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MARÍA JOSÉ QUILES
Profesora de Psicología en la Universidad Miguel Hernández de Elche
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“Las reacciones de los familiares de
las víctimas del 11-M fueron las que se esperaban”
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Jordi Bascuñana
María José Quiles formó parte,
junto a Maite Martín-Aragón (ambas profesoras de Psicología
en la Universidad Miguel Hernández de Elche), del grupo de psicólogos
que atendió en IFEMA a los familiares de las víctimas del 11-M.
En una entrevista con CampusDiario nos ofrece un testimonio
de primera mano sobre todo lo sucedido allí durante las
horas que siguieron a la matanza de Atocha.
¿Ha sido el trabajo con las familias del 11-M lo más duro que ha vivido profesionalmente?
A lo largo de mi carrera profesional he vivido multitud de situaciones muy duras. Lo que sí que es verdad es que es sin duda la situación más impactante por el número de víctimas y la repercusión social que ha tenido.
¿Tenía algún tipo de experiencia en alguna situación similar?
Es evidente que no. Pero es cierto que tanto yo, como la otra
psicóloga de la UMH que acudió a IFEMA, llevamos dos años trabajando
en este tema. Pertenecemos a la Sociedad de Medicina de Catástrofes
y, por ello, aun siendo especialmente dura la situación nos
consideramos preparadas para colaborar de una manera adecuada
y profesional.
Desde la universidad estamos trabajando en las situaciones impactantes
de los profesionales de los servicios de emergencias sanitarias.
Hemos tratados situaciones como perder a un hijo, la muerte
de un paciente tras un periodo de socorro prolongado, acudir
a un siniestro donde el paciente esté en un estado crítico,
etcétera. Analizamos si este tipo de situaciones causan
impacto emocional y, posteriormente, estrés postraumático. A
nivel teórico estábamos bien preparadas.
¿En qué consistió su trabajo allí?
Estuvimos en IFEMA durante toda la noche acompañando a dos familias. Cada familia era acompañada como mínimo por dos psicólogos. Les dábamos apoyo emocional hasta que se confirmaba, en el caso de que así fuera, la identidad de su familiar como fallecido. En ese momento ofrecíamos nuestro apoyo y si la familia lo necesitaba acompañábamos al pariente que procedía a identificar al cadáver.
Con la primera familia que acompañamos se confirmó el fallecimiento alrededor de las tres de la mañana. Cuando el cadáver estuvo en el tanatorio, sobre las cinco de la mañana, acompañamos a otra familia que todavía no había identificado a su familiar y estuvimos con ellos hasta las ocho y media. En ese momento otras dos compañeras nos relevaron.
¿Aprendió algo de las reacciones de los familiares de las víctimas? ¿Le sorprendieron en algún aspecto?
La reacción de los familiares de las víctimas fue más o menos la que se esperaba. Lo que sí que es cierto es que hemos aprendido muchísimo. Fue muy fuerte y provocó mucho impacto emocional pero las reacciones fueron las normales ante la muerte súbita de un ser querido.
¿Se tiene que seguir trabajando con las víctimas y sus familiares?
Sí y se está haciendo. Hay que ayudar a los supervivientes, a las personas que han perdido algún ser querido y a los intervinientes. Sabemos que el Samur de Madrid está tratando a su propio personal, a algunos bomberos y a algunos policías.
¿Se llega a superar una situación como ésta?
Depende de las circustancias ya que no todos somos iguales. Está claro que todos vamos a necesitar un cierto apoyo emocional porque ha sido una situación muy impactante.
¿Tiene efectos psicológicos globales en toda la sociedad?
Sí y ya se han notado. Un ejemplo lo encontramos en los niños
de todo el país que han quedado muy impactados. Nos ha afectado
en alguna medida a todos pero con el tiempo esta situación tiende
a remitir. Todo va a volver a la normalidad. Lo que hace falta
es que la gente que necesita más apoyo lo reciba para que no
desarrolle estrés postraumático.
¿Considera acertado el tratamiento que ha tenido esta catástrofe en los medios de comunicación?
Por una parte ha estado muy bien puesto que las víctimas se
han sentido muy apoyadas, han tenido la sensación de que toda
la sociedad estaba con ellos. Desde este punto de vista han
hecho bien su trabajo. Sin embargo, pensamos que han emitido
imágenes demasiado duras.
No es nada positivo que en IFEMA, antes de que los familiares pasaran a reconocer al fallecido, pudieran ver imágenes de los muertos en la televisión y los periódicos. Para el familiar, que puede ser que no se haya planteado lo que le ha podido pasar a su pariente, ver esas imágenes es un golpe durísimo. Se podía transmitir perfectamente el dramatismo de la situación prescindiendo de esas imágenes.
¿Cree que desde el punto de vista psicológico la crisis estuvo bien gestionada?
Teniendo en cuenta que ha sido una crisis de una gran envergadura
que ha cogido a todo el mundo bastante desprevenido pensamos
que la organización de la asistencia psicológica fue muy buena.
En IFEMA había cerca de 3.000 personas y todas recibían atención.
Es evidente que no fue perfecta pero teniendo en cuenta las
circunstancias no hubo errores graves. El SAMUR desarrolló muy
bien las labores de coordinación.
¿Qué se puede hacer ahora para evitar que aparezcan casos de estrés postraumático?
Depende del grado de implicación de cada persona. Para alguien externo a la catástrofe es importante evitar las imágenes más impactantes y tratar de volver a la rutina en la medida de lo posible. Es normal que todos tengamos reacciones, como pensamientos recurrentes o una mayor activación fisiológica, pero con el tiempo tienden a desaparecer. Sería bueno que el bombardeo informativo se rreduciera.
Para las personas implicadas directamente es aconsejable que acudan a la ayuda especializada. Debe analizarse si la sintomatología que presenta es normal o si es necesario que se inicie un tratamiento. Si es así cuanto antes se empiece mejor.
Informe de las psicólogas de la UMH sobre el tratamiento a los familiares de las víctimas del 11-M
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"Estuvimos en IFEMA durante toda la noche acompañando
a dos familias. Les dábamos apoyo emocional hasta que se confirmaba,
en el caso de que así fuera, la identidad de su familiar como fallecido"
"Lo que hace falta es que la gente que necesita más apoyo lo reciba
para que no desarrolle estrés postraumático"
"No es nada positivo que en IFEMA, antes de que los familiares pasaran a reconocer al fallecido, pudieran ver imágenes de los muertos en la televisión y
los periódicos"
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