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Manuel Tapia
El hispanista británico
Henry Kamen ha publicado recientemente un
libro polémico, 'Imperio' (Aguilar), en el que pone
en tela de juicio algunos de los postulados clásicos
sobre la dominación mundial que España ejerció
durante los años 1492 y 1763.
Kamen sostiene que el Imperio español
no se debió tanto al poder político o militar
del país, sino a los recursos combinados de las naciones
de Asia y Europa. Es decir, que en la construcción
de aquella España imperial también colaboraron
activamente portugueses, italianos, flamencos, mexicanos y
chinos.
En una entrevista con CAMPUS DIARIO,
Kamen pone de relieve que el Imperio español, al igual
que el británico, el francés y el americano,
fue una especie de multinacional, al tiempo que destaca que
España era un país pobre "que dio el salto
a la condición imperial porque a cada paso recibió
la ayuda del capital, la experiencia, los conocimientos y
la mano de obra de otros pueblos asociados".
Hace tiempo que los libros de historia
superaron los mitos de la historiografía franquista. Pero
en su libro, usted da una vuelta de tuerca y va mucho más
allá, hasta el punto de afirmar que el Imperio no fue fruto
del poder político y militar de España. ¿Cómo cree que será
recibida esta tesis entre sus colegas y los expertos en esa
época?
Los libros de historia no han superado
los mitos tradicionales, que de hecho nacieron antes de Franco
y no son fruto sólo del franquismo. Sería ingenuo pensar que
los mitos pueden evaporarse fácilmente. En cuanto a mi libro,
sólo con leerlo se sabe que la afirmación "el Imperio no fue
fruto del poder político y militar de España" no se encuentra
en el texto, y por tanto nadie puede "recibir" una tesis que
no existe. De todas maneras, el libro se publicó en inglés
hace tres meses, y ya ha recibido elogios de los más ilustres
hispanistas, entre ellos un Premio Príncipe de Asturias. En
cualquier imperio, e igualmente en el caso de España, el poder
político y militar del país dominante siempre tiene un papel
importantísimo. Pero (p.13 del libro) "el imperio fue posible
no sólo gracias a España, sino a los recursos combinados de
las naciones de Asia y Europa". Es decir, que también los
demás (portugueses, italianos, flamencos, mexicanos, chinos)
ayudaron; sólo un imperialista contumaz lo negaría. Lo digo
de esta manera en la p.559: "España era un país pobre que
dio el salto a la condición imperial porque a cada paso recibió
la ayuda del capital, la experiencia, los conocimientos y
la mano de obra de otros pueblos asociados".
Si en España no existía una identidad
nacional y el país estaba atrasado en muchos órdenes, ¿cómo
es posible que ninguna otra potencia europea le arrebatara
la hegemonía que mantuvo durante siglos?
La pregunta resulta un poco confusa.
No se puede decir que "en España no existía una identidad
nacional", ya que ningún país de la época moderna tenía una
identidad nacional y por tanto es inútil afirmarlo en el caso
español. El problema, como tantos eruditos han comentado,
es examinar cómo esta identidad se desarrollaba. El
libro se limita a la cuestión de cómo "los emigrantes reconocían
su origen en una patria común" (p.407), es decir, como "España"
en cierta forma se creaba antes fuera que dentro de la península.
En cuanto a "la hegemonía que mantuvo durante siglos", es
precisamente este tema que constituye el argumento del libro,
y que sería imposible resumir en dos líneas; hay que leer
el libro. No fue una hegemonía "española", sino más bien la
dominación de los intereses asociados con España. "Los españoles,
y particularmente los castellanos, los vascos y los andaluces,
aportaron su propia y singular contribución y gozaron del
honor de ser los gestores de la empresa. Pero la empresa pertenecía
a todos" (p.564).
Usted compara el Imperio español
con una multinacional. ¿Existió también ese binomio en otros
pasajes de la historia?
Todos los imperios recientes - es decir,
el español, el británico, el francés, el soviético, y sobre
todo el americano de hoy - han sido multinacionales. El argumento
explicando el caso español se presenta en varias secciones
del libro, por ejemplo en p.345 y otras muchas. Es una manera
de estudiar y analizar el poder económico, que se puede aplicar
a cualquier imperio que se basa en la propiedad y en el capital.
"España se había convertido en parte integrante de una red
cosmopolita que incluía las mayores vías de intercambio del
comercio internacional" (p.344).
¿Qué papel jugaron los Reyes Católicos
en la formación del Imperio?
