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Manuel
Tapia
La periodista de la Cadena Ser Olga Rodríguez
ha participado en la sección Encuentros en la Red,
de CampusDiario, y ha conversado con los lectores del periódico
e internautas en general sobre temas relacionados con la política
internacional, los corresponsales de guerra y el periodismo.
Esta joven leonesa, que recientemente ha
publicado 'Aquí Bagdad' (Velecío Editores),
habló también de este libro, en el que narra
las experiencias que le tocó vivir durante el conflicto
armado.
"Estar en contacto con la muerte y con la violencia te
obliga a sintetizar y a quedarte con aspectos de la vida que
quizá no estén tan en alza como otros y que,
sin embargo, yo valoro más que antes. Y eso, para mi
vida, creo que es bueno", dijo la redactora de la Ser.
¿Tiene mucho que ver el día
a día de un periodista de guerra con lo contado por
Pérez- Reverte en 'Territorio Comanche'?
No he leído 'Territorio Comanche'.
El día a día de un periodista en una guerra
es duro porque te ves obligado a esquivar la censura que normalmente
ejercen los bandos implicados. Tienes que estar en alerta
para no olvidarte de lo importante que es tu seguridad física
y solventar muchos problemas de infraestructuras básicos,
como es tener asegurada comida suficiente, agua potable, dinero
y tener garantizado que los equipos que necesitas para transmitir
funcionan. Y todo eso con el esfuerzo psicológico que
hay que hacer para mantener una mirada limpia, imprescindible
a la hora de elaborar la información.
Los "aliados" tomaron Irak por
la fuerza con la excusa de las armas de destrucción
masiva. Se demostró que hubo manipulación. Las
tropas USA, lejos de llevar la democracia a Irak, torturan
y asesinan. Aparentemente todo por el petróleo. A día
de hoy, Irak es un avispero. ¿Cuáles crees,
a partir de tu experiencia, que son las directrices que deberían
seguirse para llevar la paz a Irak y evitar la polarización
en los mundos occidental-árabe?
Hay puertas que, cuando se abren, es muy
difícil cerrar. La guerra contra Irak se basó
en un 'por si acaso' y en una serie de mentiras. Puede sentar
un grave precedente porque, a lo peor, mañana otro
país puede basarse también en ese concepto de
guerra preventiva que, por cierto, no existe en el derecho
internacional, para lanzar un ataque contra otra nación.
Y además ¿quién decide qué países
son los que lanzan esa guerra? Con la resolución 14/41
de 2002, Estados Unidos consideró que legitimaba el
ataque contra Irak, pero podría haber sido Irán
y no Estados Unidos el que lanzara ese ataque. Se han cometido
demasiados errores y ahora no veo una solución optimista.
El pueblo iraquí no desea la presencia de las tropas
de ocupación, pero al mismo tiempo el odio y el caos
se han extendido tanto en Irak que es posible que cuando las
tropas extranjeras se vayan surjan nuevos conflictos entre
chiíes moderados y radicales, por ejemplo. La necesidad
más inmediata es que se celebren elecciones cuanto
antes.
¿Cómo se vivieron entre
los periodistas españoles las muertes de Couso y Anguita?
Con dolor y, en el caso de la muerte de José
Couso, con indignación al enterarnos de que fueron
las tropas estadounidenses las autoras del ataque contra nuestro
hotel. Además, con frustración porque el anterior
Gobierno español no nos facilitó toda la ayuda
que quizá podríamos haber obtenido. Al igual
que también, posteriormente, renunció a su deber
de investigar un ataque tan turbio como fue el ataque contra
el hotel Palestina, en el que murió un ciudadano español.
¿Ha cambiado mucho tu forma de
ver la vida tras la guerra de Irak?
Inevitablemente, el orden de prioridades
a la hora valorar las cosas diarias cambia. Estar en contacto
con la muerte y con la violencia te obliga a sintetizar y
a quedarte con aspectos de la vida que quizá no estén
tan en alza como otros y que, sin embargo, yo valoro más
que antes. Y eso, para mi vida, creo que es bueno.
