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Manuel Tapia
Estuvo hace casi tres años en el primer número
de CampusDiario, en una entrevista en la que hablaba de las
principales reformas educativas que tenía previsto
emprender su ministerio. Ahora, Pilar del Castillo vuelve
a estar presente en la edición especial que conmemora
los mil números del periódico para hacer un
balance de su gestión al frente del Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte.
Del Castillo confiesa que estos años
han sido "los más intensos y gratificantes"
de toda su vida, y se muestra satisfecha del trabajo realizado.
Asegura que el tiempo se ha encargado de desmontar los argumentos
de quienes se opusieron a las reformas educativas del PP y
se muestra tajante al afirmar que en un asunto tan serio como
la educación "no se puede hacer demagogia".
En cuanto al futuro de la enseñanza
superior y el cumplimiento de los objetivos fijados en la
Declaración de Bolonia, la ministra se muestra optimista
y afirma que España "estará en primera
línea de la convergencia de los sistemas universitarios
europeos".
¿Qué balance hace de su gestión al
frente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte?
Creo que uno mismo puede hacer un balance
de los esfuerzos que ha llevado a cabo y de las percepciones
que tiene tras el trabajo realizado. Pero, sin duda alguna,
creo también que quien debe enjuiciar lo que se ha
hecho durante este tiempo es la propia sociedad española.
Yo he trabajado durante estos cuatro años con todo
mi empeño en sacar adelante las medidas que propusimos
a los españoles en las anteriores elecciones generales.
Hemos cumplido todos nuestros compromisos y eso es lo que
me hace sentir más orgullosa. Y este cumplimiento no
hubiera sido posible sin el trabajo de todos los que hemos
conformado el ministerio durante este tiempo, porque todos
y cada uno de nosotros hemos puesto todo nuestro empeño
en que las cosas salieran adelante y en mejorar cada uno de
los ámbitos de responsabilidad que gestiona el departamento.
Ha sido un trabajo intenso y muy gratificante, y además
creo que hemos dado respuesta a los retos que teníamos
planteados cuando llegamos en el año 2000 a este ministerio.
¿En qué ha cambiado la educación
no universitaria en España en los últimos años?
Creo que todos éramos conscientes
de que la educación en España no estaba pasando
por buenos momentos. Había una alta tasa de fracaso
escolar, en torno a un 25%, por encima de la media de la Unión
Europea, y los informes internacionales nos decían
que el nivel de formación de nuestros alumnos era deficiente,
sobre todo en materias básicas como Lengua, Matemáticas
o Idiomas. Había cosas de la LOGSE que habían
sido positivas, como por ejemplo la extensión de la
educación obligatoria hasta los 16 años. Pero
había muchas cosas que había que cambiar. Con
las reformas que hemos emprendido hemos recuperado la cultura
del esfuerzo y la cultura de la evaluación, que se
habían perdido. Hasta ahora, un alumno podía
pasar de curso aun teniendo todas las asignaturas suspendidas,
y esto era un fraude para los propios alumnos, que podían
llegar a pensar que en la vida nada requiere esfuerzo y que,
al final, se hiciera lo que se hiciera, el resultado era el
mismo: pasar de curso. Pues bien, a partir de ahora los alumnos
que tengan más de dos asignaturas suspendidas deberán
repetir curso y, al mismo tiempo, recuperamos los exámenes
extraordinarios para que los alumnos con materias suspendidas
puedan recuperarlas.