Esta pregunta ocupa todo el primer
capítulo del libro. De hecho, sería difícil mantener que los
RRCC tuvieran alguna parte en la creación del imperio, ya
que Isabel murió 15 años antes de la obra de Cortés, y Fernando
cinco años antes. A pesar de conseguir control sobre Nápoles,
Fernando no introdujo cambios importantes en el sistema allí.
Sin embargo, algunos aspectos de la actuación de los RRCC
se pueden considerar como contribuciones importantes a la
evolución de una empresa imperialista, y el capítulo se dedica
a estos aspectos.
En
cuanto a la gestión del Imperio, ¿qué diferencias hubo entre
el reinado de Carlos I y el de Felipe II?
Es una buena pregunta, y por eso se
dedican los capítulos 2 y 4 al problema. Simplificando mucho,
se puede decir que con Carlos V España constituía sólo una
parte de la monarquía, y no siempre la parte más importante.
Con Felipe II, en cambio, que es cuando el "imperio español"
propiamente dicho se creó, España se convirtió en eje del
sistema: "un solo imperio, gobernado por una sola autoridad,
la corona de Castilla" (p.231).
¿Cómo fue la actuación española
en las regiones de ultramar y en otros territorios europeos?
¿Hubo brutalidad y sometimiento cruel, como afirman algunos?
La actuación española no fue ni mejor
ni peor que la actuación de todos los colonizadores e imperialistas
de todas las épocas. Cuando tuvieron que emplear la brutalidad,
lo hicieron (como muy a menudo en México); cuando no hacía
falta actuar así (como en Filipinas) no lo hicieron. Como
casi todos los imperios (romano, británico, soviético), el
imperio español también patrocinó la esclavitud, tanto de
indígenas como de africanos negros. Sin embargo, "la crueldad
infligida a los habitantes del Nuevo Mundo fue responsable
de sólo una pequeña parte del desastre" (p.154); "el motivo
principal de las catástrofes fueron la epidemias".
¿Qué diferenció al Imperio español
de la dominación que en su tiempo ejercieron otras potencias
europeas?
No hay ninguna diferencia. La dominación
de un país sobre otros siempre tiene consecuencias negativas,
aunque haya al mismo tiempo beneficios importantes. El país
imperial siempre mantiene que está llevando la "civilización"
y la "verdadera fe" al país dominado, pero éste ve la situación
de una manera bastante distinta. Aún allí donde España no
intentó exportar ni civilización ni fe, como es el caso de
Nápoles, los ciudadanos napolitanos no por eso se sentían
más tranquilos.
¿Qué causas motivaron la decadencia
del Imperio?
Un aspecto esencial del argumento de
mi libro es que no hubo ninguna decadencia del imperio, ni
de España. Ya que el "imperio" era el conjunto de intereses
de todos los países que participaban en la empresa, sólo podemos
fijarnos en los cambios que ocurrieron durante el desarrollo
del imperio. Algunos historiadores tradicionales apuntan que
el imperio en el año 1700 era sólo una sombra de lo que era
en el año 1500, pero yo no lo veo así. En 1763 el imperio
tenía más territorio que en cualquier momento de su historia.
Y tenía la ayuda de sus "enemigos". Como decía el inglés duque
de Marlborough en 1706: "Estamos obligados a conservar intacta
la monarquía de España" (p.497).
¿Aprendieron los futuros gobernantes
de esa experiencia? ¿Por qué España tardó tanto tiempo en
levantar la cabeza?
La pregunta debe ser, si en algún momento
durante la época del imperio España pudo levantar la cabeza
en cuestiones de cultura, gobierno y economía; es decir, si
España supo aprovechar la experiencia del imperio. Es un tema
muy importante, que se puede examinar a través de los escritos
(año 1748) de Jorge Juan y Antonio de Ulloa (páginas 545-550),
cuyos estudios sobre América del Sur revelan muchísimo sobre
toda la experiencia imperial de España.
¿Qué episodios más positivos y negativos
resaltaría del Imperio español?
Es muy difícil ofrecer imágenes de
episodios de la historia del imperio. Estamos hablando de
casi tres siglos de aventuras, experiencias, éxitos y desgracias,
no sólo en el Nuevo Mundo sino también en Europa, Asia y África.
Quizás el episodio más impactante sea la captura de Atahualpa
por parte de un puñado de castellanos encabezados por Pizarro,
y la subsiguiente expoliación de las riquezas de los incas.
Sin embargo, Es característico de la doble faceta de la experiencia
imperial, que este episodio que parece un éxito sea al mismo
tiempo motivo de vergüenza, ya que es una demostración de
la crueldad de la experiencia imperial. Es en cierto modo
como la vida humana, a veces tan resplandeciente y otras tan
sombría.
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