| CUADERNO |
CENTRAL |
 |
| |
|
|

|
El libro blanco sobre las telecomunicaciones
en Cataluña.
Reflexiones y propuestas.
Manuel Martí-Recober/Josep Nieto
i Trullas |
 |
 |
 |
El Libro Blanco, recientemente publicado, constituye
una importante base de datos y análisis para actuar sobre las telecomunicaciones
en Cataluña. La Administración autonómica puede jugar
un destacado papel.
1. INTRODUCCIÓN
El Libro Blanco sobre las Telecomunicaciones en Cataluña (1), publicado
en septiembre de 1991, tiene su origen en un acuerdo firmado dos años
antes entre la Generalitat de Cataluña y Telefónica para
promover y fomentar el uso de las telecomunicaciones y estudiar su función
específica en el desarrollo socio-económico.
No se trata de una iniciativa aislada, ya que en distintas comunidades
autónomas también se están realizando trabajos o
acciones similares: es el caso de los libros blancos de Madrid y Galicia;
las acciones del programa STAR realizadas en la Comunidad Valenciana,
o la agencia especializada de que dispone el País Vasco y que ya
ha realizado diversos estudios y labores de promoción dentro del
sector. Este conjunto de iniciativas demuestran el interés que
comunidades autónomas y operador de red tienen en preparar actuaciones
de ámbito regional en materia de telecomunicaciones.
En el caso de Cataluña, los objetivos fijados para el Libro Blanco
fueron:
1. El establecimiento de un marco de referencia para el desarrollo de
las telecomunicaciones en Cataluña, con el horizonte del año
2000, y para la previsión de futuras actuaciones de las administraciones
públicas, de los operadores de red, de los proveedores y de los
usuarios de servicios de telecomunicaciones.
2. La presentación y la descripción de las posibles actuaciones
que permitan aprovechar y canalizar las potencialidades que la existencia
de un sistema de telecomunicaciones moderno aportará al conjunto
de la sociedad catalana, contribuyendo al aumento de su competitividad
y dinamismo.
3. El análisis de la influencia que la infraestructura de telecomunicaciones
y la implantación de nuevos servicios pueden tener en el desarrollo
socio-económico de Cataluña, con la perspectiva de impulsar
una evolución del sector que permita situar a Cataluña entre
las regiones europeas más avanzadas.
Con estos objetivos, se consideró que el Libro Blanco debía
ser un primer paso y punto de partida para que la sociedad civil catalana
llevara a cabo un debate sobre el uso y el desarrollo de las telecomunicaciones
en nuestro país.
Ha sido publicado en dos volúmenes. El primero contiene un trabajo
de síntesis titulado Presente y futuro de las telecomunicaciones
en Cataluña, junto con las conclusiones del estudio y un conjunto
de propuestas de actuación. El segundo volumen recoge los quince
trabajos realizados por diversos autores (en el anexo 1 se recogen sus
títulos, agrupados según los epígrafes del índice
previsto), que constituyen una exposición detallada de la situación
actual y de las perspectivas de las telecomunicaciones en Cataluña,
dentro del contexto mundial y europeo.
Con objeto de coordinar los distintos trabajos, se formó un Consejo
Asesor de 33 miembros que, además de los autores, incluía
personas de reconocido prestigio y competencia en los ámbitos económico,
científico y tecnológico, que han aportado ideas y sugerencias
y una visión crítica de los documentos a medida que se han
ido elaborando.
Por otra parte, se constituyó un Consejo Consultivo -como órgano
de consulta, participación y debate- formado por representantes
de 154 instituciones,entidades y agentes socio-económicos, que
han seguido la realización del Libro Blanco desde la perspectiva
de las necesidades y prioridades de sus organizaciones.
 |
2. LAS TELECOMUNICACIONES
EN CATALUÑA
2.1. Las redes de telecomunicación
Como es bien conocido, las cinco grandes redes públicas de telecomunicación
que están en funcionamiento en España son: la red Télex,
gestionada por la Dirección General de Correos y Telégrafos;
una red de transporte de señal de televisión, gestionada
por Retevisión, y las redes de telefonía, de transmisión
de datos por conmutación de paquetes y de circuitos punto-a-punto,
gestionadas por Telefónica. Las tres últimas utilizan una
red de transporte común por la que se transmiten señales
de voz, sonido, datos e imágenes, procedentes de los elementos
de acceso de cada una de las redes especializadas. Esta red constituye
la columna vertebral del sistema de telecomunicaciones español.