También hemos mejorado el sistema de calificaciones,
volviendo a las tradicionales de Sobresaliente, Notable, Bien,
Suficiente e Insuficiente, que sustituyen a los imprecisos
Progresa Adecuadamente y Necesita Mejorar, que tan poca información
suministraban a padres y alumnos. Además, las reformas
han introducido otros elementos que son muy importantes: la
gratuidad de la Educación Infantil (3-6 años),
para que todas las familias, independientemente de su nivel
económico, dispongan de una plaza gratuita para sus
hijos en estas edades; el refuerzo de las materias básicas
(Lengua y Matemáticas) con currículos actualizados
y con más horas de clase; la potenciación de
las asignaturas humanísticas y científicas;
el mayor impulso de la lectura como eje vertebrador de todo
el sistema educativo; el adelantamiento de la edad de aprendizaje
de las lenguas extranjeras (de los 8 a los 6 años)
y la potenciación del estudio de una segunda lengua;
la inclusión de medidas para mejorar las condiciones
laborales de los profesores y para que tengan más herramientas
con las que combatir la indisciplina en las aulas; el establecimiento
de itinerarios formativos en la ESO para ofrecer una atención
más personalizada acorde con los intereses y expectativas
de los alumnos...
La introducción de estas y otras medidas está
siendo muy bien valorada por la comunidad educativa y creo
que van a contribuir a mejorar nuestro sistema educativo y,
sobre todo, a conseguir los dos objetivos básicos que
tiene la Ley de Calidad: reducir el índice de fracaso
escolar y mejorar el nivel de formación de nuestros
alumnos.
¿Cómo enjuicia la actuación
de los partidos de oposición en el proceso de tramitación
y aprobación de las principales reformas educativas
emprendidas por su departamento?
Tengo que decir que durante todo el proceso
de elaboración de las reformas educativas, en el ministerio
nos hemos sentido plenamente respaldados por la comunidad
educativa, especialmente por los profesores, que eran quienes
venían pidiendo con más insistencia una reforma
del sistema educativo. Y también por el conjunto de
la sociedad española, que estaba también demandando
un cambio en la educación para mejorar las cosas. En
mi primera comparecencia en el Parlamento, en el año
2000, yo expuse las líneas generales de las reformas
que queríamos poner en marcha, y mostré la plena
disposición del ministerio para dialogar con todos
los sectores.
Durante todo este proceso hemos mantenido esta actitud de
diálogo y lo que ha ocurrido es que ha habido quienes
han querido trabajar para mejorar las cosas y quienes se han
negado sistemáticamente a participar en este proceso.
Ha habido partidos políticos que han preferido abanderar
la bandera de las manifestaciones y de las huelgas en vez
de proponer medidas que contribuyeran a mejorar las cosas.
Y creo que ha sido un inmenso error porque la educación
es un terreno tan sumamente importante como para que todos,
utilizando un símil deportivo, hubiéramos jugado
en el mismo equipo. No ha podido ser así, y yo lo lamento
profundamente. Creo que la sociedad española es plenamente
consciente de quién ha trabajado durante este tiempo
por mejorar la educación y quién se ha dedicado
a poner continuamente zancadillas y a utilizar argumentos
demagógicos para sacar a los estudiantes a la calle.
¿Cuáles son las principales
transformaciones que experimentará la enseñanza
superior tras su paso por el ministerio?
Como sabe, el Parlamento aprobó en
el año 2001 la Ley Orgánica de Universidades,
cuyo objetivo fundamental es mejorar la calidad de nuestro
sistema de educación superior. Esta ley ha establecido
un sistema de selección del profesorado más
abierto, transparente y competitivo que garantice el mérito,
la capacidad y la igualdad de oportunidades, y que acabe con
el alto grado de endogamia que existía en nuestra Universidad.
Además, se han establecido mecanismos para impulsar
el desarrollo de la investigación y para facilitar
que la gestión de la Universidad sea más ágil
y eficaz, reforzando la autonomía universitaria. La
ley ha introducido además mecanismos de evaluación
de la calidad que se están desarrollando a través
de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad
y Acreditación (ANECA). Se ha impulsado un mayor acercamiento
entre la Universidad y la sociedad, reforzando las competencias
de los consejos sociales para una mejor rendición de
cuentas de la Universidad ante los ciudadanos. En definitiva,
creo que la ley está sirviendo para mejorar nuestro
sistema universitario y para garantizar su incorporación,
con todas las garantías, al espacio universitario europeo.
¿Cuáles han sido los momentos
más duros de su gestión?
Le mentiría si no le dijera que efectivamente
ha habido momentos duros a lo largo de estos cuatro años.
