El
economista bengalí Muhammad Yunus, conocido como "el
banquero de los pobres" ha manifestado, en declaraciones
a Efe, que el objetivo de reducir la pobreza a la mitad en
2015 "no es una utopía, puede conseguirse",
pero es "responsabilidad de los medios y de la sociedad
civil" exigir su cumplimiento a los gobiernos.
El creador del Grameen Bank, que ha
sido investido doctor honoris causa por la Universidad
Complutense de Madrid en un acto presidido por la reina Sofía,
ha explicado que pretende expandir el espíritu de esta
institución a América Latina, a través
de la Fundación Latino Grameen.
Creado en 1986, el Grameen Bank ha concedido créditos
de baja cuantía y sin aval a más de 3,8 millones
de personas en Bangladesh, la mayoría mujeres, una
práctica con una tasa de recuperación de los
préstamos de un 98 por ciento que revolucionó
el ámbito de la banca convencional y que se ha expandido
a más de 80 países con alrededor de 78 millones
de beneficiarios.
Instituida en Madrid el pasado mes de julio bajo el auspicio
de Yunus, la Fundación Latino Grameen trata de convertirse
"en una dirección de referencia, adonde puedan
acudir los más necesitados en busca de financiación",
afirmó.
"Mucha gente ha oído hablar de estos programas,
pero no sabe cómo empezar y este hueco es el que quiere
llenar la Fundación", que ofrecerá asistencia
técnica, servicios de capacitación, informes
y consultoría a instituciones nacionales e internacionales.
Yunus señaló que el objetivo del milenio de
reducir a la mitad la pobreza en 2015 "puede acabar como
un eslogan vacío", pero es "responsabilidad
de los medios de comunicación y de la sociedad civil,
exigir a los gobiernos que se cumplan", para lo cual
recomienda "controlar mensualmente, o anualmente los
progresos se están haciendo".
Sin embargo, el premio Príncipe de Asturias a la "Concordia"
1998 tiene la "firme convicción" de que se
puede alcanzar este reto, ya que "no es una utopía,
sino un objetivo realista que se puede alcanzar si se aúnan
esfuerzos." Países como China, la India o Bangladesh
"están cumpliendo regularmente esas metas, pero
la mayoría de los países africanos no están
en ese camino", añadió.
"Las agencias internacionales reiteran que nada funciona
en África", pero lo que "en realidad se debe
hacer es ayudar a solucionar los problemas a la población
por sí misma", añade.
ABRIR PUERTAS
Por ello, Yunus aconseja a los gobiernos mantenerse "al
margen" de la actividad bancaria, pero el resto de las
instituciones financieras privadas "sí deberían
abrir sus puertas a los más pobres".
Sin embargo, el problema de la banca convencional es que "no
están preparadas para es tipo de créditos, no
tienen entrenamiento y en muchos casos sus propias reglas
lo impiden", por lo que recomienda la creación
de "una sección separada en los propios bancos
integrada por personas capaces de llevar a cabo estos proyectos".
Respecto a las actuaciones del Banco Mundial, el Premio Príncipe
de Asturias a la Concordia 1998, señaló que
se mostró "entusiasta" hacia la filosofía
del microcrédito, pero "de 20 billones de dólares
de préstamos que ha concedido, menos del uno por ciento
se ha dedicado a este tipo de financiación".
Yunus se mostró partidario de condonar la deuda a los
países menos desarrollados, pero con la condición
de que esa suma se utilice "en proyectos de erradicación
de la pobreza, programas de salud o educativos y no para comprar
armamento o construir edificios faraónicos".
Para el economista bengalí, la Administración
Bush "no ha demostrado demasiado interés en la
erradicación de la pobreza", que sin embargo "ha
creado mucha tensión en el mundo y ha contribuido a
desviar la atención, de la pobreza a la guerra de Irak
y al terrorismo, circunstancia que ha empeorado las condiciones".
El presidente estadounidense "se ha concentrado en combatir
el terrorismo con la acción militar, pero la acción
militar no es la forma, sólo consigue reprimir",
e incluso "crea un caldo de cultivo en el que el terrorismo
se desarrolla", señaló Yunus.
Para erradicar el terrorismo "se debe entender la raíz
del terrorismo" que, según Yunus, es "la
injusticia social, económica, política, una
injusticia que puede ser injusticia real o imaginada".