En Cataluña, esta red está casi totalmente digitalizada.
En la figura 1 se presenta su configuración, casi paralela a las
grandes vías de comunicación terrestre, y que adopta progresivamente
una estructura de anillos concéntricos en el interior de la zona
metropolitana de Barcelona, construyéndose otros anillos periféricos
que tienen como centro esa zona.
Asimismo, en el cuadro I se recogen algunos datos sobre los volúmenes
de las redes citadas, junto con cifras significativas sobre algunos de
los servicios que se prestan a través de ellas.

Para situar relativamente estos datos, recordemos que la superficie de
Cataluña representa el 6,3 por ciento de la del conjunto de España
y su población, aproximadamente 6 millones de habitantes, el 15,4
por ciento. El porcentaje del PIB correspondiente a Cataluña es
del 19,3 por ciento, que es muy próximo al del de líneas
telefónicas en servicio, de 19,7 por ciento.
La densidad del servicio telefónico en Cataluña era de unas
40,5 líneas telefónicas por cada 100 habitantes al final
del año 1990, con un crecimiento de dos puntos por año los
últimos tres ejercicios. Esta densidad es superior a la del conjunto
de España e Italia, está por debajo de las de Francia, Alemania
y el Reino Unido, y es cercana a la de Bélgica. Es inferior en
unos diez puntos a las de las regiones francesas de Languedoc-Rousillon
y Rhône-Alpes, y en unos cinco puntos a las de Baden Wutemberg y
Lombardía.
Por otra parte, el tránsito en la red telefónica conmutada
ha crecido los dos últimos años a un ritmo del 15 por ciento
y 13 por ciento, respectivamente, muy por encima del incremento registrado
en otros países de la Comunidad Europea.
El estudio a nivel comarcal muestra que las zonas con mayor densidad de
líneas son las comarcas del Baix Llobregat, Barcelonès,
Maresme, Vallès Occidental y Oriental, zona que concentra el 68
por ciento de la población, junto con las cercanas a Girona, Lleida
y Tarragona. La densidad de líneas es también alta en comarcas
con una actividad económica importante, y zonas donde hay una concentración
de segundas residencias y actividad turística, como el Alt y Baix
Empordà, Baix Penedès, Maresme y la Vall d'Aran. En la figura
2 se reproduce el mapa con las densidades por comarca.
Por razones históricas y culturales, las comarcas son una de las
divisiones del territorio catalán que mejor sirven para el estudio
de los fenómenos de comunicación e interrelación
entre sus habitantes, de ahí la necesidad de hacer referencia a
las diferencias que se aprecian entre ellas. Al observar este mapa se
puede ver claramente que las zonas desarrolladas y las deprimidas de Cataluña
coinciden con las de mayores y menores densidades telefónicas.
De ahí la necesidad de una adecuada política de telecomunicaciones
que contribuya a reequilibrar de forma adecuada estas desigualdades.
 |
2.2. El uso de las telecomunicaciones:
la importancia de las PYME
Como ya es conocido, la demanda de servicios de telecomunicaciones no
se comporta igual para todos los servicios, ni todos los servicios van
dirigidos al mismo segmento de mercado, ni, por descontado, todos ellos
se encuentran en el mismo punto de su ciclo de vida.
Así, existen servicios que son complementarios mientras otros compiten
entre sí, y algunos compiten con otros tipos de servicios fuera
del sector, como en el caso de la videoconferencia con los transportes.
Por otra parte, al estudiar la demanda debe tenerse en cuenta el tipo
de usuario. De forma tradicional, los operadores de red dividen el mercado
en dos segmentos con características y comportamientos claramente
diferenciados: el correspondiente a los consumidores particulares, que
denominan residencial, y el correspondiente a las empresas y profesionales,
que denominan de negocios.
