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Política
cultural para reanimar el espacio audiovisual español.
Con iniciativas de todos los sectores.
M.D. |
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La consolidación de empresas fuertes y sólidas
que lleven a cabo actividades audiovisuales diversas y una política
capaz de revertir la creciente descapitalización del sector, se
presentan como las medidas más urgentes para hacer frente a la
crisis, además de la necesidad de formar personal capacitado acorde
con las nuevas tecnologías y las exigencias creativas derivadas
del cruce entre los diversos soportes de la imagen.
En 1992, por fin, convergieron múltiples iniciativas para hacer
frente a la crisis del espacio audiovisual español, y en especial
del cine.
Jornadas en las que participaron casi todos los sectores de la producción,
la creación de una comisión nacional presidida por el vicepresidente
Narcís Serra y el encargo de un estudio por parte del ministerio
de Cultura que por primera vez encara la situación de la cinematografía
desde un punto de vista industrial, fueron los hechos más destacados
de ese intento colectivo por asegurar un puesto para España dentro
de la imagen europea. 1993 comenzó además, con el aporte
del diagnóstico realizado por FUNDESCO La industria cinematográfica
en España 1980-1991, que se presentó a finales de febrero
como consecuencia de un encargo realizado por el Instituto de Cinematografía
(ICAA) para detectar posibles líneas de actuación.
Según el informe del ministerio de Cultura sobre El sector cultural
en España ante el proceso de integración europea, el diagnóstico
de la crisis en el sector y sus posibles soluciones nacionales no difieren
del resto de los países comunitarios, a pesar de que el volumen
de facturación local representa sólo algo más del
tres por ciento de la cifra que manejan las 50 principales empresas europeas.
El trabajo, realizado durante casi tres años por un equipo del
Centro de Estudios y de la Planificación (CEP), fue presentado
en diciembre pasado, tras haber sido adaptado a las últimas novedades
en materia de legislación comunitaria.
Las divergencias fundamentales con la industria de los países fuertes
comunitarios, de acuerdo con el estudio del CEP, radican en una relación
inmadura del cine con la televisión, una legislación aún
incipiente, y una tradición que ha impedido hasta el momento que
la visión empresarial española en este sector traspase las
fronteras. Sin embargo, todas estas son dificultades de tipo estructural
que se encuentran en fase de superación desde hace algunos años.
La distribución y la exhibición también representan
en este momento factores conflictivos a la hora de pensar una estrategia
de protección para el espacio audiovisual español. Estos
dos sectores de la industria cinematográfica se han volcado de
lleno a las películas norteamericanas precedidas por una gran campaña
de publicidad, como única forma de hacer frente a la disminución
millonaria de espectadores que se viene produciendo en las últimas
décadas.
El gobierno, por su parte, creó una comisión para estudiar
y proponer decisiones al más alto nivel sobre los grandes asuntos
del panorama audiovisual español, presidida por el vicepresidente
Narcís Serra e integrada por los ministros de Economía,
Industria, Obras Públicas y Transportes, de Relaciones con las
Cortes y del Portavoz.
Esta comisión fue formada con el propósito de que elabore
propuestas decisivas en estos momentos calificados como críticos
para el sector audiovisual, y de que analice la posibilidad de crear un
organismo central de seguimiento y control de la legislación y
las concesiones de nuevos canales audiovisuales.
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1. LA DEBILIDAD DEL SECTOR
Otros sectores han sumado sus manifestaciones frente
a la crisis. La Fundación Procine, creada por las 19 productoras
cinematográficas más importantes del país como portavoz
de sus necesidades, admitió la debilidad de la industria española
al presentar un informe en el que se prevé para los próximos
años la realización de apenas 20 películas anuales,
frente a las 166 que se rodaron en 1966 y las 60 de 1986.
En este sentido, propusieron la creación de un marco financiero
con líneas privilegiadas de crédito y la reducción
del IVA al tres por ciento, así como la constitución de
sociedades compuestas en un 50 por ciento por bancos y grupos profesionales,
y el resto por inversores privados, tal como se cumple en el 40 por ciento
del cine comunitario.La Federación de Asociaciones de Productores
Audiovisuales Españoles (FAPAE), por otra parte, tras acusar a
la Sociedad Estatal del Quinto Centenario de incumplir el programa de
difusión del cine español, creado en 1991 para paliar la
grave crisis generada al faltar los 2.000 millones de pesetas que TVE
invertía cada año en la producción de películas,
admitió que la regulación de las licencias de doblaje llevada
a cabo por la administración respondía en buena parte a
los intereses actuales de los productores audiovisuales comunitarios y
españoles.
Esa reforma de la Ley de Cine concretada recientemente con la intención
primera de que los espectadores vayan a ver películas españolas,
consistió en la modificación del otorgamiento de licencias
de doblaje para películas extranjeras. De acuerdo con la nueva
legislación, por cada título producido por un país
comunitario se otorgarán tres licencias para largometrajes de países
ajenos a la CE, pero la primera sólo se otorgará cuando
el film comunitario haya obtenido 50 millones de facturación.
Esta medida, que además favorece la obtención de licencias
para las distribuidoras que acrediten su participación en al menos
el 25 por ciento de la financiación de alguna película comunitaria,
es el primero de los pasos concretados por la administración para
hacer frente a la crisis, ante tantas llamadas de alerta, informes y propuestas.
Sin embargo, esta nueva regulación provocó el rechazo unánime
entre las multinacionales del cine, como una prueba más de que
los sectores de exhibición y distribución responden a intereses
contrapuestos del resto de la industria cinematográfica española.
Para el presidente de la distribuidora Columbia Pictures en España,
Ernesto Victoria, el cine es un producto de consumo y en él debe
mandar el mercado.
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2. LAS PERSPECTIVAS
Según el estudio del ministerio de Cultura,
resulta incuestionable la necesidad de las ayudas públicas al sector
tanto en España como en el resto de Europa, debido a la importancia
estratégica del mantenimiento de la ficción de producción
nacional, en el contexto de un mercado cada vez más transnacional.
La formación y la inversión en el desarrollo de tecnología
se plantean además como dos retos fundamentales. En el campo de
la formación, por ejemplo, se recomienda la realización
de seminarios de alto nivel en las especialidades de producción,
guión y dirección de casting, que carecen de tradición
académica.
En cuanto a las propuestas del informe elaborado por Fundesco, destaca
la necesidad de modificar el actual modelo productivo de tipo artesanal
que encarece crecientemente la producción fílmica de la
industria española. Asimismo resalta las buenas perspectivas que
existen para las medianas empresas profesionalizadas, en las que se tenderían
a concentrar capital español y extranjero, al tiempo que alerta
contra el vedetismo en una cierta capa de intérpretes, realizadores
y técnicos, que encarecen las producciones sin que después
se justifique por los ingresos de las obras.
Este análisis de la situación fue encargado al equipo de
profesionales dirigido por José María Alvarez Monzoncillo
con el objeto de elaborar estadísticas fiables que permitan detectar
los problemas y algunas de las posibles soluciones, además de estudiar
el impacto de las diferentes legislaciones en el período analizado
de 1980 a 1991.
Para el equipo de Fundesco, que trabajó en forma exhaustiva durante
seis meses, además de la necesidad imprescindible de contar con
el aporte de las cadenas de televisión y de regular la protección
fiscal a la industria cinematográfica y audiovisual en general,
el problema de la competencia ya no radica en producir muchas películas
e imágenes, sino en producir filmes creativos desde el punto de
vista artístico y comercial, con capacidad para conectar con el
público.
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