Rosa Montero, escritora y periodista,
lo dejó bien claro: "Para escribir una novela
necesitas estar semanas, meses o años de tu vida encerrada
en una habitación, inventando mentiras de manera literal".
Aseguró que los novelistas son unos seres "un
poco locos", porque de alguna manera para escribir se
tienen que dividir en varios personajes, en una especie de
esquizofrenia.
Para explicar el origen de la necesidad de escribir, la autora
de "La hija del canibal" consideró que la
mayoría de los escritores han tenido "una experiencia
temprana de decadencia". Es decir, que su infancia la
perdieron enseguida, antes de los doce años, debido
a algún tipo de trauma, y por eso luego reflejan esos
años perdidos en un paraíso, "lo que es
totalmente ficticio, porque los paraísos no existen".
Pero otro miedo acecha al escritor:
el de no poder publicar lo que escribe. Y lo contrario también
afecta; la publicación también puede provocar
otro tipo de "locura", la de aquellos que quieren
llegar a más y más público y si no lo
consiguen "se vuelven más tarumbas".
Durante el encuentro también
hubo tiempo para que Rosa Montero hablase de su otra profesión,
la de periodista. Porque para la escritora, habitual colaboradora
en El País, "el periodismo de calle, el
de reportero, no el que se hace en los despachos, es un género
literario más". Aunque no duda en señalar
que si tuviera que dejar una de sus pasiones, "dejaría
el periodismo mañana mismo, porque no lo veo como un
oficio pese a ser muy enriquecedor".
Rosa Montero, por otra parte, se lamentó
de que el oficio de escritor lleve pegado el "lastre
de las promociones". Si no fuera por la necesidad que
tienen los escritores de vender sus obras, Montero jamás
promocionaría sus libros, porque para ella, "la
promoción te deja el cerebro licuado". Y esto
lo dice mientras pone todo su empeño en "armar"
un próximo proyecto que podría ser, al más
puro Ana María Matute, una novela fantástica
ambientada en el siglo XII.