En un conflicto como el de Irak, ¿se
crean tensiones entre los periodistas más cercanos
a alguna de las posturas? Por ejemplo, entre los de la CNN
y los de Al Yazira.
Cada periodista tiene su punto de vista sobre
lo que ocurre, en este caso en un conflicto. Recuerdo que
el día 9 de abril de 2003, cuando se estaba desplomando
la estatua de Sadam Husein de la plaza Paraíso, un
periodista estadounidense que estaba a mi lado entrando en
directo para su medio estaba contando que eso simbolizaba
el fin de la guerra, y yo, al escucharle, pensé que
no estaba de acuerdo y que la guerra seguía en la calle
y en los hospitales. Y de hecho sigue a día de hoy.
No hubo tensiones pero sí vimos discusiones constructivas
protagonizadas por periodistas de diversas nacionalidades,
con diferentes opiniones.
¿Tienes intención de volver
algún día a Bagdad?
Sí. Me gustaría poder informar
de lo que ocurre ahora estando allí porque están
sucediendo cosas muy interesantes. A día de hoy hay
contactos entre la resistencia suní y chií,
les une un enemigo común. En numerosos puntos del país
apenas hay agua corirente o luz eléctrica y las tropas
de ocupación realizan, a menudo, detenciones arbitrarias.
Comienza a haber tensiones entre diferentes sectores de la
población. Lo que realmente desearía es volver
a una Bagdad libre y pacificada.
¿En qué se diferencia tu
libro de otros como los de Jon Sistiaga, Francisco Perejil
o Mercedes Gallego?
Cada uno vivió experiencias diferentes
y las analizó de manera distinta. Yo escribí
'Aquí Bagdad' con una técnica de relato novelado,
en la que trato de narrar cómo sufrieron la guerra
amigos iraquíes con los que tenía contacto casi
a diario. Intento acercar a los lectores al pueblo iraquí
y, de paso, me desahogo al plasmar sobe el papel recuerdos
que no era capaz de transmitir si no lo hacía a través
de la escritura.
¿Recibiste presiones del Gobierno
español durante tu estancia en Irak? Me refiero a la
hora de dar información.
Trabajo para un medio privado que no está
controlado por el Gobierno, así que no recibí
ninguna presión. Algunos de mis compañeros que
trabajaban para otros medios españoles se quejaron
de que sus jefes querían censurar informaciones relacionadas
con las víctimas civiles de la guerra, pero todos ellos
fueron muy honestos y valientes, y se enfrentaron a esas presiones
y lograron transmitir las informaciones con el rigor que deseaban.
¿Son tan bordes los soldados norteamericanos
como aparentan?
La mayor parte de ellos son muy jóvenes,
desconocen por completo la cultura iraquí y muchos
me preguntaron qué era el Ramadán o si sabía
cuándo podrían regresar a Estao Unidos. También
conocía a alguno que era un poco bruto y que justificaba
la muerte de civiles diciendo que en las guerras es inevitable
que ocurra eso. En mi libro recuerdo la contestación
de un marine diciéndome: "Así son las guerras".
También recuerdo a Bush diciendo "así son
las guerras" cuando le preguntaron por la muerte de Couso.
Y lanzo una pregunta: "Dicen que así son las guerras,
entonces ¿por qué las hacen?, y sobre todo,
¿cómo pararlas?". Las sociedades pueden
convertirse en determinadas situaciones en una fuerza política
y se demostró en las movilizaciones durante la guerra.
Creo que es necesario que los ciudadanos asuman que evitar
las guerras, encontrar fórmulas para detenerlas, es
tarea de todos.
¿Crees que Zapatero recompensará
de algún modo a los familiares de Couso?
