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Mónica Caballero
Está considerado por muchos como un rey Midas de la
televisión. Narciso Ibáñez Serrador (Montevideo,
Uruguay, 1935) ha sido guionista, realizador e incluso autor
y director teatral, pero su mayor éxito lo alcanzó
en la pequeña pantalla, con series como Historias
para no dormir y el mítico programa concurso Un,
dos tres, responda otra vez, que volverá
a TVE a finales de año.
En una entrevista con CAMPUS DIARIO,
habla de su experiencia como director de un taller sobre guión
y realización impartido dentro de los Cursos de Verano
de la Complutense en San Lorenzo de El Escorial, así
como del mundo que rodea a las 625 líneas. Chicho subraya
que la televisión es un negocio y que no tiene miedo
a que la nueva edición del Un, dos, tres no
tenga la misma aceptación que las anteriores. "A
mi edad ya no se le tiene miedo al tropiezo", concluye.
¿En qué consistió
el taller que dirigió recientemente en El Escorial?
En el taller vampiricé a los
jóvenes. Hace que me sienta más joven pero lo
que tiene de bueno o de dificultoso es que es muy variopinto,
hay gente de 17 años y hay profesoras jubiladas, hay
gente que viene por el guión de televisión,
otros por la dirección de actores en televisión.
Son tantas cosas que en cinco días es prácticamente
imposible. Me halagó mucho saber que había montones
de peticiones para venir aquí. He tratado de uniformar
a este grupo tan dispar, y lo he conseguido, y tratar de contestar
a aquello que se han preguntado. A través del diálogo
hemos conseguido dos cosas muy importantes, la primera es
despejar muchas incógnitas que teníamos y la
segunda es que a través del diálogo hemos podido
unirnos.
¿Cómo ve la televisión
de hoy?
Muy bien. Lo que veo mal es el entretenimiento y el cotilleo
porque fomenta el mal gusto y además son como un cáncer
que ha hecho metástasis, que se va incrustando en los
magacines donde antes no existía. Esto es lo único
que me parece censurable.
¿Este cáncer se puede extirpar?
No. Se va a curar sólo cuando la gente se harte. Las
noticias las ves por la mañana, la vuelves a ver por
la tarde, por la noche... Espero que algún día
digan que ya está bien.
¿Y la televisión pública?
Es un organismo muy superior. No es que defienda a la pública,
pero es que no tiene este tipo de programas.
¿Se podrían señalar
programas como Noche de fiesta, Operación
Triunfo, Gente, Corazón de verano...?
Operación Triunfo es un programa muy positivo,
no se puede comparar Operación Triunfo con Hotel
Glam.
Ahí se mezcla el entretenimiento
con el marketing, todo como un gran negocio ¿no?
La televisión es un negocio.
¿Demasiado evidente?
¿Qué tiene de malo?, juega con la publicidad
que le da la misma televisión y si no vende se cierra,
es decir, si algo existe en demasía es porque tiene
un interés para el público. Si ese interés
es positivo o negativo no entro a calibrarlo.
¿No hace crítica a la televisión
pública?
No porque sería falta de ética. Le puedo criticar
hasta deshacer cualquiera de las cosas que he hecho yo.
¿Cuál de sus trabajos le
gustaría volver a ver en pantalla?
Nada. Ni en mi casa, ni en la oficina tengo prácticamente
nada de lo que he hecho.
¿Pero es consciente de que a la
gente le gustaría volver a ver sus trabajos?
Sí, estamos en un momento en el que hay una carencia
del hoy, una necesidad de nostalgia, de ahí el éxito
de la serie Cuéntame. Esa necesidad de nostalgia
se produce en las sociedades cuando el hoy no hay. Cuando
lo que se crea hoy no te satisface, te vas al ayer.
¿Va a cambiar en algo Un, dos
tres cuando vuelva a finales de este año?
Se va a apoyar en los libros y se van a añadir una
serie de cosas para que la gente se aficione a la lectura,
que creo que es necesario. La línea va a ser muy parecida.
¿Cómo va a ser?
En mi casa tengo prácticamente las paredes forradas
de libros, mi hija es una comedora de libros y mi hijo ve
un libro y sale corriendo y yo no había conseguido
que este chico leyese porque en los colegios en España
no se fomenta la lectura. Se les da La Celestina o
El Quijote, y esos libros a los niños se les
caen de las manos. Entonces es lógico que confundan
la lectura obligada que se les hace hacer en casa con la prolongación
del colegio y terminan teniendo tirria al libro.
¿Tiene miedo a que Un, dos,
tres no tenga buena acogida?
A lo mejor llegamos a reyes. A mi edad ya no se le tiene miedo
al tropiezo. Confío en mi suerte, no en lo que sé,
en mi suerte. En eso tan intangible que se llama suerte, que
a lo mejor la pierdo.
¿Volveremos a ver a la Ruperta
de Un, dos, tres?
Volveremos a verla, son cosas que han quedado
y la gente se sentiría defraudada si no volviese.
¿Ha sido símbolo de buena
o mala suerte?
Siempre será recordada con una sonrisa.
¿Tiene alguna en casa?
Sí, una pequeña de goma.
¿Sería necesario crear el
manual del buen telespectador?
Es muy fácil, cójase una revistilla que publica
todo lo que se va a ver por televisión y elige. Casi
todas las familias en España tienen un vídeo,
y entonces vas grabando lo que no puedes ver porque estás
en horas de trabajo o fuera de casa y cuando llegas vas viendo
todo lo que quieres ver y no aquello que te hacen ver.
¿Quién obliga al espectador?
Si no tienes un canal digital, pues no tienes más remedio
que escoger entre cuatro ofertas, y muchas veces ninguna de
ellas te complace. Te habrá pasado más de una
vez, en cambio yo no creo que ante 80 ofertas no haya una
por lo menos que te atraiga, te interese.
¿No queda nada por inventar en
televisión?
Creo que sí. ¡Qué sería
de nosotros en caso contrario! Cada uno tiene su programa
estrella.
¿La televisión de hoy va
a perder terreno con los canales temáticos?
Espero que no. La televisión temática, con 40,
80 propuestas, yo estoy de acuerdo con ellos el día
que lo pueda ver cualquiera sin que pese en mi bolsillo. Hay
una discriminación en eso. Todo el mundo tiene un televisor
pero no todo el mundo puede pagar 8.000 pesetas mensuales.
Eso es una discriminación más que la del coche.
¿Ve la televisión?
Veo la televisión porque es obligatorio. Y sobre todo
cualquier programa nuevo para ver de qué va.
En los últimos años, ¿qué
programa le ha gustado o sorprendido más?
Desde Caiga quien Caiga no ha habido ningún
programa que me haya sorprendido, son variaciones sobre el
mismo tema.
¿Qué es lo que más
le gusta de su trabajo?
Hacerlo, yo disfruto como un cerdo en un control de televisión.
Primero lo hago para mí y luego para los demás.
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