A nadie le gusta, por ejemplo, ver que hay manifestaciones
y críticas contra las medidas que se ponen en marcha.
Pero créame también si le digo que estos años
han sido, a nivel profesional, los más intensos y gratificantes
de toda mi vida. He tenido la ocasión de aprender todos
los días y también de contribuir en lo que he
podido a mejorar las cosas, que es para lo que debemos trabajar
quienes nos dedicamos a la política. Siempre he pensado
que para mí, personalmente, hubiera sido quizás
más cómodo no haber hecho nada, no enfrentarme
a manifestaciones y críticas, pero eso hubiera sido
un fraude. Los políticos tenemos que afrontar nuestra
responsabilidad y proponer soluciones a los problemas que
existen en la sociedad. Y todo el mundo era consciente de
que en el ámbito de la educación las cosas no
estaban yendo bien, incluso quienes se opusieron a las reformas.
Como le he comentado antes, España es uno de los países
de la Unión Europea con mayor tasa de fracaso escolar;
nuestros alumnos salen del sistema educativo con un nivel
deficiente de conocimientos en materias básicas, como
Lengua o Matemáticas; y métodos como la promoción
automática (por la que los alumnos pasaban de curso
aun teniendo todas las asignaturas suspendidas) eran problemas
serios que necesitaban una solución, y nuestra obligación
era precisamente proponer las reformas precisas para elevar
la calidad de nuestro sistema educativo y para responder a
esa alta demanda social que existía en torno a la necesidad
de mejorar las cosas.
Sus reformas suscitaron protestas y movilizaciones
en la comunidad educativa. ¿Sigue pensando ahora que
eran injustificadas?
En un país democrático como
España todo el mundo tiene derecho a expresar libremente
sus opiniones sobre cualquier tema, y más aún
en los aspectos referidos a la gestión de los asuntos
públicos. En este contexto, creo que lo primero que
hay que manifestar es que los sectores que protestaron contra
las reformas educativas estaban en su pleno derecho de hacerlo.
Otra cosa distinta es que muchos de los argumentos que utilizaron
en sus críticas creo que eran completamente injustificados,
y de hecho el tiempo se ha encargado de ir desmontándolos
uno a uno. Se dijo que las reformas suponían privatizar
la educación, que íbamos a impedir que los hijos
de familias humildes pudieran acceder a la Universidad, que
íbamos a suprimir las becas, entre otras cosas. Todas
estas cuestiones eran totalmente falsas, y eso hoy día
todo el mundo lo ha podido comprobar, lo que pasa es que se
utilizaron como bandera para sacar a los estudiantes a la
calle. En un tema tan concreto como las becas, por ejemplo,
he de decir que los presupuestos generales del Estado para
este año 2004 han contemplado un incremento de un 9,23%
en esta partida, uno de los más altos de todas las
cuentas del Estado, para garantizar precisamente que los estudiantes
con menos recursos tengan más fácil su acceso
a la enseñanza. Creo que en un tema tan serio como
la educación, que está en la base del futuro
de las sociedades, no se puede hacer demagogia.
¿Conseguirá España
la plena convergencia con Europa en consonancia con el camino
trazado por la Declaración de Bolonia?
Como sabe, la Declaración de Bolonia
fija en el año 2010 la plena convergencia de los sistemas
universitarios europeos. España estará en primera
línea de este proceso, al igual que estuvo en la primera
línea de la incorporación de la moneda única,
porque estamos convencidos de que esta convergencia va a ser
muy positiva para nuestro sistema universitario y, especialmente,
para nuestros estudiantes y profesores. De hecho, nuestro
país está ya en la vanguardia de los Estados
donde ese proceso está más avanzado. Hemos aprobado
ya algunos decretos muy importantes, como el relativo al Suplemento
Europeo al Título o a la adopción del sistema
de créditos europeos, y actualmente estamos ultimando
los decretos que reorganizarán nuestros estudios universitarios
para adecuarse a la estructura marcada por la Declaración
de Bolonia. Estos decretos han sido debatidos ya ampliamente
con toda la comunidad universitaria y con las comunidades
autónomas, y confío en que en pocos meses puedan
estar aprobados definitivamente. Entre todos, y tengo que
decir que en un ambiente de estrecha colaboración,
estamos trabajando para conseguir que España se incorpore
plenamente a ese Espacio Europeo de Educación Superior
que tantas ventajas nos va a reportar, porque va a hacer de
las Universidades europeas un referente de calidad a nivel
mundial.