Espero que sí. El nuevo Gobierno ya
ha estado en contacto con la familia de Couso y sé
que han hablado de varios asuntos.
¿Serías capaz de alojarte
de nuevo en el hotel Palestina después de lo que pasó
allí con Couso?
Supongo que sería duro y que los recuerdos
regresarían cargados de dolor. Pero si no tuviera más
remedio, lo haría.
Si te ti dependiera, ¿qué
harías con Sadam Husein?
Sadam Husein debería ser sometido
a un juicio justo. Precisamente estos días hay una
polémica porque hay quien considera que el ex dictador
no debería ser entregado al gobierno provisional porque
Estados Unidos ejerce influencia en este ejecutivo iraquí.
El juicio a Sadam será todo un símbolo y por
eso es preciso que se garantice la imparcialidad del mismo.
¿Qué futuro le aguarda a
Irak?
El traspaso de soberanía que se va
a realizar ahora va a ser en algunos puntos una teatralización,
porque las tropas estadounidenses van a permanecer en el país
y el gobierno provisional probablemente siga muchas directrices
de Washington. Lamentablemente, me temo que la violencia continuará
alimentada por el desempleo, la incertidumbre y la rabia de
un país invadido y ocupado. Ojalá que las elecciones
que se van a celebrar el próximo año se desarrollen
con normalidad.
Aparentemente es cierto que ha sido peor
el remedio que la enfermedad. ¿Es así? ¿Es
una especie de Vietnam? ¿Crees que podría perder
al final Estados Unidos, o por lo menos irse dejando el país
muy mal?
Me pregunto por qué Estados Unido
decide acabar con unos dictadores y no con otros, o atacar
a países que presuntamente tienen armas de destrucción
masiva y no a otros que presuntamente también las tienen.
Está claro que no se puede decir que se libera a un
pueblo al que primeramente se bombardea y, desde luego, a
día de hoy, los iraquíes no son libres. Y todo
esto no es un precedente esperanzador para aspirar a un mundo
sin conflictos. Estados Unidos ya está perdiendo. Muchas
empresas extranjeras que acudieron a Irak para hacer negocio
no pueden prácticamente operar en el país por
culpa de la violencia o los sabotajes. Estados Unidos no ha
sido ni siquiera capaz de restablecer el suministro de energía
eléctrica y sus tropas son consideradas como enemigos
por el pueblo iraquí. La administración Bush
debería dar un giro espectacular a su política
y, lamentablemente, hasta ahora eso no se ha visto. El escándalo
de las torturas ha sido o es un fracaso más de Washington.
¿Crees que ha habido o hay campañas
de desinformación sobre la guerra de Irak?
Sí. Estados Unidos ha tratado de encubrir
un hecho que es obvio, y es que Irak sigue en guerra. Lo que
ha ocurrido en ciudades como Faluya, Kut o Nayaf han sido
auténticas batallas entre las tropas de ocupación
y la resistencia iraquí. Washington trató en
su día de convencer al resto del mundo de que la comunidad
chií aceptaba la presencia del ejército estadounidense
en Irak, lo cual no es cierto.
¿Qué opinas de esa frase
tan manida según la cual la primera víctima
de todas las guerras es la verdad?
Es cierto que los bandos implicados en una
guerra lo primero que hacen es desplegar campañas propagandísticas.
Es ahí cuando el papel de los periodistas adquiere
una importancia fundamental. Un reportero que está
en primera línea debe dedicarse a describir lo que
ve, cómo la población sufre la guerra y a narrar
lo que no cuentan los gobiernos o las instituciones, y de
esa forma se puede salvar la verdad, el rigor informativo...
Cuantos más periodistas haya en un conflicto armado,
mejor. La información es uno de los pilares de las
sociedades libres y democráticas, y los periodistas
cumplimos con un servicio público. Por eso es preciso
que se haga hincapié en la necesidad de garantizar
la seguridad de los corresponsales y de luchar contra la impunidad
de los ejércitos.
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