Por lo que respecta al segmento residencial, y si dejamos aparte los servicios
de radiodifusión (radio y TV), el único servicio con un
grado de implantación importante es el telefónico. El resto
son prácticamente inexistentes o se hallan en un estado inicial
de desarrollo en Cataluña.
Por el contrario, el uso de las telecomunicaciones en el segmento negocios
es diferente según los sectores económicos y según
se trate de grandes empresas u organizaciones, PYME, grandes o pequeños
comercios o, despachos profesionales.
Como es sabido, el tejido empresarial catalán se caracteriza por
estar formado por una gran mayoría de empresas medianas y pequeñas.
Así, el 97 por ciento de las empresas tienen menos de 50 trabajadores;
el 2 por ciento, entre 51 y 250, y tan sólo el 0,4 tienen más
de 250, con lo que el 75,3 por ciento de la población ocupada trabaja
en una PYME. De aquí la importancia de éstas para la economía
y el desarrollo de Cataluña.
Como se indica en el cuadro I, el mercado de negocios tiene en uso 702.000
líneas telefónicas (28 por ciento del total). Las cifras
de 98.000 fax y de 45.000 datáfonos dan una idea de la magnitud
que han alcanzado algunos terminales o servicios avanzados una vez consolidados,
y pueden servir como punto de referencia del volumen que podrían
alcanzar otros nuevos servicios avanzados. Las centralitas privadas (PABX)
son un elemento imprescindible en las empresas, ya que permiten gestionar
el flujo de comunicaciones interno y externo, con modelos que permiten
funciones cada vez más sofisticadas. Una alternativa utilizada
para las grandes empresas es el servicio IBERCOM, que permite una amplia
gama de prestaciones.
En el campo de la Telefonía Móvil Automática ha existido
un crecimiento espectacular en los dos últimos años, con
una instalación de más de 1.000 aparatos mensuales, de forma
que está doblando su implantación cada año, aunque
está todavía muy lejos de los 6,2 aparatos por cada 100
habitantes de Suecia, de los 2,1 del Reino Unido e, incluso, de los 0,6
de Alemania.
En Cataluña un millar de empresas son usuarias de la red IBERPAC
de transmisión de datos por conmutación de paquetes. Estas
mismas empresas suelen usar con el mismo propósito la red IBERMIC
de circuitos punto a punto, con una tarifa de alquiler mensual que resulta
atractiva cuando la conexión se mantiene durante una parte importante
de la jornada.
Destacan, entre los usuarios de estas redes, el sector financiero (bancos,
empresas de seguros) y el sector de automoción. A finales de 1990,
únicamente 66 de estas empresas disponían de 15 puertas
IBERPAC o más y tan sólo 19 disponían de 100 o más
(15 de estas últimas son bancos o cajas de ahorro). En el otro
extremo se sitúan 670 empresas que únicamente tienen una
o dos puertas. Se configura así un grupo muy reducido de empresas
con un gran número de conexiones, fundamentalmente internas, y
otro grupo, más numeroso, con muy pocas conexiones que las enlazan
con sus proveedores o clientes.
En los Servicios de Valor Añadido y, dentro de ellos, los servicios
móviles, que tienen una implantación importante en Cataluña,
encontramos la radiomensajería, con unos 25.000 usuarios. Como
servicio interno de las organizaciones y empresas se utiliza la radiotelefonía
en grupo cerrado (en sectores económicos u organismos oficiales
en los que la necesidad de comunicación con el personal móvil
es muy importante).
Entre los servicios telemáticos merece consideración aparte
el videotex, que empieza a ser utilizado por las empresas, con un parque
de terminales estimado en 55.000 unidades y un centenar de centros servidores,
aunque su implantación está muy lejos de la alcanzada en
Francia. La Transferencia Electrónica de Fondos (EFT) se realiza
a través de unos 45.000 datáfonos instalados en comercios,
restaurantes y otros lugares de venta al público gracias a la acción
comercial de bancos y cajas de ahorro. Al resto de servicios telemáticos
-el correo electrónico público, la transferencia electrónica
de datos (EDI), y toda la variedad de servicios de telecontrol y teleacción-
los hemos de considerar emergentes.
