
En 2000, un estudio publicado
en la revista británica The Lancet encendió
la polémica en los círculos científicos
al afirmar que las mamografías no tenían
ningún efecto beneficioso en las mujeres enfermas
de cáncer de mama. Aunque la mayoría
de expertos se muestran contrarios a esta afirmación,
han pasado tres años hasta que dos nuevos estudios,
uno holandés y el otro sueco, han mostrado
las virtudes beneficiosas de este tipo de tratamiento.
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Sendos estudios, presentados también
en The Lancet, demuestran que la introducción
de las exploraciones mamográficas en Suecia y Holanda
ha contribuido a reducir el número de fallecimientos
por este tumor maligno. Aunque la mayoría de los expertos
ya está de acuerdo en que las mamografías reducen
el 30 por ciento la mortalidad por cáncer de mama de
las mujeres incluidas en un programa de cribado, el estudio
sueco ha venido a confirmar que "el cribado mamográfico
está contribuyendo a reducciones sustanciales en la mortalidad"
por este tumor.
Laszlo Tabar, del Hospital Central de Falun
(Suecia), y sus colaboradores han comparado el número
de fallecimientos por cáncer de mama en dos provincias
suecas, durante los 20 años anteriores y posteriores
a la introducción del cribaje por mamografías
en Suecia, en 1978. Su análisis incluía 210.000
mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 69 años,
a las que se les había diagnosticado cáncer
de mama.
Las mujeres entre 40 y 69 años que
habían sido sometidas a exploración mamográfica
experimentaban un riesgo de fallecer por cáncer de
mama el 44 por ciento inferior al de las mujeres del mismo
grupo de edad a las que se les había diagnosticado
la enfermedad antes de introducir la mamografía.
No había pruebas de que la mejora
del tratamiento tuviera un efecto significativo en la mortalidad
por cáncer de mama entre las mujeres menores de 40
años (un grupo de edad al que nunca se le ha ofrecido
la exploración mamográfica).
Las mujeres de 40 a 69 años que no
se sometieron a exploraciones mamográficas después
de introducido el método experimentaban una reducción
del 16 por ciento en el fallecimiento por cáncer de
mama respecto a las mujeres a las que se les había
diagnosticado este tipo de cáncer antes de 1978.
"Teniendo en cuenta los posibles sesgos,
los cambios de la práctica médica y los cambios
en la incidencia del cáncer de mama la exploración
mamográfica está contribuyendo sustancialmente
a la reducción de las muertes por cáncer de
mama en estas dos provincias", afirma Laszlo Tabar.
En un segundo estudio, Harry de Koning, del
Centro Médico Erasmus, Rotterdam, y sus colaboradores
evaluaron el impacto de la exploración mamográfica
después de que ésta se generalizase en los Países
Bajos, a comienzos de la década de 1990. El número
de fallecimientos por cáncer de mama entre mujeres
de 55 y 74 años era en 2001 aproximadamente cinco veces
inferior en comparación con las tasas de 1986-1988
(antes de que se introdujesen los programas de exploración
mamográfica).
En conjunto, la tendencia al aumento de los
fallecimientos por cáncer de mama en Holanda -que mostraba
un aumento medio aproximado del 1,3 por ciento anual- se ha
invertido tras la aplicación de las mamografías,
después de lo cual se ha producido un descenso medio
del 1,7%.
En España, dos de cada tres mujeres
participan en algún programa de cribado del cáncer
de mama mediante la realización de mamografías
periódicas. Cada año se realizan más
de dos millones de mamografías y se diagnostican unos
15.000 nuevos casos de cáncer de mama.
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