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WALEED SALEH ALKHALIFA
Director del Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid
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Las relaciones de España con el Mundo Árabe
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Son evidentes los fuertes vínculos entre España y el Mundo Árabe, tanto desde el punto de vista histórico como geográfico, así como por la existencia de intereses comunes en el ámbito comercial, de las emigraciones, medio ambiente y seguridad.
Por parte de España, creemos que existen buenas intenciones para llevar a cabo una política positiva en el Mundo Árabe. Pero las buenas intenciones se ven en ocasiones entorpecidas por la mala gestión, ejecución o por las dificultades que encuentran en el camino de su aplicación.
En los últimos quince años, España se ha implicado directamente en algunos asuntos políticos y económicos del Mundo Árabe. Con la Conferencia de Paz de Madrid en 1991, España empezó a desempeñar un papel muy activo en el conflicto árabe - israelí y en las relaciones de la UE con el Mundo Árabe.
La política española hacia el Magreb se caracteriza por una cierta cooperación en función de las circunstancias políticas y sociales de estos países. Se destinan anualmente algunas ayudas económicas a Marruecos, Mauritania y Túnez, y en menor medida a Argelia y Libia.
La cooperación española con Marruecos se ha consolidado a partir del año 1997, desde dos puntos de vista: el económico al ser el país que en los últimos años más recursos recibe de la Cooperación Española para el Desarrollo. Y el institucional al existir un diálogo político continuo y el establecimiento del Comité Averroes, cuyo objetivo es la eliminación de los recelos y las percepciones negativas entre Marruecos y España. También España contribuyó en 1997 en el proceso electoral llevado a cabo en Marruecos, en el marco de la cooperación española de apoyo a la consolidación de los Estados Democráticos. La cooperación española es menos significativa con otros países árabes como Egipto, Jordania y Líbano.
Entendemos que toda esta cooperación es positiva pero insuficiente, porque España podría jugar un papel mucho más activo en sus relaciones con el Mundo Árabe. La posición del Gobierno Español en cuanto a la invasión de Irak por las fuerzas angloamericanas, en el mes de marzo de 2003, y el apoyo demostrado a este hecho por el partido mayoritario del gobierno de España ha perjudicado gravemente las relaciones de este país con la mayoría de los pueblos árabes y esto será seguramente durante mucho tiempo un escollo en el camino de la recuperación de la confianza casi perdida entre ambas partes.
Los atentados del 11-M han venido a complicar aún más la situación, de manera que, se han agitado las bases de la confianza y han aparecido una multitud de interrogantes que se están haciendo desde este lado del Estrecho, poniendo en duda las verdaderas intenciones de miles de ciudadanos árabes, particularmente magrebíes que conviven con los españoles y comparten con ellos lo bueno y lo malo.
El papel del gobierno socialista, recién llegado al poder, es sumamente delicado en cuanto a las relaciones de España con los países árabes. Para resolver los problemas y dificultades que entorpecen las relaciones, el gobierno socialista y los diferentes gobiernos árabes deberían reconducir la situación, establecer la confianza perdida y poner mano a la obra en todas las direcciones, creando un ámbito de cooperación y de ayuda mutua que es la única forma para conseguir una convivencia pacífica y respetuosa.
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Campus Diario
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