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Manuel Tapia
Recientemente se ha celebrado en Madrid Expocampus 2003, el
primer congreso monográfico sobre la educación
virtual en la Universidad, en el que expertos nacionales e
internacionales han dado a conocer las últimas tendencias
en esta modalidad de aprendizaje. CAMPUS DIARIO ha entrevistado
a José María Calés, director del certamen,
para conocer en detalle el futuro de la enseñanza en
la Red y el impacto de las nuevas tecnologías en el
ámbito de la educación superior.
¿Cuáles han sido los
objetivos de Expocampus 2003?
Expocampus ha sido un congreso en el que
hemos discutido cómo se va a perfilar la Universidad
del siglo XXI tras la incorporación de las nuevas tecnologías.
En este debate hemos querido estrechar las relaciones entre
las distintas universidades para que cada una conozca lo que
han hecho las demás. La idea es avanzar en conjunto
y no de manera independientemente, de acuedo con criterios
propios y no siempre acertados. Queremos, por ejemplo, conocer
cuál es el modelo más idóneo de enseñanza
virtual; si las inversiones son las acertadas, etcétera.
También, por supuesto, hemos aprovechado la ocasión
para dar a conocer los últimos delantos en enseñanza
virtual, algo que -estoy convencido- interesará tanto
a las personas más directamente relacionadas con el
mundo universitario como a quienes no lo estén, pero
que tengan inquietud por conocer por dónde discurre
todo esto. Ciertamente saber qué clase de Universidad
nos vamos a encontrar dentro de unos años es saber
a qué tipo de sociedad nos debemos enfrentar.
¿Cuántos alumnos están
matriculados en la actualidad en España en algún
curso de e-learning?
Esto es difícil de calcular, pues
la oferta es muy ámplia. Ya existen desde hace tiempo
titulaciones exclusivamente por la Red, muchos cursos de posgrado,
etcétera. Si nos fijamos sólo en la UNED, por
ejemplo, hay 91.000 alumnos que tienen la posibilidad de estudiar
por Internet. A esto se deben sumar los cursos de Doctorado,
más de 300, los másteres. A esto añádase,
por ejemplo, a los alumnos de la UOC, más los de otras
entidades. En fin, que en este momento podemos estar hablando
de una cifra grande, aunque hay que reconocer que todavía
pequeña si se compara con la de otros países.
Nos queda mucho y, precisamente, Expocampus ha querido contribuir
a ensanchar los límites.
Respecto a Europa, ¿cuál es la situación
de España en materia de
enseñanza virtual?
Como ya he dicho anteriormente es más
pobre. Como siempre, empezamos tarde, pero estoy seguro de
que el ímpetu que ponemos en las cosas compensará
en poco tiempo esta diferencia que guardamos con otros países.
De hecho, tanto la enseñanza virtual como la penetración
de ordenadores en los hogares ha experimentado un notable
crecimiento en el último año, pero queda mucho
todavía. Un aspecto decisivo es el de las comunicaciones.
En la actualidad son caras en España. Hoy ya los contenidos
de la Red nos imponen sus
criterio y nos obligan a disponer de banda ancha. La línea
ADSL es
fundamental, pero nuestro país no está absolutamente
preparado, hay zonas grandes de nuestro terriotorio que tardarán
mucho tiempo en poder disponer de ADSL, pero fundametalmente
el problema es el precio, es todavía muy caro, especialmente
para el usuario medio.
Señalé las ventajas e inconvenientes de esta
modalidad educativa
Como desventajas está algo ampliamente
reconocido, que la figura del
profesor en la tarima explicando y comunicando, no sólo
conocimiento, sino también actitudes, no ha podido
ser, por el momento, superado por las nuevas tecnologías.
Sí, existen las herramientas de comunicación,
la posibilidad del vídeo, pero la inmediatez de lo
que pasa en un aula y el clima que se puede generar en un
determinado momento no se puede reproducir. Como ventajas,
pues muchas. La flexibilidad en la relación enseñanza
aprendizaje; la inmediatez en la comunicación; la universalidad
del conocimiento; la actualización rápida de
los contenidos; el desarrollo del pensamiento sintético
y de la reflexión. En fin, muchas. La educación
virtual pensemos que bebe de dos fuentes: de la fuente de
la enseñanza presencial y de la fuente de la enseñanza
a distancia.
¿Qué materias se adaptan
mejor a las peculiaridades de este tipo de
enseñanza?
Hoy en día no hay diferencia, quizá las materias
técnicas requieran algo más de esfuerzo, para
el docente y el discente, pero son barreras absolutamente
superables.
¿Cuáles son los centros
punteros en España?
Tal y como he dicho anteriormente, la oferta
es muy amplia y, por fortuna, esta oferta empieza a venir
ya en su porcentaje mayor de la mano de las universidades.
Esto es importate, pues asegura calidad en los contenidos.
Es difícil citar sin dejarse en este momento alguna
universidad en el tintero, pero quizá por dar algún
nombre estaría lógicamente la UNED, la UOC,
la Universidad de Barcelona Virtual, la de La Rioja, y tantas
otras que ofertan ya materias por la Red.
¿Qué importancia concede
usted a la figura del tutor en la enseñanza
virtual?
Absoluta. Hoy se habla de un "tutor
inteligente", término a mi juicio poco
adecuado para hacer refrencia a la tutorización que
puede llevar a cabo una máquina en función de
los criterios que les van proporcionando los docentes. Esto,
aunque puede ser importante, en medida alguna puede suplir
la figura del tutor, como persona que, no sólo orienta,
sino que motiva y ayuda al alumno en la globalidad de su proceso
de aprendizaje. Una enseñanza virtual sin tutor es
poco efectiva. Hay que tener en cuenta que la enseñanza
virtual puede producir una cierta sensación de asilamiento
en el alumno y tener a alguien al otro lado del ordenador
es importantísimo para mitigar este efecto, ciertamente
indeseable, pero que indefectiblemente puede surgir, especialmente
en estudios de ciclo medio o largo.
¿Se fían los empresarios de los alumnos que
han completado o ampliado sus estudios a través del
e-learning?
La enseñanza virtual es una parte
de la enseñanza a distancia y, hasta hoy, los rendimientos
de los alumnos a distancia son análogos, incluso diría
superiores, a los de un alumno de modalidad presencial. Otra
cosa son las evaluaciones. Una alumno puede estudiar por los
libros, a través de su ordenador, con CD, vídeos,
etcétera. Lo importante es que su proceso esté
orientado, de ahí la figura del docente y el tutor
y que la evaluación de sus conocimientos se haga con
rigor y fiabilidad. En este sentido, el aprendizaje pueder
ser a distancia, pero la evaluación no puede ser de
otra forma que presencial, al menos por el momento.
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