La idea de crear una Colección de Arte de estas características surgió en el seno de la revista Telos, un privilegiado espacio de debate social sobre las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sus aplicaciones y consecuencias. Desde una posición dialéctica, siempre estuvo en el ánimo de Telos integrar las diversas disciplinas e incluso sensibilidades ideológicas que convergen en el debate sobre Tecnología, Comunicación y Cultura y, en este sentido, se hizo patente la necesidad de incorporar al debate teórico de la revista, como parte integrante de su corpus, una aportación artística permanente, que fuera un apoyo, tangible y simbólico al mismo tiempo, a la permeabilidad deseable entre la cultura científico-técnica y la humanística. Pero, más allá de ser un elemento puramente ornamental o de prestigio, el conjunto de obras pictóricas que componían la colección de arte se convirtió en un elemento consustancial de la publicación y, consecuentemente, en un factor de acercamiento cultural.

En la formación de estos fondos artísticos pesó, de manera relevante, la filosofía con la que estaba hecha la revista. Si se trabaja por la idea de que el proceso de innovación tecnológica confluya necesariamente con un mismo grado de innovación social y cultural, es lógico que las preferencias se dirijan más hacia aquellos creadores cuyo quehacer avance en esa misma corriente de renovación y modernidad. Los objetivos de calidad fijados para la revista exigían, por otro lado, tanto a sus responsables como a los de la Colección, recurrir a firmas consolidadas, no tanto en el mercado cuanto en los circuitos culturales y artísticos más solventes.

En cualquier caso, las obras encargadas a los 41 pintores involucrados en este proyecto, son el fruto de la libertad creadora y del estilo de cada uno de los artistas en un momento específico de su itinerario estético y, en su conjunto, conforman un paisaje plástico rico en estilos, líneas, tendencias, generaciones y sensibilidades, de tal manera que representa una panorámica unificadora e inteligible del arte español de las últimas décadas: desde el neofigurativismo hasta el posmodernismo, pasando por el pop-art, el funk, el constructivismo, la estética del comic, o la ya un tanto periclitada transvanguardia, entre otras muchas variantes menos reconocibles.