Un
equipo de investigadores de la Escuela Técnica Superior de
Ingenierías (ETSE) de la Universidad Autónoma de Barcelona
(UAB) y del Centro de Investigación Ecológica y de Aplicaciones
Forestales (CREAF), participa conjuntamente en un proyecto
europeo para la prevención y mitigación de los incendios forestales.
Este grupo de científicos desarrolla un sistema informático
con el objetivo de predecir con antelación el comportamiento
del fuego en un incendio forestal, en función de parámetros
conocidos como la temperatura, la humedad, la dirección y
fuerza del viento, la composición del suelo y del bosque,
y la topología del terreno.
Los investigadores de la UAB y del CREAF participan conjuntamente
con seis equipos, coordinados por un grupo de investigación
portugués de la Asociación para el desarrollo en Aerodinámica
Industrial (ADAI), en un proyecto de escala europea (SPREAD
Forest Fire Spread Prevention and Mitigation) que tiene como
finalidad la prevención y mitigación de los incendios forestales.
El proyecto se inició en enero de 2002 y finalizará en diciembre
de 2004.
La aportación de los investigadores de la institución académica
catalana consiste en el desarrollo del sistema informático
que permitirá prever (con modelos de evolución ideados por
los investigadores portugueses) el comportamiento del fuego
en función de parámetros como la temperatura o lahumedad.
A medida que el incendio avanza, los valores de estos parámetros
varían y el frente puede evolucionar de forma distinta a como
predicen los modelos.
Uno de los principales retos en los que trabajan los investigadores
de la UAB y del CREAF es el de conseguir la introducción y
el procesamiento de los datos correspondientes a todos los
parámetros en tiempo real, a medida que la evolución del propio
incendio va modificando estos datos. Así, los científicos
pueden corregir las predicciones del programa informático,
para conseguir hacer predicciones más precisas de su evolución.
Los investigadores ya han probado la efectividad del sistema
de predicción con simulacros de incendio en los laboratorios
de Coimbra (Portugal), y con incendios experimentales en la
localidad lusitana de Gestosa en unos terrenos controlados
con pendientes pronunciadas y bajo la influencia del viento.