¿Son competitivos los universitarios
españoles respecto a sus colegas europeos?
Antes de contestar a su pregunta, me permitirá
que le dé dos datos básicos que ayudan a comprender
cuál es la realidad de nuestro sistema universitario
en comparación con Europa. España es uno de
los países europeos donde hay más estudiantes
universitarios y más centros universitarios en comparación
con su índice de población. Además, España
es también uno de los países europeos donde
las tasas universitarias son más bajas y donde la dotación
presupuestaria en Universidad en comparación con el
PIB nacional es más alta. Todo esto conforma un panorama
del que creo que tenemos que sentirnos satisfechos, porque
las oportunidades que tienen los jóvenes españoles
para acceder a la Universidad son muy superiores a lo que
ocurre en otros países. Dicho esto, creo que los estudiantes
españoles han venido dando muestra de su buena preparación
y de un interés cada vez más creciente por incrementar
su formación, tanto dentro como fuera de España.
El proceso de convergencia europea va a permitir que el índice
de movilidad de nuestros estudiantes sea aún mayor,
lo cual yo creo que es muy positivo tanto para ellos personalmente
como para el conjunto del sistema universitario español.
Además, con las medidas puestas en marcha por la Ley
Orgánica de Universidades, que ha venido a mejorar
la calidad de nuestro sistema, creo que nuestros estudiantes
van a ver incrementado aún más su nivel de formación
y de preparación con respecto al resto de alumnos de
la Unión Europea.
¿De qué proyecto de los
emprendidos por su departamento se siente más orgullosa?
No me resultaría fácil responder
con un solo proyecto. Han sido cuatro años muy intensos
donde se han desarrollado numerosas iniciativas tanto en Educación
como en Cultura y Deporte. Me siento orgullosa de haber puesto
todo mi empeño en cumplir lo que el Partido Popular
prometió en las pasadas elecciones a todos los españoles.
Y en estos cuatro años hemos llevado a cabo el 100%
de las medidas que propusimos en su día en estos tres
ámbitos. Hemos llevado adelante una profunda reforma
del sistema educativo, con la aprobación de los Decretos
de Humanidades y de las Leyes Orgánicas de Universidades,
de Formación Profesional y de Calidad de la Educación.
En el ámbito cultural, se han aprobado la Ley de Fomento
y Promoción de la Cinematografía y el Audiovisual,
la Ley Reguladora del Museo del Prado y la reforma de la Orquesta
Nacional de España, además de proyectos como
el Plan Nacional de Fomento de la Lectura, el Plan Integral
de Museos Estatales o el programa Archivos Españoles
en Red (AER). En el ámbito deportivo, se ha reforzado
la cooperación internacional en la lucha contra el
dopaje, se han aprobado medidas legislativas para frenar la
violencia en el deporte y se han incrementado las ayudas a
las Federaciones Deportivas para la preparación de
los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
¿Cuál será su futuro
a partir de ahora? ¿Seguirá en la política
activa?
Ahora mismo, creo que nuestra atención
debe estar centrada en las próximas elecciones del
14 de marzo. Los ciudadanos españoles son plenamente
conscientes de que el Partido Popular presenta un programa
coherente que servirá para que nuestro país
siga avanzando como lo ha hecho en estos últimos ocho
años, y también un candidato serio, responsable,
honesto y con una amplísima experiencia en la gestión
de los asuntos públicos. Sinceramente, he de decirle
que durante la campaña electoral todos mis esfuerzos
van a estar encaminados a contribuir a la victoria del Partido
Popular, y lo demás será cuestión de
valorarlo después del 14 de marzo.
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