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ANTE ESTAS ACUSACIONES LA INSTITUCIÓN
RESPONDE QUE "Sí, EL RACISMO EXISTE AQUÍ"
Denuncian un caso de racismo en
la Universidad norteamericana de Denver
La existencia de "actitudes racistas" por parte
de las autoridades de una prestigiosa universidad privada
en Denver, Estados Unidos, ha originado una movilización
sin precedentes de la comunidad hispana de esta ciudad para
revertir esa situación
"Cuando se acusa a una universidad de
racismo, lo último que se espera es que las autoridades
digan: 'Sí, el racismo existe aquí'", comentó
el doctor Stan Perea, miembro de la mesa directiva de la Escuela
Iliff de Teología, dependiente de la Universidad de
Denver, donde se realizaron las denuncias por discriminación
racial.
"Yo esperaba una fuerte negación
de los hechos. Pero, por el contrario, el mismo presidente
interino J. Philip Wogaman admitió por escrito que
había racismo, y prometió cambiarlo", agregó
Perea.
La disputa comenzó en mayo de este
año cuando el doctor David Maldonado, entonces presidente
de Iliff, fue obligado a jubilarse anticipadamente, cuando
había cumplido sólo cuatro de los diez años
de contrato con el centro.
Una investigación posterior realizada
tanto por la Comisión de Religión y Razas de
la Iglesia Metodista Unida (la principal fuente de donaciones
para Iliff) como por el Consejo de Gobierno de la Universidad
de Denver concluyó que Maldonado había sido
objeto de "actitudes racistas".
La investigación desvela que Maldonado
fue acusado de "ser diferente", incluyendo el hecho
de su origen latino y de ser bilingüe, y, por eso, de
interferir con la administración de la Escuela Iliff.
Por cuestiones legales y personales, Maldonado no habló
con los medios. Pero algunos de sus allegados hablaron en
su nombre.
"Lamento que las autoridades de Iliff
no tomen en serio nuestras quejas y crean que el tema va a
desaparecer en pocos días", comentó Fidel
"Butch" Montoya, ex jefe de seguridad de Denver.
"Si le pueden hacer a un distinguido
académico hispano, con impecables credenciales y con
una trayectoria intachable, ¿qué nos queda entonces
a nosotros?", preguntó el ex jefe policial.
Montoya, Perea y otros dirigentes latinos
se reunieron recientemente con el presidente interino Wogaman
y expresaron en una carta su descontento tanto por la "forma
injusta" en que Maldonado fue tratado como por "la
falta de seriedad" con la que las autoridades de Iliff
están tratando el caso.
"Este no es un tema hispano o un caso
de discriminación hacia latinos. Es un tema de toda
la comunidad, ya que se trata de una institución que
recibe fondos públicos y que admite haber defraudado
la confianza que se depositó en ella al entregarle
esos fondos", comentó Montoya.
La senadora estatal Paula Sandoval y la concejala
Rosemary Rodríguez se comprometieron a escribir sendas
cartas en respaldo de Maldonado, y pidiendo que se aclare
la situación en Iliff.
"Los gobernantes y funcionarios tienen
que hablar. Su silencio es ensordecedor", sostuvo Montoya.
"No les pido que hagan nada o que inicien otra investigación,
sino simplemente que lean el informe. Si creen que el reporte
es correcto, que lo digan públicamente".
El retiro forzado de Maldonado es solamente
una muestra de "la falta de compromiso de esta escuela
universitaria hacia los latinos y de la falta de apreciación
de las diferencias culturales", expresó Montoya.
"Esta conducta es alarmante precisamente
en una institución que se dedica a preparar a hombres
y mujeres para el ministerio y para ser líderes en
la comunidad. Es simplemente inaceptable que los directivos
de Iliff, tanto del pasado como del presente, acepten un cultura
de temor e intimidación hacia minorías",
agregó.
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