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José
María García Fuentes
Lucía
Etxebarría es una de las escritoras que más ha revolucionado
la literatura española en los últimos tiempos. Su talante
extremadamente crítico la ha convertido en ídolo para algunos,
pero también en villano para muchos otros. CAMPUS DIARIO ha
entrevistado a la autora de 'Beatriz y los cuerpos celestes'
y 'Amor, curiosidad, prozac y dudas', quien ha ofrecido sus
reflexiones tanto del momento que vive la literatura, como
la sociedad en general.
Como
lectora, ¿qué es para usted el concepto de obra literaria?
La
obra literaria importante es la que no sólo se deja influir
por la novela en la que vive sino que influye también de alguna
manera en la sociedad que la rodea. Es la obra cuya forma
es tan fantástica como para que logre transmitir ese fondo.
La definición de Rilke sobre la belleza, que decía que es
el grado de lo terrible que podemos soportar, me viene al
pelo porque muchas veces no se entiende la belleza en principio.
Cada nuevo movimiento artístico no se comprende desde el anterior
porque expone otro grado de lo terrible. Es decir, cosas que
cuando salen parecen feas o horribles en realidad son un nuevo
concepto de belleza y en el tiempo se ve ya que la belleza
es lo que perdura. Shakespeare, por ejemplo, es un gran literato
porque es terriblemente bello y a la vez transmite algo.
¿Qué
grandes problemas afectan a la literatura actual?
Existe
un gran problema de desinformación. Existe uno directísimo
según el cual un libro de EEUU va a llegar siempre a aquí
y cualquier libro menor de ese país va a ser considerado como
libro fantástico pero tenemos muy complicado leer libros de
afganos, es decir, muchas mujeres en el mundo que no pueden
ni escribir, que no tienen acceso. Creo que el gran problema
es que no hay un feedback. Yo, como española, tengo
muchas dificultades para ser traducida en EEUU. Estoy traducida
en toda Europa pero como no quiero irme a vivir a Estados
Unidos, que es lo que me habían ofrecido, no voy a ser traducida
en ese país. Pero aún así yo vivo en el primer mundo. El mayor
problema que veo en la literatura actual es ese, que los cánones
que salen como el de Harold Bloom son los cánones de la clase
dominante y parece que literatura sólo es lo escrito
por un varón blanco, la mujer es literatura menor y ya los
negros, árabes, judíos, etcétera, no existen.
¿Existe
una discriminación positiva hacia la mujer y hacia la juventud?
Mentira.
Me parece una opinión reaccionaria y desinformada. Me parece
terrorífico que los medios de comunicación cojan una mentira
y la reproduzcan sin contrastar. Las mujeres somos el 56 por
ciento de la población. No publicamos este porcentaje ni de
lejos, no hemos llegado ni al 20, ¡qué va a ver
discriminación positiva! Lo que está habiendo es la adaptación
natural después de años de absoluta discriminación en los
que una mujer como Ana María Matute tuvo unos problemas terribles
con la censura por ser mujer. Sus escenas de sexo no eran
ni la mitad de un Ayala ni un Cela. Cuando por fin conseguimos
empezar a leer mujeres, que se diga que existe una discriminación
positiva me parece lamentable e ignorante por parte de quien
lo dice. La ignorancia es lo peor del mundo. La ignorancia
lleva al miedo, el miedo lleva a la intolerancia, y la intolerancia
lleva al odio. En cuanto a los jóvenes, es lo mismo. Si tú
ves la cantidad de libros publicados por menores de 35 años
en relación con los publicados en 1950 hay muchos más, pero
si lo ves en porcentaje de libros publicados, no hay más.
Hay un estudio de Laura Freixas que se llama 'Literatura y
mujeres', que demuestra que la respuesta crítica ante un libro
de mujeres siempre es mucho peor y que me parece tristísimo
que 'Babelia' cuando sacó los 100 libros de la literatura
española en el s.XX no sacó ni a una mujer. Hay cierta parte
de la sociedad que no quiere ver que sus privilegios se acaban.
¿El
peso de la mujer en la cultura va a crecer?
En
el primer mundo espero que sí. En el tercer mundo no. Si nos
estamos radicalizando en las posturas el tercer mundo esta
involucionando, la mujer árabe antes tenía acceso a la escritura
y ahora ya no lo tiene, o la mujer africana, tiene ahora muchos
más problemas. Hubo un momento en el que podían salir y ahora
no pueden. En cuanto al primer mundo yo creo que sí por un
proceso de selección natural, es decir porque el mundo de
la cultura sigue dominado por hombres y las cosas están cambiando.
Ahora, va lento, va mucho más lento que en otros ámbitos,
en esto soy muy marxista, los cambios suceden por una razón
económica y como el campo de la cultura no se mueve por razones
económicas, entonces se puede permitir mantener muchas estructuras
inmovilistas en muchos sentidos. Chillida, Torrente Ballester,
Paco Rabal. En los últimos años asistimos a la desaparición
de grandes nombres de la cultura española.
