El trabajo se basa en el estudio de
los mecanismos y de las condiciones óptimas para mantener
las propiedades relacionadas con el proceso de fermentación
y en la inoculación controlada y el reciclado de las borras
que se generan durante la producción de sidra, según explica
el profesor Luis García Díaz, director del proyecto.
El químico asegura que la calidad de
la sidra gasificada estará garantizada "en el momento en que
introduzcamos la bacteria con la concentración deseada y en
el momento óptimo, porque así lograremos que el proceso quede
estandarizado".
En otras palabras, la sidra saldrá
siempre con la misma concentración de todo tipo de productos
para que el resultado final de la bebida sepa siempre igual.
García Díaz anticipa los beneficios de esta investigación
aplicada a la industria: "Para los productores de sidra supondría
un auténtico alivio saber que todo el producto tendría el
mismo sabor y se obtendría en el mismo período de tiempo;
no sólo aumentaría la calidad de la sidra, sino que la organización
de la empresa ganaría enteros".
De hecho, los científicos de la universidad
colaboran con una conocida empresa de Villaviciosa con el
objetivo de aplicar sus investigaciones a nivel industrial
a lo largo del próximo año. "Nos van a ceder sus equipos para
realizar una prueba; mientras tanto afinaremos nuestras investigaciones
en el laboratorio".
En este trabajo participan, además
de García Díaz, el vicerrector de Investigación de la Universidad,
Mario Díaz, y una joven doctora en Microbiología, Mónica Herrero.