Aunque no ofrece datos concretos, Antonio Vela, director de este departamento de la UAM, asegura que las mujeres sufren insomnio “más y antes que los hombres”, aunque a partir de los cuarenta años las cifras entre géneros se igualan.
Según este experto, mientras el estrés “aumenta en la sociedad actual”, las cifras de insomnio se mantienen constantes (rondan entre el 8 y el 15 por ciento en muchos países europeos).
En relación a los posibles tratamientos, Vela apunta que la conjunción entre medicación y algunas terapias psicológicas, como la modificación de la conducta, puede solucionar problemas graves del sueño, y entre ellos el insomnio.
El especialista ofrece varios consejos: el insomne “no debe estar mucho tiempo en la cama para dormir poco”; la cama “debe asociarse con el dormir” y los ciudadanos deben modificar “las creencias erróneas sobre el sueño”.
También desaconseja la automedicación como remedio contra el insomnio, y recuerda que “las pastillas producen dependencia”.
Si tras una situación de estrés el insomnio se estabiliza, el paciente “debe preocuparse” y acudir al médico, ya que éste es el momento en el que se diferencia el insomnio transitorio o crónico, concluye.