
seguir siendo competitivos deben dedicar más dinero a I+D.
Según el Ministerio de Industria, España alcanzó
una facturación total en el sector informático de 941.524
millones de pesetas en 1991 Sin embargo, en el primer trimestre del 92
esta industria creció sólo 1,28 por ciento respecto al mismo
período del ejercicio anterior. La actividad que continúa
registrando una demanda más débil es el hardware, con una
disminución interanual durante el primer trimestre del 92 del 7,63
por ciento. Uno de los factores determinantes de esta caída es
el mercado de ordenadores personales cuyas ventas de unidades se han reducido
en casi seis puntos.
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1. GUERRA DE PRECIOS
Hace unos meses -en octubre de 1992- IBM anunció
su entrada de lleno en la guerra de precios que sacude al sector de los
PC. Con esta declaración IBM quería hacer frente a la competencia
iniciada por los ordenadores fabricados en Extremo Oriente -los llamados
clónicos. Algunos meses antes otras compañías como
Compaq, Hewlett-Packard y Olivetti habían comenzado ya a bajar
los precios de sus ordenadores. Estas bajadas de precio han supuesto en
algunos casos el 50 por ciento, lo que ha permitido rebajar la barrera
psicológica de las cien mil pesetas para equipos profesionales
de marcas de prestigio.
Actualmente, la estrategia de las compañías es ganar cuota
de mercado al precio que sea, incluso muchas están comercializando
sus equipos por debajo de los precios de coste. Esta batalla por ganar
mercado reduciendo los precios ha traido como consecuencia un cambio en
los métodos tradicionales de venta. En este sentido, Dell ha revolucionado
la venta de PC instaurando el canal directo vía teléfono
obteniendo un extraordinario resultado. Esta nueva fórmula de ventas
ha permitido a Dell bajar sus precios en un promedio de 30 por ciento
desde el pasado mes de diciembre Otros grandes como IBM y Compaq no han
tardado en imitarle. E incluso fabricantes de prestigio han comenzado
a vender en las grandes superficies como El Corte Inglés, hipermercados,
etc., con objeto de aumentar su clientela.
Esta bajada de precios generalizada ha obligado a los fabricantes a vivir
con márgenes que son la mitad de lo que eran antes de 18 meses.
Los fabricantes de primera línea como IBM y Compaq, que solían
tener márgenes de beneficio del 40 por ciento, luchan ahora por
conseguir márgenes de sólo el 20 por ciento.
Casi todas las grandes compañías del sector están
haciendo ajuste de plantillas: IBM calcula que tendrá que desprenderse
de alrededor de 25.000 empleados en todo el mundo, un 50 por ciento en
EE. UU. y otro 50 por ciento en Europa, sin contar con los 40.000 a los
que afectó la reestructuración en 1992. Compaq por su parte
despidió el año pasado a 2.500 trabajadores. En España,
IBM ha tenido que reducir la pantalla hasta ahora en 290 trabajadores,
200 acogiéndose a las jubilaciones anticipadas o bajas incentivadas
y el resto por bajas naturales.
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2. LA EPIDEMIA DE LAS FUSIONES
Quizá la inmadurez del mercado informático
y la vertiginosa evolución de la tecnología han favorecido
durante varias décadas la aparición de numerosas empresas
con una política tecnológica y comercial poco definidas.
Pero lo que está claro es que el futuro de la industria informática
parece que tiene que pasar necesariamente por las fusiones, adquisiciones
o acuerdos.
Cabe recordar algunas de las fusiones más importantes: en 1989
Hewlett-Packard compró Apollo, más tarde Zenith fue adquirida
por la empresa francesa Bull; Fujitsu ha comprado ICL. En el subsector
del software cabe destacar la adquisición de Ashton-Tate por parte
de Borland y la compra por Novell de Digital Research, etc.
En España la atomización del sector, con sólo una
decena de empresas de cierta dimensión, supone un campo abonado
para las adquisiciones, principalmente a manos de empresas extranjeras.
La francesa Sema-Group compró a finales de la década pasada
la empresa Gisa al Banco de Bilbao. Pero fue en el año 1991 cuando
la cercanía del Mercado Unico aceleró las estrategias de
implantación en los mercados nacionales. Así, la propia
Sema-Group volvía a adquirir la española Tecno T&G,
mientras que CCS -española por su gestión y tecnología,
pero francesa por su capital- adquiría dos empresas -en Inglaterra
y Holanda- y una pequeña sociedad vasca.
Desde hace algún tiempo, en el mercado informático mundial
se viene hablando de que en un futuro cada vez más cercano la industria
estará compuesta por apenas cuatro o cinco compañías:
se especula que dos de ellas podrían ser norteamericanas, otras
dos -o tal vez tres- serían japonesas, y la última, si la
hubiera, sería una europea. En este sentido las empresas niponas
se han tomado en serio este rumor y han comenzado a reorganizar sus fuerzas
con el fin de estar preparadas para el momento.
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3. MACROEMPRESAS SOBREDIMENSIONADAS
Algunas empresas impelidas por unas desmesuradas
ansias de crecimiento han llegado a la creación de macroempresas
con unas plantillas sobredimensionadas que han obligado posteriormente,
como hemos visto más arriba, a hacer ajustes de personal -caso
de IBM y Apple. Pero las empresas informáticas se han dado cuenta
que es muy costoso financiar el crecimiento empresarial y tecnológico
y que sólo el mercado mundial justifica y hace posible las fuertes
inversiones que son necesarias para comercializar productos como los ordenadores,
que poseen un corto período de vida, porque la competencia en fabricar
tecnología cada vez más perfeccionada y sofisticada es muy
fuerte y esto hace que la industria evolucione tan rápidamente.
Esas fuertes inversiones sólo las pueden realizar empresas grandes
y saneadas, y esta puede ser una de las razones de las fusiones y acuerdos.
Por todo este proceso ha pasado la industria del automóvil.
La parte positiva de las fusiones entre empresas informáticas es
que permitirán un mayor nivel de estandarización de los
sistemas, que sin duda beneficiará a todos los usuarios en cuanto
a la facilidad de uso y reducción de precios. Pero existe también
una parte negativa, y es que se pierden opciones y diversidad de elección.
Se produce el dominio de la industria informática por unos pocos,
que serán los que dicten las tendencias de esta tecnología.
El problema es que a medida que se va consolidando el mercado se reduce
el número de opciones disponibles. ¿Merece la pena que en
nombre de la compatibilidad y la estandarización se pierda o se
reduzca la capacidad de elegir entre un mayor número de opciones?
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