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Una actitud ante la vida
Guillermo Ballenato*
Las propuestas pedagógicas que destacaba la UNESCO como aprendizajes
básicos son un excelente marco de referencia para la educación:
aprender a hacer, aprender a aprender, aprender a ser, aprender
a convivir. Son principios que abogan en definitiva por un aprendizaje
activo, continuo, integral y cooperativo. Profesor y alumno comparten
la principal responsabilidad de la dirección y la mejora continua
del proceso de enseñanza-aprendizaje. La educación debe hacer
emerger el potencial de cada persona, desarrollar una actitud
ante la ciencia, la cultura, el arte, un talante ante la vida.
Además de guiar y conducir, la formación abre caminos y ofrece
alternativas, otorgando al alumno libertad para seleccionar y
configurar su propio modo de pensar y de vivir. Puede ayudarle
a concebir ideales y animarle a luchar por ellos.Con frecuencia,
la necesidad de transmitir gran cantidad de información y conocimientos
resta posibilidades al docente para educar en un sentido más amplio.
Para lograr el desarrollo personal integral del alumno, además
de la formación estrictamente académica -científica, tecnológica,
humanística, social, artística-, se deben abordar y potenciar
diversas competencias: técnicas de trabajo intelectual, gestión
del tiempo, comunicación, trabajo en equipo, habilidades sociales.Del
mismo modo, la cultura y el deporte deben tener un espacio que
permita desarrollar tanto la sensibilidad como los valores morales,
éticos y espirituales, promocionando también la salud psico-física
y el contacto y conservación de la naturaleza. Las manifestaciones
artísticas -música, danza, teatro, literatura, pintura- son un
apoyo necesario para una formación plural y abierta, en estrecho
contacto con la realidad, y para la convivencia.
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*Guillermo Ballenato es responsable de la Asesoría de Técnicas
de Estudio de la Universidad Carlos III
CAMPUS DIARIO
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