¿Están
preparadas las nuevas generaciones para ocupar sus lugares?
Si,
en arte plástico puedo dar muchísimos nombres y además de
mujeres, está Marina Núñez, Ana Laura Laéz, gente que ha llegado
a la bienal de Venecia y ha conseguido muchísimas cosas...
Además por una razón muy sencilla porque nosotros vivimos
una dictadura muy salvaje que a mucha gente la obligó a marcharse
al exilio, que a otra mucha gente la mató directamente y que
a otra mucha gente la silenció. Hemos vivido en un panorama
cultural paupérrimo con lo cual, pese a que no estemos en
comparación con Estados Unidos o Canadá, no estamos mal ahora.
Las nuevas generaciones lo tienen muchísimo más fácil porque
entre otras cosas tienen más acceso, más medios... porque
hay toda una generación que ha desaparecido, ha habido 40
años en los que no habido nada, en los que no se ha podido
hacer investigación, en los que no ha habido investigación
en todos los campos, el arte plástico, la literatura, el cine
hemos vivido el momento lógico que podía esperarse, y las
cosas empiezan a avanzar.
Si
afirma que nos encontramos en un periodo de decadencia, ¿qué
salva de la cultura occidental?
Sí
claro, algo salvo, yo no digo ¡Dios mío!, la realidad es horrible.
Lo que no me gusta nada es pensar que nosotros estamos viviendo
un estado de bienestar que no estamos viviendo. Lo que no
hay que hacer es llegar a pensar que lo nuestro es civilizado
y lo del otro no lo es. Occidente tiene sus valores, pero
lo que todos nosotros hemos aprendido es que los valores de
Occidente eran superiores a los de los otros. Se han transmitido
ideas muy absurdas como por ejemplo que el tercer mundo es
pobre poco menos que por su culpa. Lo que llamamos tercer
mundo ha sido expoliado por parte del primero, y no es que
sean más tontos ni nada por el estilo o que siempre han tenido
hambrunas... mentira, las grandes hambrunas, las grandes epidemias
las han creado el hombre... De todas formas yo no quiero hablar
del mundo occidental, el mundo es global y ahora mismo es
una cuestión transnacional, ya no es Estados Unidos contra
tal, es Microsoft contra el mundo, la petrolera en particular
contra el mundo, ABB contra el mundo, General Electrics contra
el mundo... Yo creo que Bill Gates es el nuevo anticristo
para mucha gente... Creo que los que pertenecemos a Occidente
tenemos que fijarnos en nosotros por una cuestión de puro
egoísmo, uno porque ya he dicho que es una sociedad que está
enferma, que está llegando a unos niveles altísimos de alienación,
de depresión, la anorexia nerviosa es una enfermedad que está
documentada desde el siglo XIV, en místicas, que probablemente
eran anoréxicas, pero que nunca ha existido, y que no se documenta
en el tercer mundo de manera que los niveles de depresión
son salvajes. Más luego el desastre ecológico cuando llegue,
es decir la destrucción del ecosistema nos afecta a todos,
no los cuatro a los que les hemos destruidos su ecosistema...
De modo que yo no creo que esto sea una visión altruista sino
egoísta de la necesidad del acercamiento al otro que la literatura
te puede proporcionar.
¿Cuál
es el futuro del libro como producto de un mercado?
Yo
lo que más veo es que ya se está convirtiendo en mercado,
lo cual en sí no está ni mal ni bien. Tiene todas las ventajas
y defectos del mercado. El dirigismo por parte de Estados
Unidos, etcétera... y luego todas las virtudes como el poder
salir en un momento dado... pero lo peor es que nosotros estamos
globalizados en literatura también y que muchos suplementos
literarios no se dan cuenta, que les traen la obra que el
crítico americano ha dicho que es fantástica y nosotros nos
la comemos aquí con patatas sin cuestionarnos en ningún momento
si es tan fantástico y segundo que estamos cerrados a cualquier
literatura exótica, excepto cuando de vez en cuando le dan
el Nobel a un chino o a una sudafricana, hasta que le dan
el premio ni nos habíamos enterado de que esa señora o ese
señor existían. Y luego veo la desaparición del libro en papel,
cosa que yo veo muy bien. Cada vez que oigo esta cosa de "pero
ay, a mí me gusta mucho tocar los libros"... seguirán existiendo
pero serán muy caros y serán reliquias para el lector. Lo
que será normal es que tu tendrás algo con formato de libro
pero con una pantalla de cristal líquido, lo meterás ahí,
y será como tu CD-ROM, y además podrás cargar con todos los
libros en uno... y creo que esto tiene muchas ventajas para
el lector porque abarata el precio del libro que ahora mismo
es carísimo, porque ecológicamente es más sostenible, porque
también para el autor en muchos sentidos es mejor...
¿Podría
recomendarnos un libro?
Yo
recomendaría ahora mismo leer el Corán porque es muy bonito
y muy divertido, quizás por el momento y por todo lo que he
dicho.
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