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CONGRESO SOBRE ‘EL MERCADO DE LA ESTÉTICA’
EN LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Las cremas solares se aplican sólo
una cuarta parte de lo que sería necesario

“Las cremas solares se aplican sólo en una cuarta parte de lo que sería necesario para una adecuada protección”. Así lo afirmó José Montero, responsable de Marketing de Laboratorios ISDIN, con motivo de su intervención en el Congreso ‘El mercado de la estética. Salud y belleza en la sociedad de la imagen’, celebrado recientemente en la Universidad de Navarra.

Según manifestó, “los estudios llevados a cabo por ISDIN demuestran que en diez años el consumidor español ha triplicado su conocimiento acerca de cómo emplear un fotoprotector”. Sin embargo, a su juicio, hay que seguir transmitiendo información.

“Además de aplicar la crema generosamente para asegurarnos de que cumpla el factor de protección que promete”, aconsejó, “hay que utilizarla en casa, treinta minutos antes de exponerse al sol, y aplicarla con la piel bien seca para que el producto se absorba”.

Respecto a la evolución de los fotoprotectores, José Montero explicó que “las principales novedades se centran en los tipos de filtros solares que se utilizan. Antes sólo había una clase, los filtros químicos, que únicamente protegían de los rayos UVB, es decir, de las quemaduras”. Pero actualmente, agregó, “se exige que una crema solar proteja también de los UVA, porque se sabe que estos rayos penetran más y a largo plazo causan problemas graves como el envejecimiento, las arrugas o el cáncer cutáneo”.

“Por eso, ahora existen cuatro tipos de filtros: químicos, físicos, organominerales y biológicos. La mezcla sinérgica de todos ellos permite ofrecer al mercado productos capaces de evitar los efectos del sol a largo plazo”, explicó.

“El número de protección no informa de todo”. Para José Montero, quizá ahí está uno de los principales problemas de desconocimiento del consumidor. “Se piensa que, con adquirir un producto con un número de protección solar elevado, es suficiente; pero no es así. Este número únicamente informa de la protección frente a los rayos UVB, causantes del eritema solar o quemadura. Pero no dice nada de la defensa contra los UVA, que es una radiación con efectos negativos importantes”, señaló. Por eso, en su opinión, “es fundamental el papel del farmacéutico y el dermatólogo en la prescripción de un fotoprotector”.

Por otro lado, subrayó “la obligación de los fabricantes de demostrar la eficacia de estos productos. Existen métodos de evaluación, consensuados en Europa, que se deben realizar antes de salir al mercado. Hoy, un producto cosmético ofrece al consumidor máximas garantías de lo que promete como beneficio”.

Asimismo, precisó que “un fotoprotector no solamente cumple la función legal que establece la definición propia de cosmético”, dijo. “Es mucho más que eso. Es un producto que tiene filtros solares y que va a evitar los efectos negativos del sol”. Por eso, a su juicio, “la cosmética moderna tiene posibilidades de englobarse dentro de otro escalón diferente: la cosmecéutica, es decir, productos cosméticos con un efecto clínico”.

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