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Manuel Tapia
Virgilio Zapatero ocupa el sillón
del Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares
desde noviembre del año pasado. Este palentino de 57
años, doctor en Derecho por la Complutense y ex ministro
socialista de Relaciones con las Cortes, sucedió en
el cargo a Manuel Gala, quien estuvo 19 años al frente
de la institución alcalaína.
En una entrevista con CAMPUS DIARIO, Zapatero asegura que
los retos de la enseñanza superior en España
son mejorar la investigación y la calidad docente.
Reconoce que la LOU ha servido para "mover un poco el
árbol de la Universidad" y admite que los universitarios
son "los primeros en movilizarse por causas justas",
como ha ocurrido recientemente con el 'caso Prestige' y los
movimientos de protesta contra la guerra en Irak.
La LOU ha cumplido un año largo
de vida. Haga un balance de lo que ha significado su puesta
en marcha para la universidad española.
Es pronto todavía para hacer balance.
Las leyes exigen su maduración, su aplicación y creo que todavía
es pronto. Lo que hay que hacer ahora es dar lealmente su
oportunidad a esta ley y aplicarla con lealtad. No hay que
buscar los agujeros o resquicios que tiene, sino aplicarla
correctamente. A mí me parece que la ley ha servido para una
cosa: mover un poco el árbol de la Universidad, que estaba
ya vegetando. La LRU se aprobó en 1983 y llevaba veinte años
de vigencia. Yo no hubiera hecho una ley como la LOU, pero
en todo caso sí era necesaria una revisión completa de la
legislación universitaria. Yo creo que esta ley tiene como
virtualidad que nos obliga a revolver el juego y a empezar
una nueva etapa. Ése es el aspecto positivo que tiene
esta ley. Con independencia de las cuestiones concretas, la
ley era necesaria, y hay que darle un tiempo.
¿La configuración de un espacio
único europeo en educación superior es un problema técnico
o político?
Europa está tratando de buscar un espacio
universitario común, frente al espacio universitario norteamericano,
que es de una gran fuerza de atracción. Para conseguirlo hace
falta un cambio de mentalidad en los propios profesores, alumnos
y personal de administración y servicios. Todos ellos tienen
que tener una actitud más abierta al cambio y a la innovación.
Obviamente, también habrá un problema de financiación. Hay
que pensar que la UE dedica a la enseñanza superior un 1,2%
de su PIB y Estados Unidos el 2,3%. En el sistema universitario
español han entrado miles y miles de estudiantes y eso es
muy positivo para nuestro país. Ahora es el momento de la
calidad, de la docencia, no tanto de aumentar el número de
docentes pero sí de la calidad. Y la calidad exige
cambios en los profesores, en los estudiantes y en los gobiernos.
El PSOE ha anunciado que en el supuesto
de que llegue al Gobierno modificará el sistema educativo
diseñado por el PP
Yo le pediría al PSOE que se lo pensara.
Yo creo que a las leyes hay que darlas un tiempo. Si dentro
de dos años nos metemos otra vez en cambiar otra vez la legislación,
no nos da tiempo ni a adaptarnos a la anterior. Yo creo que
lo que es hacer una nueva ley, deberían pensárselo más.
¿Cuál es el estado de salud del
sistema universitario español en cuanto a calidad, medios,
profesorado?
La relación coste-calidad es espléndida.
Pero necesitamos mejorar y mucho en todo el sistema universitario,
sobre todo en investigación, y una universidad sin investigación
es una universidad coja. En la actualidad, lo que nosotros
llamamos carga docente es muy fuerte y no hay tiempo suficiente
para la investigación. Eso es lo que necesitamos mejorar:
la docencia de más calidad y la investigación.
¿Está de acuerdo con que las carreras
universitarias sean más cortas y tengan una media de cuatro
años, en lugar de los cinco actuales?
Sí, sobre todo para la preparación
profesional. La idea de cuatro más uno es buena. Cuatro años
para la formación de grado, que te da las habilidades y aptitudes
para ejercer un trabajo, y el más uno, que sería esa enseñanza
superior de posgrado (masters y doctorados). Además, así conseguiremos
la armonización con los sistemas de la inmensa mayoría de
países europeos. Si queremos esa movilidad de la fuerza de
trabajo que pretende la UE, necesitamos una armonización en
la estructura de nuestras titulaciones, y eso significa bajar
el grado y aumentar el posgrado. Y el reto de nuestras universidades
es el posgrado, que es donde hay un futuro muy prometedor
para la Universidad.
¿Cómo definiría el comportamiento
seguido por los universitarios españoles en casos como la
tragedia del 'Prestige' y el movimiento de protesta a la guerra
en Irak? ¿Son sintomáticos de que la universidad vuelve a
moverse?
Con el 'caso Prestige' yo ya era rector
de la universidad y puedo decir que fueron los estudiantes
de mi universidad los que se lanzaron inmediatamente, fletaron
autobuses y, después de hacerlo, me pidieron ayuda. Lo mismo
ha ocurrido con la guerra en Irak. A veces tenemos una opinión
poco benevolente de los estudiantes, pensamos que sólo están
preocupados por sus notas. Pero no es así. Yo creo que se
movilizan por causas justas y son los primeros en movilizarse.
Eso me parece muy positivo porque los jóvenes son el futuro.
¿Mantiene la Universidad de Alcalá
su proyección en Iberoamérica?
El nombre de Alcalá resuena muy fuerte
en Latinoamérica. Es la gran universidad por la que han pasado
miles y miles de jóvenes latinoamericanos, algunos de ellos
son hoy dirigentes de algunos países sudamericanos. En ese
sentido, tiene una gran responsabilidad en todo lo que se
refiere a cooperación internacional con Latinoamérica.
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