Lo mismo cabría decir de los servicios audimáticos y videomáticos,
como la mensajería vocal y la videoconferencia, que tienen buenas
perspectivas de utilización por parte de muchas empresas y organizaciones,
pero se encuentran todavía en una etapa inicial de desarrollo.
Los trabajos de campo realizados sobre las PYME y sobre las grandes empresas
recogen el grado de utilización, conocimiento y satisfacción
de los diferentes servicios de telecomunicación en Cataluña,
además de los aspectos que favorecen o limitan el uso de los servicios
avanzados.
En el caso de las PYME se ha detectado un grado de conocimiento bajo,
en general, sobre los servicios avanzados de telecomunicación,
que está muy relacionado con el porcentaje de uso de los mismos
servicios. Los principales obstáculos para la incorporación
de los nuevos servicios, según las propias empresas, son: los costes
de inversión y explotación del servicio, los cambios de
mentalidad necesarios dentro de la empresa, los problemas de adecuación
de la infraestructura actual, la falta de personal especializado, los
cambios organizativos necesarios, y la falta de extensión masiva
del servicio, que proporcione una masa crítica atractiva para el
usuario.
En el caso de las grandes empresas se ha confirmado un comportamiento
muy diferente. Como en todo el mundo, las grandes empresas acostumbran
a actuar como pioneras en la incorporación de las nuevas tecnologías
y este también es el caso de la informática y las telecomunicaciones.
Para ellas representan mucho más que un instrumento operativo que
se actualiza a medida que evoluciona la tecnología y constituyen,
cada vez más, un factor estratégico e indispensable para
competir en el mercado.

| Nota: Estas propuestas no pretenden ser una relación exhautiva.
Además la lectura de los distintos trabajos sugerirá
otras medidas según los intereses particulares de cada lector.
Las propuestas tienen distintos niveles de detalle, siendo algunas
de ellas muy concretas y otras únicamente enunciados de proyectos
o estudios que es necesarios llevar a cabo. |
Aunque existen matices y diferencias entre los distintos sectores, en
general las grandes empresas disponen de un plan estratégico de
telecomunicaciones (aunque suelen realizarlo para un período relativamente
corto de tres años) y de un presupuesto específico.
Como principal factor limitador del uso de los servicios avanzados, se
señala la incertidumbre existente sobre la evolución de
las tarifas y sobre la compatibilidad futura de los equipos, mientras
que, por otro lado, los empresarios se consideran en situación
de desventaja en relación a las empresas de otros países.
 |
3. PROPUESTAS DE ACTUACIÓN
3.1. Las telecomunicaciones y el desarrollo económico
Es evidente la importancia de las telecomunicaciones como sector económico,
y todas las previsiones apuntan a que aquélla aumentará
en los próximos años. Sin embargo, y junto a los constantes
avances que se producen en la tecnología, la situación cambiante
del mercado y la forma en que absorberá estos cambios generan muchas
incertidumbres. Por esta razón, tanto los países europeos
como la propia CE se encargan de dictar normas (de liberalización,
regulación, desregulación o como se las quiera llamar) sobre
este sector.
Por otra parte, las telecomunicaciones constituyen una infraestructura
imprescindible para todos los demás sectores económicos
en una sociedad posindustrial en la que la información es un recurso
esencial. Juegan, pues, un papel similar al del sector del transporte
en la primera revolución industrial como generador de actividad
económica por sí mismo y como instrumento necesario para
el desarrollo de los demás sectores.
En este sentido, podemos afirmar que las telecomunicaciones se han convertido
ya en factor estratégico de las empresas de cara a su expansión
y desarrollo futuros.
Además, constituyen una infraestructura que debe ser tenida en
cuenta en las actuaciones relativas a una mejor ordenación y reequilibrio
del territorio,ya que son un elemento de productividad para las empresas
y organizaciones que operan en un determinado territorio, de forma que
puedan actuar con los mismos instrumentos que sus competidores de otras
zonas y regiones y son un elemento que incide en la calidad de vida de
los ciudadanos. Por esta razón, las inversiones realizadas en telecomunicaciones
deben ser consideradas de vital importancia, ya que permiten aumentar
la competitividad de las empresas a pesar de su ubicación física.
