Un
estudio realizado por expertos de la Universidad Autónoma
de Madrid concluye que las víctimas de atentados terroristas
presentan el doble de trastornos de ansiedad que el
resto de la población atendida en los centros de atención
primaria. El informe ha contado con la colaboración
del Instituto de Victimología y de la Fundación Jiménez
Díaz.
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Los autores del estudio, publicado en la revista Medicina
Clínica, entrevistaron de enero de 1997 a enero de 2001 a
544 familias afectadas por un total de 426 atentados terroristas
que se produjeron en España y sus afectaciones se compararon
con las personas atendidas en la red de atención primaria.
El estudio analizó el impacto de determinadas alteraciones
psicopatológicas como trastornos depresivos, de ansiedad,
fobia social y abuso de sustancias como el alcohol entre un
total de 3.027 víctimas directas de atentados terroristas
y sus familiares.
El riesgo de presentar este tipo de afecciones es 2,5 veces
mayor que el hallado en otras investigaciones que han analizado
el impacto de estos trastornos en la población general española,
según este informe.
Así, el 47,5 por ciento de víctimas de atentados terroristas
presenta trastornos de ansiedad, frente al 26,4 por ciento
de pacientes atendidos en la red de atención primaria, diferencia
que también se ha detectado en la presencia de trastornos
depresivos, aunque en menor grado.
El estudio constata que el 52 por ciento de víctimas presenta
síntomas de depresión, alteración que afecta al 40 por ciento
de personas que acuden a los ambulatorios, y que el 62,4 por
ciento tiene algún trastorno del estado de ánimo, de ansiedad
o debido al abuso de alcohol.
En cuanto a la adicción al alcohol, las cifras se aproximan
a las de la población general, salvo en las víctimas directas,
ya que el 15 por ciento abusa de esta sustancia. El 7,6 por
ciento de personas afectadas por atentados tienen trastornos
relacionados con el alcohol, algo que afecta al 4,8 por ciento
de la población general.
Según los autores del informe "el soporte social en general
y el apoyo que proporciona la familia en particular son el
recurso más importante para la recuperación emocional tras
padecer un hecho catastrófico".
El estudio constata que el riesgo de sufrir este tipo de trastornos
mentales aumenta en el caso de que el atentado sufrido sea
indiscriminado, a través de la utilización de explosivos,
si existen antecedentes psiquiátricos familiares o si la víctima
percibe poca ayuda social del entorno.
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