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Luis Zaragoza
El
becario necesita algo más que vocación. Esto es lo que cada
vez están dejando oír con más fuerza los jóvenes investigadores
en toda Europa. A través de distintas acciones, desarrolladas
en diferentes frentes, pretenden poner de maniifiesto sus
condiciones de trabajo, que califican de lamentables sobre
todo en países como España. Juan Antonio Gabaldón es bioquímico
y vicepresidente de Eurodoc, la asociación que agrupa a los
jóvenes investigadores europeos, fundada en un congreso que
se celebró en Girona en febrero de este año. Actualmente trabaja
en Holanda, donde afirma que sus condiciones laborales son
mejores y sus facilidades para la investigación son mayores
que en nuestro país.
¿Qué
es Eurodoc y cuáles son sus principales objetivos?
Eurodoc
es una asociación de Jóvenes Investigadores de toda Europa,
que engloba a asociaciones de carácter nacional como la Federación
de Jóvenes Investigadores-Precarios (www.precarios.org)
en España. Sus objetivos son coordinar las actividades de
las diferentes asociaciones nacionales para conseguir metas
comunes y representar a los jóvenes investigadores ante las
instituciones europeas.
¿Cómo
está en este momento la investigación en España con respecto
a la Unión Europea? ¿Puede dar algún dato relativo a los fondos
que destinan los diferentes países?
España
invierte alrededor del 1% de su PIB en investigación, mientras
que la media europea es más del doble. También estamos a la
cola en cuanto al número de científicos por cada 10.000 habitantes,
la mitad que en Francia, por ejemplo. El nivel de inversión
privada en I+D en España es prácticamente inexistente, y a
menudo se califican como de I+D proyectos que son simplemente
"control de calidad".
¿Sigue
habiendo fuga de cerebros en nuestro país, es decir, la gente
tiene que seguir saliendo fuera para investigar en condiciones
aceptables?
Sí.
En España se forman miles de investigadores cada año que acaban
trabajando en el extranjero por la falta de oportunidades
aquí. Las condiciones en todos los aspectos son mejores en
otros países. La prueba de lo poco atractiva que es España
para los investigadores está en que prácticamente ningún científico
extranjero se plantea venir a nuestro país a investigar, mientras
que hay cientos de investigadores españoles, muy buenos, trabajando
en el extranjero.
¿Qué
opina de lo que ha pasado con Bernat Soria?
Entiendo
perfectamente su postura. Él ha reiterado en varias ocasiones
que preferiría investigar en nuestro país, pero no le han
ofrecido las condiciones adecuadas. A menudo las leyes prohíben
cosas porque no las entienden, y ésta es la prueba de que
falta una comunicación mas fluida entre ciencia y sociedad.
Y
en concreto, ¿cuál es la situación de los becarios en nuestro
país en relación con los países europeos?
Tras
las numerosas movilizaciones de los becarios Españoles ha
habido tímidos intentos por parte de las administraciones
central y autonómicas por mejorar su situación, pero seguimos
estando a la cola de la Comunidad Europea. La situación es
comparable con la de algunos países del Este.
¿Qué
alternativas plantea Eurodoc para resolver esta situación?
Eurodoc
quiere proponer unos derechos mínimos válidos para cualquier
investigador europeo, independientemente del país en el que
desarrolle su actividad. Estamos debatiendo el documento,
pero en principio hay un consenso con respecto a que todo
investigador debe tener derecho a la cobertura social de cualquier
trabajador. También debemos exigir un control adecuado de
la formación del personal investigador.
¿De
quién depende que la situación de los becarios sea tan diferente
entre unos países y otros: de los gobiernos, del nivel asociativo
de los becarios, de las condiciones de trabajo del propio
país...?
Obviamente
hay gobiernos más sensibilizados por la situación social de
los científicos que otros, pero es cierto que el nivel asociativo
de los jóvenes investigadores influye en hacer que los gobiernos
sean conscientes de que existe un problema. El diferente nivel
económico de los países podría explicar la diferencia
en los salarios, pero nunca justifica que los jóvenes investigadores
carezcan de los derechos esenciales de cualquier trabajador.
¿Cómo
estructura la asociación sus movilizaciones: a nivel global
o atendiendo a la situación específica de cada país?
Intentamos
proponer soluciones globales a los problemas, es decir, establecer
unos criterios comunes sobre las condiciones laborales, en
general, y relacionados con otros aspectos concretos, como
movilidad, supervisión del doctorado, etcétera. Pero,
a pesar de este carácter global de nuestra actuación, obviamente
se incide más en los casos más graves y en los países que
distan más de la situación que consideramos aceptable. Esta
situación ideal, por citar algunos ejemplos, es aquélla en
la que el joven investigador trabaja contratado con todas
las prestaciones sociales que merece cualquier trabajador,
está protegido frente a abusos, su movilidad no está restringida
por problemas burocráticos absurdos, y su futuro profesional
es independiente de su género. Países como España, Grecia
y los del Este de Europa se alejan mucho de esta situación,
y es ahí donde Eurodoc pretende incidir con más ahínco basándose
en las movilizaciones de las asociaciones locales.
¿Qué
medidas piensa tomar próximamente Eurodoc?
Tras
el Congreso de Girona se han puesto en marcha diversos grupos
de trabajo sobre temas concretos (condiciones laborales, desigualdades
de género, futuro profesional, etcétera.) que pretenden
elaborar propuestas que se presentarán al Consejo de Europa.
También estamos siguiendo de cerca el desarrollo del sexto
Programa Marco de la UE para la Investigación en Europa.
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