Si esto se consigue así en el caso de Cataluña, las comarcas
más deprimidas o menos industrializadas tendrán oportunidad
de no quedar más atrasadas y despobladas de lo que están.
3.2. El papel de la Administración autonómica
Las comunidades autónomas, como Administración regional,
pueden jugar un papel importante entre los agentes del sector (instituciones
reguladoras, operadoras, industria, proveedores de servicio y usuarios),
desde las competencias propias y desde las posibilidades de actuación
indirecta o en concertación con otros agentes socioeconómicos
y también como uno de los grandes usuarios de las telecomunicaciones.
Así, en la planificación y ordenación del territorio,
al definir los ejes y áreas de desarrollo y las grandes infraestructuras
viarias, la comunidad autónoma debe considerar las telecomunicaciones
como una infraestructura de acompañamiento. Este también
es el caso de las actuaciones urbanísticas de creación y
promoción de suelo industrial, zonas turísticas, superficies
comerciales o edificios de oficinas, donde a menudo la Administración
autonómica colabora con las administraciones locales. Un caso particular
lo constituyen las actuaciones en las zonas rurales, en las cuales Telefónica
ya tiene compromisos adquiridos para garantizar sus comunicaciones, tanto
en el nuevo contrato con el Estado, como con los acuerdos alcanzados con
las administraciones autonómica y local, o las diputaciones.
Debe llevar también a cabo acciones de formación de personal,
a través del sistema educativo reglado, concretamente de la formación
profesional y de las universidades, así como en programas no reglados
y de formación continuada de especialistas y de usuarios. Junto
a estas acciones formativas, también deben desarrollarse acciones
de promoción del uso de las telecomunicaciones entre la población,
promovidas por administraciones, empresas que operan en el sector y asociaciones
de usuarios.
En este sentido, en Cataluña se ha detectado una falta de información
a nivel empresarial en las PYME, y un uso todavía limitado, en
comparación con los países y regiones de su entorno, de
muchos servicios avanzados. Es preciso, por consiguiente, llevar a cabo
acciones de promoción como las ya sugeridas, incentivando la oferta
y fomentando la demanda a través de organismos autónomos
de la Administración autonómica, institutos y otros instrumentos
que ya se utilizan en otros campos en relación con el uso de las
nuevas tecnologías.

Así, para actuar sobre la demanda se pueden llevar a cabo acciones
de difusión de la información sobre las telecomunicaciones
y sus usos, llevar a cabo proyectos de demostración, incitar a
la adopción de nuevos sistemas e innovaciones, desarrollando las
capacidades técnicas de los usuarios, y planificar y dar a conocer,
con anticipación, las compras públicas de material, servicios
y consultoría.
En cuanto a la oferta, las actuaciones directas son más arriesgadas
y probablemente sólo es posible una actuación coordinada
o conjunta con otras administraciones a nivel estatal o europeo. Este
es el caso de las acciones relacionadas con la investigación y
el desarrollo, y las de política industrial; asimismo, se puede
intentar atraer empresas transnacionales.
La Administración autonómica resulta especialmente idónea
para llevar a cabo actuaciones de concertación, consistentes en
buscar el acuerdo entre agentes socioeconómicos diversos para desarrollar
infraestructuras y servicios.
Todas las administraciones públicas son grandes usuarios de telecomunicaciones
para su uso interno como instrumento de mejora de los propios procedimientos
administrativos y pueden actuar, además, como promotores de proyectos
de interés público que pueden ser mejorados o simplemente
viables gracias al uso de las telecomunicaciones. En este sentido, todas
las administraciones públicas pueden tener un papel ejemplar de
cara a otros usuarios y contribuir a la sensibilización del público
y de las empresas.
Finalmente, a pesar de que las competencias de la Administración
autonómica en materia de telecomunicaciones son limitadas, es evidente
que puede incidir sobre las instancias de planificación a nivel
estatal y europeo responsables de grandes infraestructuras, como en el
caso del TGV.
(1) Martí-Recober, M. y otros. Llibre Blanc sobre les Telecomunicacions
a Catalunya, Vol. I y II, 1991, Departament d'Indústria i Energia
de la Generalitat de Catalunya y Telefónica.
 |
|