"Estaba en el último o penúltimo año de la escuela secundaria cuando intenté leerlo y simplemente no pude", recordó el autor de ‘La ciudad y los perros’ sobre su primer contacto con la obra de Miguel de Cervantes. Según Vargas Llosa, "la cantidad de palabras cuyo significado no entendía" y "el tipo de retórica en que estaba escrito el libro prácticamente" le alejaron del Quijote.
“Más tarde”, indicó, “ya en la universidad, cayó en mis manos un librito de Azorín que se llamaba ‘La ruta de Don Quijote’ y le "indujo de una manera casi irresistible a intentar leer otra vez El Quijote. En esa época "ya tenía una formación mayor" y pudo "leerlo y gozarlo", agregó.
En una entrevista que publicó el diario argentino Clarín, el reconocido novelista se mostró "muy apenado" por no haber podido asistir al III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró la semana pasada en la ciudad de Rosario.
En ese encuentro, al que Vargas Llosa no pudo ir porque estuvo en París para recibir un doctorado honoris causa que le concedió la Universidad de la Sorbona, fue presentada una edición popular de la obra de Cervantes publicada por la editorial Alfaguara.
El nuevo Quijote, que tiene más de 1.250 páginas, constituye el punto de partida de las celebraciones académicas del IV Centenario de la obra y ha sido preparado por la Real Academia Española por encargo de sus academias asociadas.
En cuanto al Congreso de Rosario, Vargas Llosa opinó que "el estado de la lengua española es excelente" y que "el gran peligro que durante muchos años flotaba” sobre el idioma "era la posibilidad de una desintegración en muchas lenguas particulares".
"Afortunadamente no ha ocurrido y creo que se debe en gran parte al desarrollo extraordinario de las comunicaciones, que ha cimentado muchísimo el denominador común. La lengua es una sola, aunque con gran cantidad de variantes, lo que es una riqueza del idioma", señaló.
Además, insistió con que "hay que incentivar la lectura sobre todo en los jóvenes", por considerar que "una personalidad formada por las buenas lecturas garantiza un mayor espíritu crítico, y eso es muy bueno para una sociedad democrática".